15 de mayo. Juana de Lestonnac

Juana de Lestonnac Eyquem nació en Francia en 1556. Pertenecía a la alta nobleza de Burdeos y recibió una esmerada educación según los dictámenes de la época. Pero sobre todo hay que destacar que fue sobrina predilecta de Miguel de Montaige uno de los mejores ensayistas humanistas del S.XVI a quien escuchaba atentamente sobre una nueva concepción del hombre.

 

Por Marta Ledri. Escritora.

 

En un ambiente de discordias religiosas a partir del Cisma, Juana adhiere al catolicismo de su padre pero no por eso deja de ver la apertura cultural del calvinismo del que es devota su madre.

Nace en el siglo de Cervantes, Shakespeare, Bernini, de la música polifónica y los oscuros temores medievales se disuelven ante la luminosidad del Renacimiento. Europa se abre al razonamiento, El heliocentrismo y la vida conventual trueca en vida cortesana.

Juana, que siglos después será canonizada por su santa labor educativa y su entrega incondicional a la Virgen María, es una admiradora de Ignacio de Loyola. Es esposa, madre, viuda. Sufre la experiencia de ver morir tres hijos. El dolor de una mujer no le es ajeno. Siente como una amenaza espiritual los progresos que Calvino logra en Francia a través de sus escuelas donde se imparte una educación más integral.

En una noche de retiro y oración tiene una Visión que se convertirá en Misión: salvar a las niñas y jóvenes católicas de la seducción protestante. Esta noche conocida como la noche del Císter es una noche infernal.

Es entonces que esta mujer que conjuga a María y Marta de Betania se pone en acción. Toma las Constituciones ignacianas y ese espíritu comunitario lo traslada a la Orden que empieza a crear. La vida conventual no será de clausura sino abierta a los desafíos de los tiempos. Una feminista -si cabe aquí el término- que no teme a las negativas de Cardenales y hasta del mismo Papa. Persevera en sus epístolas, ora y hace, deshace, vuelve a hacer hasta que la Orden de religiosas a la que le impondrá el nombre de Compañía de María es aprobada por el Papa Paulo V en 1607.

Los Colegios se extienden actualmente por cuatro continentes. Afincada en la historia, los 400 años de existencia revelan los sólidos cimientos de esta creación con un ideario propio y un Carisma que solo los alumnos pueden ostentar como marca de formación. Aquellos que se acercan de adultos podrán admirarla, pero Juana se vive desde la infancia como los cuentos de hadas. Un adulto puede leer cuentos maravillosos pero jamás experimentará las vivencias que despiertan en un niño estas historias.

Juana de Lestonnac no es una santa popular, pero esto se contrarresta con la devoción de aquellos alumnos y ex alumnos que han pasado por las aulas de su Orden.

 

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