50 años: un argentino hizo el tanque de combustible del Apolo

César Sciammarella trabajó luego en la Comisión Nacional de Energía Atómica, fue profesor en la UBA y en la Escuela de Ingeniería Militar. El tanque especial de combustible del Saturno V fue diseñado para la propulsión del cohete, por él.

La voz suena fuerte y clara del otro lado del teléfono. A pesar de haber vivido decenas de años en Estados Unidos, César Sciammarella conserva, a los 95 años, su tonada porteña intacta. Es que este ingeniero nacido en 1924 en Barracas y que está instalado en Chicago, aún viaja una o dos veces por año con su esposa a Buenos Aires para visitar a su familia y revivir viejos tiempos. Pero estos días la memoria de Sciammarella se empeña todo el tiempo en retroceder medio siglo, a julio de 1969, cuando el Apolo 11 llegaba a la Luna con un tesoro escondido en sus entrañas: el tanque especial de combustible del Saturno V que él mismo había diseñado para la propulsión del cohete que hizo historia.

«Fue un alivio y una satisfacción haber contribuido a un proyecto de un significado muy importante para la humanidad», dice desde su casa en Chicago, y también cuenta detalles a Los Andes de la preparación y cómo era el «espectáculo dantesco» de ver al cohete de cerca mientras se lo sometía a todo tipo de pruebas antes del lanzamiento.

Ingeniero civil recibido en 1950 en la Universidad de Buenos Aires (UBA), Sciammarella trabajó luego en la Comisión Nacional de Energía Atómica, fue profesor en la UBA y en la Escuela de Ingeniería Militar. En 1960 fue invitado a Estados Unidos a cursar un doctorado en Mecánica Experimental en el Instituto Tecnológico de Illinois y, tras doctorarse, en 1961 ingresó al departamento de Ciencias Mecánicas de la Universidad de Florida.

– ¿Cómo fue convocado a participar en la NASA?

– El director del departamento donde yo trabajaba comenzó a intercambiar ideas con el grupo estructural del proyecto Apolo y fui invitado a concurrir a Redstone Arsenal,en Huntsville, Alabama. Fui, conversé con los directores del proyecto en su parte estructural. Me pidieron que presentara una propuesta, la presenté y fue aceptada. Así comenzó el trabajo. Eso fue en el año 1963.

– ¿A usted le pidieron concretamente el diseño del tanque de combustible?

– Exactamente. El análisis del tanque. Para tener una idea de la magnitud de mi proyecto, su costo era en ese entonces de U$S 13,5 millones.

– ¿Cómo era ese tanque y qué características especiales debía tener?

– Era el tanque que llevaba el combustible líquido de propulsión del cohete que se lanza y luego se pierde, se destruye. Pero la idea durante esos dos años fue elaborar todas las posibilidades y alternativas de las dimensiones y las distintas configuraciones del tanque y asegurar que no fracasara en el vuelo. Es decir, que se cumpliera la misión de poder lanzar el cohete hacia la Luna sin una falla que hubiese implicado la pérdida del proyecto.

Fuente: Los Andes.

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