Adelante

Artículo publicado en la revista “Visión Municipal”, de la Municipalidad de Gualeguaychú, en su edición de noviembre 2018.

 

Pocas veces hemos tenido el título antes que la nota. Esta vez, ni bien apagamos la grabación, seguimos conversando fuera de como solemos hacer con nuestros entrevistados, y ahí escuchamos la palabra mágica: “Adelante”. Bastó mirarnos para que entendiéramos que ese era el título que resumía una mañana de charlas en Espacios Públicos y en la Dirección de Deportes.

 

Nuestra mañana notera comenzó con Francisco en Espacios Públicos, hace casi siete años es colaborador en el lugar. Acomoda las maderas, pinta, mantiene la higiene del lugar y lo único que no le gusta es cebar mate.

Lunes, miércoles y viernes, de 9 a 12, Francisco acompaña como colaborador en cada tarea que se realiza en el taller, no le gusta quedarse quieto, las tareas que le son encomendadas las realiza al instante y luego pregunta si hay algo más para hacer, incluso el mismo propone nuevas actividades, que salvo el uso de la maquinaria eléctrica, cumple ni bien lo autorizan

“Me llamo Francisco y ayudo trabajando acá, me gusta que me ceben mates pero no mucho cebarlo yo” fueron sus primeras palabras. Nos indicó al instante que tareas realizaba, la lija y el pincel son sus amigos para el trabajo, “a veces no soy muy prolijo, pero lo arreglo” afirmaba.

Sus compañeros de trabajo no paran de elogiarlo “medio haragán para el mate pero después trabaja a la par nuestra, es un muy buen colaborador” nos dicen una y otra vez en el taller. Francisco vuelve a interrumpir “Me siento bien acá, mi jefe es muy bueno, a veces me reta cuando le erro”. Uno de sus compañeros lo corta diciendo “Cuando Daniel falta controla al personal, es terrible” y la risa generalizada escapa en todos nosotros, “tiene mucha iniciativa, lo que vos le pidas Francisco lo hace y mantiene la limpieza muy bien, cuando llegamos el lunes esto está impecable” afirma otro de sus compañeros.

 

 

“Yo estudié carpintería en la Escuela Técnica también y acá me enseñan otras cosas para hacer” nos dice nuestro entrevistado y mira firme y serio, como diciéndonos que el horario nuestro ya estaba cumplido, que él debe hacer unas cosas antes de retirarse más tarde y que el tiempo no le va a alcanzar, pero ni bien apagamos el grabador la charla sigue, más distendida, con sonrisas y bromas que Francisco disfruta. Se corre un par de metros mientras hablamos con sus compañeros y ya toma un par de maderas que debe acomodar, esa era su seña que la entrevista había terminado, que si queríamos podíamos quedarnos un rato allí, pero que el debía terminar su trabajo.

Seguimos viaje, nos dirigimos a la Dirección de Deportes en calle Urquiza, una pequeña pero muy alta puerta de ingreso nos recibía, su interminable escalera nos hace pensar que todos aquellos que trabajan allí se entrenan diariamente cada vez que entran o salen de la oficina.

Saludamos a nuestros compañeros de la municipalidad que cumplen tareas en el lugar, nos indican que crucemos a la siguiente oficina, que allí nos esperan. El lugar es amplio, se presenta como la antesala de la oficina del Director de Deportes, una gran mesa recubierta de diarios y recortes, grandes carpetas, un par de tijeras y máquinas perforadoras la ocupan casi en su totalidad, frente a ella, Juani, Héctor y Exequiel están realizando sus tareas. Estaban seguramente preavisados de nuestra visita, porque al momento que nos vieron, prolijamente ordenaron sus papeles y nos atendieron.

El esquema de trabajo está bien determinado, cada uno tiene sus tareas pero Héctor dice una y otra vez “Yo soy el Jefe”. Le pedimos sentarnos alrededor de la mesa e inmediatamente Héctor ocupa el centro de las tres sillas de nuestros entrevistados, no precisamos preguntar, ya nos anticipa la respuesta “dependemos de Adrián, él es el patrón mío y yo soy el jefe de ellos dos” mientras sus dos compañeros miran para el costado dejando escapar una sonrisa y a la vez revoleando sus ojos hacia arriba con un gesto de complicidad a lo que dice su compañero. “Yo soy guardavidas y ayudo mucho en las colonias, lo que precisa Adrián lo hago, lo acompaño a todos lados, sobre todo en verano con las colonias municipales” nos cuenta Exequiel, mostrándose orgulloso de su labor. Exequiel de mañana concurre a la colonia y de tarde realiza otras tareas, “demuestra una voluntad increíble” nos cuentan sus compañeros.

Juani interrumpe, estoy muy agradecido por este trabajo que me encanta, estoy muy contento, ahora yo hago los trámites en el edificio municipal o voy a Desarrollo Social, también ayudo en las colonias con los profesores de educación física”. Alguien de atrás nos comenta “es batuqero”, Juani escucha y comienza a contarnos de su participación en la batucada de Marí Marí y en los talleres de batucada de Central, sus compañeros lo escuchan con respeto, sus ojos adquieren un brillo particular cuando relata su experiencia carnavalera con mucho orgullo.
Juani continúa con un largo e interminable listado de agradecimientos, personas que lo han apoyado mientras sus compañeros lo comienzan a cargar porque sigue hablando, eso no le impide continuar su charla, ni los mira y, nuevamente con ese brillo en los ojos que mostro cuando hablaba de carnaval, no para de nombrar a todos los que han trabajado o trabajan con el.

 

 

Debimos interrumpir a Juani para darle la palabra al “Jefe”, “Sí, Adrián Romani me dijo que yo era el jefe en serio” dice Héctor en medio de las sonrisas ya imparables de sus dos compañeros, nos cuenta que prepara el mate diariamente, que se ocupa de recortar cada noticia deportiva que aparece en los diarios y luego guardarlas en una carpeta o bibliorato que tienen en la Dirección. Al momento nos agrega “tengo que ver con todos los deportes, vóley, futbol, natación, rugby”, agregando “estoy por cumplir 52 y me siento bárbaro acá. Yo no soy guardavidas pero les enseño a los gurises todos los deportes, voy a todos lados con Adrián”.

Exequiel empieza a enumerar los barrios de donde provienen los chicos que van a la colonia, nos cuenta sus actividades allí, el recorrido de los colectivos, que no siempre la gurisada se porta bien pero que le encanta trabajar con los chicos. Vóley, básquet y futbol a los cuales se suma Tawkondo. Y agrega Héctor, incansable pero respetuoso interrumpidor de nuestras charlas “Hemos viajado mucho con Adrián, me encanta estar con los gurises, nosotros no jugamos con ellos, pero les indicamos algunas cosas”. El coordinador del programa agrega “en realidad soy subordinado de Héctor que es el subdirector” ante lo cual la risa se convierte en generalizada y comenta que Juani es muy útil allí, que hace todos los trámites necesarios en cuanto al traslado de papeles al edificio municipal u otras áreas donde es necesario enviar algo. Exequiel tiene una labor muy fuerte en el verano, ellos tres atienden a todo el que llega a la Dirección y lo hacen muy bien, “el día que Héctor no viene, el agua para el mate con el que solemos recibir a quienes nos visitan o consultan tarda en llegar” y allí, nuevamente, es interrumpido por nuestro amigo “jefe” que vuelve a relatar las actividades que allí realizan.

Ya no nos queda tiempo, y en verdad lo lamentamos. Si bien hemos disfrutado cada nota que realizamos en los lugares de trabajo de nuestros compañeros municipales, a esta no queríamos finalizarla, nos resistíamos a irnos y fue cuando uno de nuestros entrevistados dijo la palabra mágica que encabeza este relato, y nos emocionamos, los integrantes del equipo de La ReVista cruzamos algunas miradas que detuvieran el tiempo y nos permitieran quedarnos allí tan solo por unos momentos más, pero no era posible.

Nos fuimos, con un sabor a poco en nuestros corazones periodísticos, nos fuimos con ganas de volver, quizás en el verano, en plena temporada, para ver más de cerca todo lo que nos contaron.

Nos fuimos pero vamos a regresar, aún nos queda mucho para aprender con Francisco, Juani, Héctor y Exequiel.

 

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