Agustina, la quinceañera que en vez de tener su fiesta quiso viajar a las Islas Malvinas

Se llama Agustina Lesik y es de Villa Paranacito. El último año de la escuela primaria, cuando su mamá Marisel le dijo que vaya pensando qué regalo quería para cuando cumpliera los quince años, ella le contestó que le gustaría conocer las Islas Malvinas. Su sueño se mantuvo firme y hace un mes lo pudo cumplir.

Agustina en su habitación

Por Sabina Melchiori

 

¿Cuándo y por qué se te ocurrió pedir como regalo de quince, conocer las Islas Malvinas?

En las sobremesas, en casa, escuchaba hablar del tema, pero también fue determinante la lectura de un libro de Carballo, un piloto de la Fuerza Aérea Argentina, Veterano de Guerra. En cada capítulo del libro me metía más y más y creía que estaba yo también dentro de esa cabina, entonces quise conocer las tierras que ellos defendieron en el 82; tocar esas tierras, besarlas… Estar más cerca de los 649…

 

¿Qué tan complicado fue lograrlo, quiénes te ayudaron?

Empecé sola, sin conocer a nadie, ni veteranos ni Malvineros… Me ayudaron mis papás, sin la ayuda de ellos no lo podría haber hecho esa viaje ahora. Ellos dejaron de salir de vacaciones en verano, inviernos, o simplemente un fin de semana para ahorrar para ese viaje. La verdad es que no sé cómo les voy a devolver todo el esfuerzo que han hecho todo este tiempo.

 

¿Qué encontraste en las islas? ¿Cómo lo viviste, qué te impactó?

Fui llena de prejuicios, con miedos, nervios, todo lo que se te ocurra. Llegar a Puerto Argentino choca un poco… Tener que verlos a ellos, su cultura, su manera de ser… No sabía cómo iba a ser el trato de los Kelpers con nosotros. Pero me equivoqué en ese sentido. Ellos, la gran mayoría nos trataron muy bien. Pero esto no quita que sean unos usurpadores…
Una de las cosas que más me llamó la atención fue el guía que tuvimos nosotros, con la admiración que hablaba de los pilotos argentinos, soldados, concrispitos…
El día que estuve en los montes fui feliz, caminé por donde ellos habían caminado, toqué las piedras que ellos tocaron…
El martes, cuando estuvimos en el cementerio argentino, en Darwin, los sentí conmigo, sentí que los 649 me abrazaban. Ellos me dieron la fuerza y la paz para seguir con ésto. FUI FELIZ EN UN CEMENTERIO, ¿qué loco, no?

¿Qué dicen tus amigas, tus vecinos, tus conocidos de todo esto?

Amigas de mi edad tengo pocas, pero ellas están siempre apoyándome, acompañándome en todo. Cuando ven algo en televisión sobre Malvinas me mandan un WhatsApp para que lo vea, o cuando no saben algo me piden que les explique. Y mis compañeros de escuela no sé si están muy de acuerdo conmigo, pero no me dicen nada. De la misma manera que yo los respeto en sus decisiones ellos me respetan en las mías.
Pero creo que todo cambiaría, para bien, si los grandes cambiarían un poco la manera de pensar acerca de la guerra, porque con la dictadura y Malvinas mezclan todo, y no tiene que ser así.

 

¿Cuál es tu nuevo sueño?

Sueño con que todos los argentinos, grandes y chicos, respeten a nuestra Bandera. Que canten el Himno, que tengan respeto por todo eso, que honren a nuestros 649 héroes que dieron la vida por amor a la Patria, por nosotros. Que no les den la espalda a tantos veteranos que gracias a Dios están con nosotros, que los abracen, que les digan GRACIAS y que no los traten como los pobrecitos, porque no son los “chicos de la guerra”, son unos hombres que tuvieron las pelotas suficientes para enfrentarse a los ingleses, con lo mucho o poco, pero fueron… TODOS FUERON, SON Y SERÁN HÉROES…  LAS MALVINAS FUERON, SON Y SERÁN ARGENTINAS. También sería bueno que los argentinos no nos pongamos una remera con la bandera inglesa o yankee para estar a la moda… pensemos que hace 35 años atrás muchos, muchísimos hombres dieron todo por la celeste y blanca, ¡dieron tanto como su propia vida!

 

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