Antirrábica: Pueblo Belgrano concretará la segunda etapa de vacunación

Médicos veterinarios llevarán adelante una jornada intensiva de inmunización de mascotas el sábado 13 de julio desde las 13 horas en Plaza Belgrano. Las inscripciones se reciben en la Casa Municipal.

La Campaña de Tenencia Responsable de Mascotas impulsada por la Municipalidad de Pueblo General Belgrano avanzará a su segunda etapa el próximo sábado 13 en una jornada de inmunización de perros y gatos hembras y machos mayores a los 3 meses, así como de revacunación anual obligatoria.

La tarea será desarrollada por médicos veterinarios, desde las 13 horas, en un espacio acondicionado de Plaza Belgrano donde se aplicará la dosis de Vacuna Antirrábica a animales domésticos previamente registrados.

Los vecinos interesados en inmunizar a sus mascotas deberán solicitar turno dirigiéndose durante la semana, en horario matutino, a la Casa Municipal sita en Ipperi y 30 de Noviembre o comunicándose al teléfono (03446) 499420.

Cabe recordar que en la primera etapa de la campaña, que se concretó en el mes de junio, recibieron la vacuna 111 perros y 16 gatos.

La Municipalidad de Pueblo General Belgrano solicita a los vecinos prestar especial atención a sus mascotas, revisar la vigencia de la vacuna antirrábica y controlar las salidas a la vía pública.

Pese a su oposición al Pacto de Olivos, De la Rúa terminó beneficiándose con la reforma de la Constitución, puesto que la ciudad de Buenos Aires dejó de ser un municipio con un intendente elegido a dedo por el presidente de la Nación y se transformó en ciudad autónoma. Y en 1996, De la Rúa se transformó en el primer jefe de gobierno elegido por los porteños. Durante su gestión, se aprobó el Código de Convivencia Urbana, que eliminó los edictos policiales y reguló la oferta de sexo en la vía pública, y se le dio un importante impulso a la extensión de la red de subterráneos. También se inició el primer tramo de la red de bicisendas.

Pero estaba claro que el objetivo político de De la Rúa era llegar a la presidencia de la Nación. Su herramienta fue la construcción de la Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación, integrada por la UCR y el Frente País Solidario (Frepaso), donde convivían sectores del peronismo disidentes de las políticas menemistas.

La Alianza UCR-Frepaso dirimió en 1999 la candidatura presidencial en una original elección interna abierta, en la que De la Rúa venció con el 62% de los votos a la postulante del Frepaso, la reconocida dirigente de derechos humanos Graciela Fernández Meijide. Para garantizar la unidad de la coalición, uno de los líderes frepasistas, Carlos «Chacho» Alvarez, quien cosechaba una elevada imagen positiva por su rebeldía ante el menemismo, fue el compañero de fórmula de De la Rúa.

Las elecciones presidenciales del 24 de octubre de 1999 fueron casi un trámite para la Alianza. La fórmula De la Rúa-Alvarez alcanzó el 48,5% de los votos contra el 38% del binomio peronista, integrado por Eduardo Duhalde y el cantante y exgobernador tucumano Ramón «Palito» Ortega. Tercero, con el 10% de los sufragios, terminó Domingo Cavallo, ministro de Economía de Menem y padre de la ley de convertibilidad, que permitió mantener durante una década la paridad de un peso por un dólar.

La campaña proselitista del candidato radical apuntó a que se percibiera un contraste entre la sobriedad de De la Rúa y la frivolidad del gobierno menemista. En un todavía recordado spot televisivo, ideado por el publicista Ramiro Agulla, De la Rúa expresaba la frase «Dicen que soy aburrido…», antes de diferenciarse de los escándalos de corrupción de la gestión de Menem. En otro spot, apuntaba a llevar tranquilidad en materia económica: «Conmigo, un peso, un dólar», decía, desmintiendo a quienes auguraban el fin de la convertibilidad y una devaluación gigantesca de nuestra moneda.

Pero lo cierto es que el esmero puesto de manifiesto en esa impecable campaña comunicacional terminó convirtiéndose en un búmeran para la gestión delarruista al poco tiempo de iniciada.

El primer golpe político para la presidencia de De la Rúa fue la renuncia de su vicepresidente, Carlos «Chacho» Álvarez, en el año 2000, luego de que estallara un escándalo por supuestos sobornos pagados a senadores para que se aprobara una resistida ley de reforma laboral. Mientras el gobierno desechaba cualquier relación con esa cuestión, Álvarez pedía que se investigara a fondo y aseguraba que «para bailar el tango se necesitan dos», en referencia a que detrás de un legislador que pidiera coimas debía haber funcionarios del Poder Ejecutivo que las pagaran.

La dimisión de Álvarez constituyó el principio del fin de la coalición gobernante, aunque varios integrantes del Frepaso continuaron en el gobierno hasta el final de su gestión. Representó una dura señal de debilidad política, que el peronismo, agazapado para recuperar el poder, supo con el tiempo usufructuar.

El alejamiento de Álvarez significó también un una llaga para un Presidente que trataba de diferenciarse de su antecesor en virtud de su transparencia republicana.

Que De la Rúa fue esclavo de sus palabras en la campaña electoral también lo muestra el hecho de que quedó preso de una ley de convertibilidad que sólo existía en las formas. El déficit fiscal que heredó de Menem y que se financiaba con un elevado nivel de endeudamiento externo se combinó con un aumento de la recesión económica. El malhumor social se acrecentó a los pocos meses de iniciada la gestión delarruista, cuando su ministro de Economía, José Luis Machinea, impulsó cambios en el Impuesto a las Ganancias que, a partir de una ya célebre «tablita», imponía mayores retenciones, que afectaron a un amplio segmento de los trabajadores en relación de dependencia.

Comentarios

About the author  ⁄ Infoner