Aprender a donar desde el jardín de infantes

En el día del donante de sangre, el Jardín Rojo y Negro del Club Central Entrerriano visitó las instalaciones del Banco de Sangre y -a través de juegos y actividades-, los niños entendieron la importancia de donar. ¡Hasta simularon cómo hacerlo!

 

El tránsito por la cuadra de Luis N Palma entre Fray Mocho y Seguí estuvo interrumpido durante la siesta de este viernes 9 de noviembre. Todas las seños, auxiliares, profes de Educación Física, mamás, papás y alumnos de las salitas de 3, 4 y 5 del Jardín Rojo y Negro del CCE  estaban allí participando de las actividades, juegos y bailes que organizaron junto con el personal del Banco Único de Sangre para aprender a donar.

En la decoración predominaba el rojo; en parte porque es uno de los colores que identifica al jardín, y en parte porque es el color de la sangre. La masa para modelar, las gotitas para pescar, la pintura, los globos… todo era rojo.

Además de jugar y bailar, los niños de todas las salitas pudieron ingresar al Banco de Sangre, recorrerlo y simular ser donantes. 

Durante los meses previos, estuvieron hablando mucho del tema con sus seños, quienes habían estudiado todo lo referido a la sangre y sus componentes, y habían trabajado con dedicación para encontrar la mejor manera de transmitirles esa información.

“Al principio fue muy gracioso porque cuando les preguntábamos dónde teníamos la sangre, muchos nos contestaban ‘en la rodilla’, que es donde ellos la ven cuando se raspan”, recordó la directora del Jardín, María Almeida.

En diálogo con Infoner, Almeida explicó que el Rojo y Negro tiene la tradición de llevar a cabo un proyecto solidario por año y que esta vez, por iniciativa de la seño de sala de 3 A, Valeria Friggieri, decidieron hacer algo en relación a la donación de sangre.

La historia de Pierina, un alumna que terminó sala de tres el año pasado, fue crucial. Comenzó su tratamiento oncológico cursando el primer año del nivel inicial del jardín y, casualmente, mientras sus compañeros participaban de esta jornada, ella recibía la médula que le donó su hermano.

Teníamos el tema tan cerca que no podíamos dejarlo pasar sin comprometernos“, expresó María Almeida, quien agregó que “la intención es que a partir de este año lo sigamos trabajando y con el resto de los niveles”.

Por su parte, Luis Castillo, responsable del Banco de Sangre, dijo que la del jardín Rojo y Negro les pareció “una iniciativa fantástica porque estos chiquitos van a ser donantes dentro de quince años, parece tan lejano y en verdad es muy poco, y así es como puede darse un verdadero cambio cultural”.

Al ser consultado sobre cómo trabajaron con chicos tan pequeños una temática que puede resultar impresionable, aseguró que “los miedos son construcciones culturales y, por lo tanto, el temor a la sangre también”. En ese sentido destacó: “Podemos enseñar que la sangre no es solamente sinónimo de daño, sino sinónimo de vida y que al dar sangre estamos dando vida, y la mejor manera de aprender es jugando”.

 

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