ARA San Juan: envían datos clave a la jueza para saber si la búsqueda se inició a tiempo

La Armada trabaja en la recopilación de toda la documentación vinculada a la expedición que cumplía el submarino ARA San Juan al momento de su desaparición, el 15 de noviembre, y también de los archivos previos a esa fecha que den cuenta de la situación de mantenimiento de la embarcación. Debe ponerlos a disposición del Juzgado Federal N°1 de Caleta Olivia, que encabeza Marta Yáñez.

La jueza investiga lo ocurrido con la nave en la que embarcaron 44 tripulantes, cuyo paradero se desconoce desde hace casi tres semanas, y que la fuerza naval determinó que ya no podrán ser rescatados. Entre otras cosas, la jueza deberá discernir si el operativo de búsqueda y rescate, que se inició 48 horas después del último contacto, comenzó a tiempo.
“Tuvimos una reunión con la jueza Yáñez en la que acordamos no descartar ninguna hipótesis respecto de lo que pasó. Y para eso se pidió toda la documentación que refiere al submarino, desde su reparación de media vida -realizada entre 2008 y 2014- hasta que se comunicó por última vez”, dijo a Clarín Luis Tagliapietra, padre de uno de los submarinistas y abogado de, hasta ahora, ocho familias querellantes en la causa, incluida la suya.

“El protocolo SAR -que es el que Argentina suscribe y el que determinó la cooperación internacional en el operativo- establece tiempos que son parámetros, pero no son reglas fijas. Debe determinarse si hubo un error en esos tiempos”, agregó Tagliapietra, respecto de que dicho protocolo establece que se considera que un submarino está extraviado tras 48 horas de incomunicación.

Fernando Morales, perito naval, explicó: “La buena práctica profesional indica que, si un submarino reporta alguna avería, se le debe pedir que se comunique cada tres horas”.

Unas ocho horas antes de su última comunicación, el ARA San Juan reportó que, por el ingreso de agua a través de su snorkel, había quedado fuera de servicio uno de los circuitos de baterías, y que se había producido un principio de incendio.

Para el padre del teniente de corbeta Alejandro Tagliapetra, “la Armada mintió porque en principio sólo habló de la falta de comunicación, pero no dijeron nada de las averías que sufrió el submarino, y que podrían haber determinado que les ordenaran emerger a superficie o les enviaran inmediatamente el apoyo de otra embarcación; a partir de esa mentira, no creemos nada más”.

Según reveló Clarín durante el fin de semana, el ARA San Juan también había informado averías en su snorkel en septiembre. Por esa falla, un documento interno de la fuerza naval sugería que el submarino entrara al taller de reparación en 2018.

“Para determinar cómo se manejó esa avería, hay que acceder a la documentación de la Armada que revelará si el comandante pidió que esa avería se arreglara o la consideró una falla aleatoria, y si la pidió, podrá verse si la Armada decidió repararla o no, y si se ocupó un taller naval habilitado o un ferretero. Todo eso debería estar registrado”, afirmó Morales.

En las últimas semanas trascendió que otro documento interno de la Armada daría cuenta de que la fuerza naval no contaba con equipamiento apto para rescatar a tripulantes a una profundidad marítima mayor a los 30 metros.

A pesar de eso, el ARA San Juan se sumergía a profundidades mayores, por lo que la tecnología argentina disponible no habría permitido recuperar a la tripulación en caso de haberla localizado inmersa por debajo de ese nivel.

Para eso habrían sido imprescindibles los dispositivos de los que sí disponen Estados Unidos o Rusia, que abandonaron el operativo cuando se dio por finalizada la fase de rescate.

“Va a ser importante que la jueza reúna toda la información sobre las reparaciones del último año y los testimonios del comandante y el jefe de máquinas anteriores para conocer el estado del submarino”, enfatizó el perito naval.

Y agregó: “El operativo de búsqueda podría haberse iniciado mucho antes. Los medios de búsqueda no son malos, porque hasta detectan pesqueros más chicos que el San Juan. Pero todo esto puede servir para revisar los protocolos, que sugieren esperar 48 horas para presumir que ocurrió algo grave”.

“Yo ya vislumbro que hubo un error por parte la Armada. Dijeron que sólo había una incomunicación cuando había existido una avería. Tendrían que haber activado la búsqueda de inmediato”, lamentó Tagliapietra.

 

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