Arquitectura para todos… ¿Para cuántos?

Todavía existen comentarios referidos a la cantidad de personas con discapacidad en relación a la cantidad de posibles usuarios de construcciones arquitectónicas para justificar o no el «gasto». En la práctica vemos que en muchos casos, por la sanción de alguna norma que lo exige, se resuelven barreras arquitectónicas sin mucho conocimiento y vemos tristemente que haberlo hecho bien hubiera costado lo mismo.

Por Damián Lemes – arquitecto

Como profesionales debemos estar más preparados técnicamente pero también y fundamentalmente, a nivel conciencia de inclusión. ¿O acaso no somos todos probables o potenciales usuarios?

Imaginemos el caso de pérdida constante de visión, embarazos, accidentes, etc. Somos nosotros los que eventualmente podemos engrosar esas listas.
Es muy egoísta pensar en órdenes cuantitativos para evaluar si se merece o no un pensamiento inclusivo tanto en obras privadas o públicas urbanas. Sobre todo en estas últimas hay que trabajar sobre otro pensamiento y es en el de la capacitación proyectual. Realmente no es tan oneroso, si se piensa desde el proyecto, una escuela, un paseo, un club, una plaza etc, para todos. Hasta si se lo analiza desde términos fría y estrictamente políticos, es conveniente el rédito ya no económico sino de imagen de gestión y por consiguiente, conveniente para todos nosotros, los usuarios.

Hay otra conciencia, es verdad, y se está haciendo mucho en Entre Ríos, pero no basta aún no es suficiente. En orden de prioridades creemos que es conveniente primero formarnos más los profesionales antes de proyectar ya que lamentablemente algunas obras mueren en buenas intenciones que hasta ocasionan un riesgo mayor que el que representaba el estado original.
Por eso este informe es un pequeño aporte para seguir por esta senda de pensamiento cada vez más libre de obstáculos y especulaciones y para que de una vez y para siempre concretemos ciudades entrerrianas cada vez mas inclusivas.
El acierto es que convivan los usuarios en las intervenciones y no generar situaciones en donde haya sectores para discapacitados y sectores para niños «normales». Entender esto es entender la filosofía principal del pensamiento inclusivo.

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