ASADO Y DARÍN. Crónica de un sanjosecino en España

Lo primero que me dicen cuando se enteran que soy argentino es: asado. “Pelotudo” y “boludo” son las palabras que usan para imitar nuestro acento, o más bien el acento porteño. Para sorpresa de muchos, quizás, Maradona no es nombrado. La lista de famosos lo encabeza Messi, Ricardo Darín, Jorge Luis Borges y el Papa Francisco.

 

Por Diego Martínez – especial para INFONER

 

De los tres, he notado más admiración por Darín. Aman a Ricardo Darín —una publicidad para las Fiestas ha sido protagonizada por él—. Pero creo que se quedan con nuestro modo de asar la carne. Tal es el amor por nuestra gastronomía que no solo hay parrillas argentinas, tanto en muchas ciudades como también al mejor estilo cantina de festivales, sino además servicios de asado a domicilio. ¡Sí, señor!, llevan a tu casa la parrilla, la leña, el carbón y la carne para hacerla ahí mismo.

Ese curro no me sorprendió tanto como cuando caminaba por una calle de un viejo castillo medieval de Buitrago de Lozoya. Extasiado por sentirme en una máquina del tiempo, lo último que imaginé fue encontrarme un restaurante argentino al terminar ese recorrido. Fue la ruptura de un hechizo.

De todos modos reconozco que tal presencia culinaria me sienta bien, sobre todo a mi paladar nostálgico. Nadie cocina como mi madre, esa es una verdad tallada en mármol, pero hay un lugar en Murcia que hacen unas empanadas fritas casi del mismo nivel. Luego, en salinas y arenales de San Pedro del Pinatar, frente al Mediterráneo, hay un comedor que se especializa en milanesas. En charla con el mozo, argentino, resumió en una frase el trato que nos dan los españoles: “Nos ven como extranjeros, no inmigrantes”, dando el tono peyorativo a la última palabra.

Para dar fe del aprecio que nos tienen, doy testimonio de ese comportamiento: hay una médica que anotó su hija en un jardín de infantes en particular por el solo hecho de que la directora era argentina; una adolescente es fanática de nuestro país desde pequeña a tal punto que se emocionó hasta las lágrimas cuando le dije que le enseñaría a preparar mate; siempre hay alguna que otra chica que asegura que nuestro acento y el uso del “vos” es sexy; cuando pedí que me recomendaran autores españoles del siglo XX en adelante, me han contestado “como los de ustedes no vas a encontrar”; y volviendo a Darín, una amiga tiene pósters de sus películas pegadas en el cuarto.

Son mimos que te hacen sentir como en casa. Después de todo, muchos de nosotros somos criollos…

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