BACTERIA STREPTOCOCCUS PYOGENES. Medidas de prevención

La información se basa en fuentes de los ministerios de Salud de Entre Ríos, de la ciudad Autónoma de Buenos Aires, de la provincia de Buenos Aires, y de la Sociedad Argentina de Infectología y de Pediatría.

 

Se trata de una bacteria llamada Streptococcus pyogenes que causa múltiples manifestaciones clínicas de enfermedad.

En cuadros leves causa faringitis [infección en garganta], impétigo [infección de la piel], escarlatina, entre otras.

Es poco frecuente que se transforme en una infección invasiva grave, pero puede ocurrir cuando la bacteria entra en contacto con la sangre o el líquido articular, compromete órganos internos o afecta gravemente el organismo por efecto de toxinas.

Allí, puede provocar bacteriemia [infección en la sangre]; osteomielitis [infección en el hueso]; celulitis [infección de la piel y el tejido graso bajo la piel]; neumonía con derrame [líquido en los pulmones]; sepsis [infección generalizada]; meningitis [infección de las membranas que envuelven el cerebro]; fascitis necrotizante [infección grave de la piel, el musculo y otros tejidos] y síndrome de shock tóxico estreptocócico [cuadro grave por toxinas que produce la bacteria], que presentan elevada morbimortalidad.

La bacteria, que causa principalmente la faringitis estreptocócica, es una patología muy frecuente en primavera y otoño.

 

Síntomas

 

El estreptococo se transmite al toser, estornudar, hablar y se mantiene en el ambiente gracias a la portación humana, pues los únicos reservorios en la naturaleza son la piel y las mucosas.
La faringitis, tiene un período de incubación de 2 a 15 días y se manifiesta con dolor o ardor al tragar los alimentos, bebidas y la saliva, fiebre, cefalea y malestar general; las amígdalas se irritan.

 

¿A quiénes afecta?

 

A niños sanos desde los primeros años, principalmente entre 4 y 10 años, y ocurre durante toda la etapa pediátrica.
Los adultos también lo pueden padecer.
Aproximadamente un 20 por ciento de la población puede ser portadora de esta bacteria en fauces, sin tener complicaciones.

Sin embargo, hay factores de riesgo en niños que hacen más frecuente su aparición: padecer o haber tenido varicela recientemente, infecciones de piel y partes blandas, infección de herida quirúrgica, infecciones virales previas como una gripe por ejemplo y alguna condición relacionada con las defensas del paciente.

La puerta de entrada de las infecciones invasivas graves suele ser especialmente la piel y mucosas, pero raramente suceden a la faringitis.

 

Tratamiento y revisión del paciente

 

Con el tratamiento adecuado y precoz, de penicilina durante 10 días por vía oral, las posibilidades de complicaciones son muy infrecuentes, siendo muy importante cumplirlo en forma completa.
Luego de cumplir las primeras 48 horas de tratamiento antibiótico adecuado el paciente no contagia y puede retomar sus actividades.
Por otro lado, cabe recordar que los cuadros febriles con presencia de tos, rinitis, faringitis y/o conjuntivitis, en menores de 3 años, son en su mayoría de origen viral y NO requieren habitualmente realizar un cultivo faringeo ni tratamiento antibiótico. Es el médico quien podrá definir la conducta adecuada a seguir.
El diagnóstico se hace por cultivos y cuadro clínico compatible.
Si luego de una primera consulta, el paciente persiste con fiebre elevada o mal estado general, rechazo del alimento, decaimiento evidente o cambios en la coloración de la piel se debe ir a la Guardia o consultar al pediatra.
Si un hermano u otro familiar, comienza con fiebre se recomienda volver a un profesional.

 

Recomendaciones

 

Ante cuadros de fiebre, dolor de garganta y/o erupciones en piel en niños mayores de 3 años, o menores que concurren al jardín maternal, consultar de forma rápida al Centro de Salud más cercano a su domicilio.
En caso de que el médico confirme la infección e indique tratamiento ambulatorio es muy importante cumplir los 10 días de antibiótico y volver a consultar ante signos de alarma.
Los contactos asintomáticos familiares, escolares o laborales no requieren medicación preventiva ni estudios.
Un pronto reconocimiento de la enfermedad y adecuado tratamiento mejora el pronóstico.

 

Acciones en ámbitos escolares

 

Mantener una buena higiene y adecuada ventilación en las instalaciones.
Lavar a menudo juguetes y objetos de uso común.
Promover y optimizar el lavado de manos con agua y jabón en niños y educadores y fortalecer el adecuado hábito de NO compartir utensilios como vasos, mamaderas, bombillas, ni toallas.
Efectuar la limpieza de moco y saliva con pañuelos descartables y enseñar a los niños a toser sobre el pliegue del codo.

Mentalizar a los padres que NO lleven a sus hijos enfermos a la institución, evitando el ingreso de niños y/o personal con cuadros febriles, dolor de garganta y/o infecciones en piel.
Solicitar certificado de alta médica para el reingreso de niños y/o personal con antecedente de cuadros infecciosos.

Ante la constatación de casos de faringitis estreptocócica, escarlatina u otras infecciones por Streptococcus pyogenes NO se requiere desinfección especial ni cierre de la institución educativa. Sólo realizarla correcta higiene habitual de las instalaciones y vigilar la aparición de síntomas en niños asistentes y personal a cargo a los fines de consultar oportunamente al sistema de salud.
Los contactos asintomáticos no requieren medicación preventiva ni estudios.

El tratamiento requiere 10 días de antibióticos, pero desde el tercer día los niños con escarlatina o faringitis estreptocócica pueden, con correspondiente certificado médico, reintegrarse a la escolaridad porque NO representan un riesgo de contagio.

Fuente de texto y fotografía: Hospital Centenario.

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