Barrado: “Tenemos que gastar todas las fuerzas en salvar la categoría”

En una charla extensa, Diego Barrado hablo de todo: de sus orígenes en Bragado natal, de las heladas en el campo trabajando con su padre y hermano, a su llegada en la primera de River, su paso a Racing, Colon, entre otros clubes, hasta el arribo al club de la vía donde hoy junto a todo el equipo pelean partido tras partido para mantener a Juventud Unida en la primera B Nacional.

 

Por Lautaro Silvera, especial para Infoner
Fotos: Luciano Peralta

 

Su arribo a Juventud Unida se dio por mediados del 2015, pero su historial demuestra un notorio paso por grandes clubes de primera: jugó en River (en reiteradas oportunidades), luego Racing Club, Colón de Santa Fe, Olimpo de Bahía Blanca, Godoy Cruz, y más tarde en Atlético de Tucumán y Boca Unidos. Con toda esa experiencia que luego se transformó en conocimiento, Diego Barrado arribó al club de la vía, al Club Deportivo Juventud Unida de Gualeguaychú, y no le escapa al rotulo de “experimentado”, pero como lo marca su carácter, él lo lleva tranquilo y dice que “es uno más” dentro del plantel, y “que estamos todos por lo mismo, atrás de la pelota”.

El volante por derecha que supo compartir vestuario con Cavenaghi, Saviola, D’Alessandro, o Simeone, entre tantos otros, dice que “la pelota es un invento espectacular, el que la hizo es un fenómeno. Es el juguete más lindo para mí, y la verdad que te saca de todo”. Lamentablemente, desde hace unos veinte días que está fuera de la cancha por una lesión que acarrea en una de sus rodillas, pero no le escapa a la pelea que lleva Juventud por permanecer la categoría y asegura que el equipo va a dejar todo en el tramo final del torneo.

 

Del interior al centro: de Bragados a Núñez

Diego tiene 35 años, sabe que es uno de los mayores del plantel y tiene una historia extraordinaria en sus espaldas. A veces es consultado por sus actuales compañeros que son más chicos y que hoy atraviesan por otros momentos. Él venía de Bragados, una ciudad ubicada a mas de 200 kilómetros de la Capital Federal. Allí está una de las zonas más fértiles de la provincia de Buenos aires. Su padre era un obrero del campo, más precisamente se dedicaba al tambo, donde de chico, Diego también tuvo que trabajar con su papá para poder salir adelante.

-¿Cómo fueron tus años de infancia, y cómo se dio la posibilidad de llegar a ser fichado por River Plate?
-Mi viejo laburaba en el campo, era tambero, trabaja para un patrón. Trabajaba mi hermano y a mí también me tocó un poco. A los 15 años va la selección sub 17 de Pékerman a jugar a Bragados, hicimos una selección de Bragados y jugamos. Para ese partido había gente de River que fue a ver ese encuentro. Me vieron y me preguntaron si quería ir a probarme, les dije que sí. Fui a probarme y tuve la suerte de quedar en River. Al año siguiente ya me fui a quedar en la pensión.

-¿Cómo era en esos años estar viviendo en la pensión de River y lejos de tu casa?
-Yo la pasé bien. Siempre decía que estaba como de vacaciones porque venía del campo, de levantarme temprano para laburar con mi viejo…Vivíamos terribles heladas en invierno, entonces cuando estaba en la pensión yo me divertía porque tenía todo. La verdad que en ese sentido la pasaba bien, aunque en los primeros meses me costó un poco porque extrañaba, estaba todos los días con mi familia y se extrañaba.

-En todo ese proceso que te llevó a jugar en primera tuviste una variedad de compañeros que hoy algunos siguen jugando y otros no, entre ellos Andres D’allesandro, Javier Saviola…
-Sí, D’Alessandro y Saviola son de mi camada, son del 81’; los tres jugábamos en inferiores juntos. Después teníamos a Martín Demichelis, Guillermo Pereyra, después jugué con Falcao que es más chico, Mascherano, Cavenaghi. Con los grandes, “burrito” Ortega, Gallardo.

-¿Qué sentías vos de estar jugando con esos más grandes que ya eran consagrados?
-Es una adaptación. Lo cuento y parece que un día estaba en el campo y al otro día estaba jugando en primera, y no es así. Con el debut en primera pasa lo mismo, todo fue una adaptación. Cuando estás en inferiores primero te llevan de ‘alcanza pelotas’, y en esos partidos te la pasás mirando a la gente, después te vas acostumbrando, entrás y ni mirás a la gente. El día que te toca debutar ya estás pensando nada más que en el partido, porque el entorno ya lo tenés incorporado. Y después jugar con esos grandes compañeros, la verdad que fue un orgullo y uno va aprendiendo. Si uno es inteligente tiene que ir aprendiendo de ellos. Pero hay algo que tienen en común todos esos grandes jugadores y es la humildad y las ganas de crecer. Por ahí a uno les gusta una cosa más que otra, pero en la humildad y lo buena gente, el 99% de ellos tienen ese denominador común. Es un camino a seguir.

 

“Yo me veo en el fútbol porque es lo que me gustó siempre”

Diego Barrados no se imagina una vida fuera del fútbol, y pensando en un futuro no muy lejano no le esquiva a la idea de calzarse el buzo de DT, de hecho tiene el curso de técnico hecho, lo curso junto al “muñeco” Gallardo y al “vasquito” Arruabarrena, y bromea que ellos se copiaron de él y uno dirigió Boca Junios, y el otro hoy sigue en el banco de River Plate.

-¿Te seguís viendo dentro del fútbol, te gustaría experimentar la función como entrenador también?
-Yo me veo en el fútbol porque es lo que me gustó siempre, me dediqué a esto desde chiquito y por el amor que uno le tiene a la pelota no te podes ver de otra cosa. Tengo el curso de técnico hecho, lo hice en el 2010. Pero eso no significa que ya lo quiera hacer. Ahora mi cabeza está en disfrutar de lo que hago, mañana se verá, para que preocuparme de algo que va a suceder más adelante. Hoy estoy jugando en Juventud, entreno todos los días, me encanta entrenar.

-En cuanto a tu futuro, después de estas cinco fechas, ¿tenes pensado seguir en el club, se ha dado el momento de pensar en ese futuro?
-A mí se me termina el contrato como a muchos que estamos hoy en el club. Con el día a día es imposible ponerse a pensar en esas cosas. Por ahí cuando uno está en su casa con la familia puede llegar a pensarlo, pero están pasando tantas cosas de un fin de semana al otro que uno está metido en eso. Pero la realidad es que yo acá estoy bien, estoy cómodo, contento, veremos qué pasa, y si también los dirigentes también quieren que uno siga o no, pero eso se verá después que termine el torneo. Tenemos que gastar todas las fuerzas en salvar la categoría en este torneo.

 

 

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