Caso Micaela: quién es Sebastián Wagner, el sospechoso

No debía estar libre. Sebastián Wagner tiene condena de 9 años dictada en 2012 por dos violaciones. Y existió una tercera denuncia de la que zafó diciendo que el violador era su hermano gemelo.

Por Verónica Toller
mvtoller@gmail.com

 

 

Con la cárcel previa que tuvo a la condena, su fecha de salida era 2018. Pero lo dejaron en libertad condicional. Ahora, pesa sobre él un pedido de captura nacional e internacional y la sospecha de ser el autor de la desaparición de Micaela. Un informe del Servicio Penitenciario de Entre Ríos había desaconsejado que Wagner, de 30 años, fuera dejado en libertad condicional.

 

Doble violador comprobado

Ex cazador de pollos en el frigorífico local, Wagner fue condenado en 2012 por haber violado en julio y noviembre de 2010 a dos estudiantes en Concepción del Uruguay. Las víctimas lo reconocieron y además hubo testigos y numerosos peritajes hasta que, finalmente, el caso quedó comprobado y cerrado, con una purga de 9 años de prisión.
El primer hecho tuvo como víctima a una joven estudiante de Rosario del Tala. El 7 de julio de ese año, cuando la muchacha se dirigía de la Terminal de Ómnibus a su pensión, la interceptó, golpeó y le robó sus efectos personales y dinero en efectivo. Como la estudiante había dejado la puerta abierta esperando que ya llegaran sus compañeras, Wagner ingresó a la vivienda, la sometió y abusó de ella.
Cuatro meses después, el 17 de noviembre, interceptó a otra estudiante de 22 años, la obligó a subir a su Fiat Spazio azul, la llevó hasta el Parque de la Ciudad, la hizo bajar y la violó. Todo el tiempo, la amenazaba con un arma blanca. Pero había testigos en el Parque y Wagner fue condenado en un juicio abreviado. Además, los análisis de ADN realizados en la División de Criminalística de la Policía provincial, en Paraná, confirmaron la identidad del doble violador.
Ese juicio abreviado terminó en acuerdo y 9 años, con la firma del fiscal Diego Young y la defensora oficial Alejandrina Herrero.
Sin embargo, en 2013, apareció una tercera denuncia.

“No fui yo, fue mi gemelo”

De thriller. Con un planteo tan inesperado como difícil de comprobar, Wagner, condenado ya por las otras dos violaciones, fue acusado de una tercera pero se despachó ante juez, fiscal y abogados con una respuesta inesperada. Y paralizó el juicio: “No fui yo; fue mi hermano gemelo”.
Según la denuncia, el 11 de mayo de 2010 había cometido otro ataque sexual, también en Concepción. Mismo ADN, similares pruebas y testimonios, nuevo juicio con nuevo tribunal (ahora, presidido por los vocales Rubén Chaia, Fabián López Moras y Alberto Seró). Presumiblemente, la situación se complicaría mucho para Wagner y sus 9 años de prisión se elevarían en varios más. Cubrimos ese juicio para Clarín junto con el periodista y fotógrafo Pablo Bianchi. De aquellos artículos rescato el estupor de su defensa: “fue mi gemelo”.
Allí fue cuando el acusado y su defensa sacaron el as de la manga. “No fui yo; en este caso, fue mi hermano gemelo”, y el juicio pasó a stand by. El tribunal ordenó al fiscal encarar las pruebas necesarias.
El camino de defensa que eligió Wagner fue verdaderamente complejo y esclarecer la autoría resultó menos sencillo que en las dos violaciones ya probadas. Sucede que, mientras los mellizos son fecundados en dos óvulos, los gemelos no y comparten la misma información genética. Así lo explicó entonces la bióloga (UBA), licenciada Cecilia Alonso. “Al producirse la primera división del óvulo, esas dos células que surgen dan origen a dos individuos distintos. Pero provienen de un solo origen. Entonces, su información genética es la misma”, dijo Alonso. Existen, sin embargo, estudios de 2011 que proponen que los dos cigotos que surgen del único óvulo tienen modificaciones posteriores que pueden alterar la expresión de la secuencia del ADN.
En cuanto al gemelo, Maximiliano, se encontraba trabajando en el mismo frigorífico que su hermano cuando se enteró del crimen que le imputaba el otro. Hoy, sigue libre y asegura que vive “un infierno” desde que su hermano lo acusó.

 

Indicios y un informe negativo

¿Fue Wagner el autor de cualquier acción que llevara a la desaparición de la joven? Por el momento, sólo hay indicios. Un video que la muestra subiendo a un auto similar al de Wagner, el hallazgo del coche del sospechoso demasiado limpio y limpiado por fuera y por dentro, la fuga del hombre, comentarios del dueño de un lavadero donde él trabaja que dice que la mujer de Wagner le dijo (dicen que dijo) que tenía dos rasguños en la cara y cuello… Y nada más. Sospechas e indicios hay varios. Pruebas, ninguna. Testigos, cero.
Según informó la agencia Télam, el prófugo tenía fecha de libertad el 16 de julio de 2018.Pero pidió libertad condicio0nal y se le concedió en 2016. Estaba alojado en la Granja Penal de Gualeguaychú, Unidad N° 9 del Sistema Penitenciario entrerriano. “Este Consejo Correccional emite opinión desfavorable en relación a lo peticionado por el interno penado”, fue el dictamen de la Unidad 9. ¿Por qué salió, entonces?
El informe que desaconseja la libertad de Wagner lleva las firmas del director de la Unidad 9, alcaide mayor Ricardo Iglesias; el jefe de la División Industrial, adjutor Sergio Quintana; el jefe de la División Tratamiento Correccional, adjutor principal Alfredo Carballo; y del jefe de la División Cuerpo Penitenciario, subalcaide Hugo Imas. “Visto lo dictaminado en el informe del Equipo Técnico Criminológico de esta Unidad, donde se emite opinión desfavorable y que el interno, más allá de respetar las normas establecidas en esta institución y de cumplir con laborterapia a través del espacio laboral brindado por el establecimiento, en el aspecto educativo y psicoterapéutico (…) no se ha incorporado a los espacios que brinda la Unidad Penal”, se lee en el documento.
Quien ordenó la libertad condicional fue el juez Carlos Rossi, de Ejecución de Penas y Medidas de Gualeguaychú. Le puso, eso sí, varias condiciones: “abstenerse de frecuentar lugares nocturnos, consumir alcohol y estupefacientes”, fijar domicilio, trabajar, “abstenerse de mantener contacto alguno con las víctimas de los hechos por los que cumple condena y, en caso de concurrencia ocasional en la vía pública, mantenerse a una distancia mayor a los cien metros”, “realizar tratamiento psicoterapéutico por su problemática de violencia sexual y adicciones, debiendo el servicio social de la Unidad penal 7 orientar a dicho interno sobre el lugar de realización y periodicidad del mismo”.
Ahora, está prófugo. Y la Policía entrerriana lo señala como el principal sospechoso de la desaparición de Micaela García.

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