Caso Pastorizzo: un crimen que moviliza

Al cumplirse un mes del asesinato de Fernando Pastorizzo, unas  500 personas se reunieron en la esquina de 25 de Mayo y Rocamora con un mismo objetivo: pedir justicia. Crónica de una noche emotiva.

 

Por Fernanda Fariña

 

La noche ha caído sobre la ciudad. A la histórica esquina de 25 de Mayo y Rocamora comienzan a llegar familiares de Fernando, amigos, compañeros, representantes de Aciverjus, equipos periodísticos y vecinos y vecinas autoconvocadas. Algunos traen carteles: “Justicia por Fernando”, “Perpetua para Nahir”, “Ni Uno Menos”. Se ven ojos cargados de angustia, miradas de dolor y un  silencio que sólo se interrumpe al grito de: ¡Justicia!¡Justicia!¡Justicia!¡Fernando presente!¡Ahora y siempre!

Se siente la tristeza en el ambiente.

El reloj marca las 21 y comienza a proyectarse un video con fotografías del joven asesinado hace exactamente un mes. Nadie habla. Todas las miradas se dirigen a la pantalla. Al finalizar, pide la palabra Jonas Villalba, amigo del papá de Fernando y organizador de las marchas y concentraciones: “Seguimos en pie clamando y pidiendo justicia por Nando. Y queremos darles las gracias a todos ustedes que se acercaron. Hoy es una noche muy emotiva que nos cuesta estar, quizás, en pie, mas que nada al papá, a la familia, a los amigos. Y hemos hecho un homenaje a la memoria de Fernando. Como ustedes pudieron ver ahí. Y ahora vamos a pasar otro, recordando un poco lo que era él a través de estos videos. Y bueno, algunos amigos que están aquí que van a estar hablando algunas palabras, recordando como era Fernando. Y Gustavo va a hablar. Quizás ustedes ven que no habla mucho pero sepamos entender el dolor que está pasando. Nosotros como amigos y compañeros estamos todos juntos con él ¡Yo quiero que den un fuerte aplauso en su memoria!”

Las palabras de Jonas dan lugar a la música. La profesora de música Gabriela Lapalma canta “Cómo te extraño” y todos escuchan en silencio.

“Quiero abrazarte y sentir, volver a ser un niño,
y que me alejes del miedo cariño,
y no sentir los años,
dormir desnudo y a salvo de todo,
lo que nos hace daño.

Quitar la vida y mentir
se hizo una costumbre
cuando la fe y el amor ya no alumbren
no va a quedar más nada
vivir será lo temido por todos
y la muerte amada.

Como te extraño,
Como te extraño,
Como te extraño,
Como te extraño…

Sabor temprano y azul,
es el color del cielo,
si llueven sueños, la luna está en celo,
y él sol de soltería,
me gana el llanto,
añorado decirte mis tonterías”.

 

 

Avanza la noche y ahora es Elio, un amigo de “Nando” quien, abrazado a Gustavo, cuenta: “Yo fui amigo de toda la vida de Fernando. Comenzamos jardín, pasamos toda la primaria e hicimos la secundaria juntos. Y tengo muchas cosas para contar sobre él pero como todos lo conocen fue una excelente persona. Yo estoy agradecido a la vida por habérmelo puesto en mi vida. Con él aprendí mucho, anduvimos mucho tiempo juntos para todos lados, crecimos juntos, se fue conmigo a un club de barrio, jugábamos al fútbol, estudiábamos juntos en casa, salíamos a pasear. De él aprendí mucho y también le enseñé. Entre los dos nos enseñábamos muchas cosas. Quiero que todos lo recordemos por lo que él era. No lo dejemos ensuciar, les pido por favor, todos lo conocemos, una excelente persona. Y bueno, no sé que más decir. Buenas noches. Gracias”.

Notablemente emocionado, Gustavo, el papá de Fernando expresa: “Me es muy difícil hablar, la verdad,  es tremendo. Pero quiero agradecerles por venir y por todo el apoyo que me brindan siempre a través de las redes sociales. No se imaginan la fuerza que me dan, con cada mensaje, con cada palabra de aliento. No solamente acá. Porque hay gente de todo el mundo. Me escriben de Colombia, Chile, Venezuela. De  los lugares más recónditos del planeta. Uno jamás imaginó la dimensión que tomó esto. Me parece una pesadilla estar parado en este lugar hablando de mi hijo fallecido. Muchas gracias, gente. Siempre van a estar, acá, en mi corazón, siempre van a estar conmigo. No solamente eramos padre e hijo, eramos amigos, eramos compañeros. Y era tan maduro, que a veces él parecía el papá y yo el hijo. Porque él me retaba cuando yo me equivocaba en cosas.

Es un dolor que no se me a a ir nunca. Es un dolor que va a estar conmigo hasta el último día. Él nunca se esperó, nunca se  pensó que tenía un ser tan traicionero en su espalda. Porque no era eso. Era un chico que iba de frente. Quizás se equivocó,  el único error que tuvo en su vida fue haberse encontrado con un ser tan maligno. Se encontró con una persona muy distinta a él. Yo agradezco mucho, gente. Les agradezco a muchísimo. Y los quiero muchísimo a todos. Ojalá que en corto tiempo, cuando comience el juicio y se logre lo que queremos todos que es justicia por mi hijo, la cadena perpetua, nos encontremos todos acá y celebremos que de alguna forma mi hijo va a descansar en paz”.

 

 

 

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