Castillo: «El conocimiento solo es útil cuando se comparte»

Tras haber resultado electo como concejal de Gualeguaychú, el médico y escritor Luis Castillo comenzó a investigar sobre la tarea legislativa y las competencias de un Concejo Deliberante. Reunió tanto material y de tanta utilidad que decidió plasmarlo en un nuevo libro.

Luis Castillo, escritor de Gualeguaychú, ganador del Premio Fray Mocho de Novela con su obra «Crónica de héroes y traidores», asumirá como concejal este 10 de diciembre por el partido vecinalista «Gualeguaychú entre todos».

A fin de prepararse para el nuevo rol que asumirá, comenzó a investigar detalles sobre la tarea de los concejales y como resultado de dicha recopilación y análisis de datos, nació «Diario de sesiones», que será presentado en el HCD, el 27 de noviembre.

¿Cómo surgió la idea de escribir este libro? ¿Ya habías escrito alguno con una temática similar?

La idea surgió casi naturalmente cuando comencé a investigar acerca de lo que significaría mi labor en el concejo deliberante. Sin dudas había que estudiar cuestiones con las que habitualmente no me manejaba, como son las actividades parlamentarias, la jerga judicial, la acción legislativa en definitiva.

En un sistema republicano cómo el nuestro, el poder legislativo tiene una importancia supina ya que, al prácticamente no tener injerencia a nivel municipal lo relacionado al poder judicial, en la práctica coexisten dos poderes (el ejecutivo y el legislativo) y cada uno, dentro de normas y reglas previamente establecidas por la Constitución, buscan ejecutar acciones tendientes al bienestar general.

Esto es un poco a grandes rasgos en donde estriba la importancia de la acción legislativa ya que además de la tarea normativa, es decir, generar ordenanzas que buscan el ordenamiento y la organización social, el concejo deliberante es el órgano de control por excelencia del departamento ejecutivo, es decir, del intendente.

Esto que parece tan sencillo de enunciar en la práctica significa una verdadera búsqueda e investigación bibliográfica, generación de mapas conceptuales que ayuden a quienes, cómo yo, desconocíamos por completo el ordenamiento legal, el armado de un presupuesto municipal, etc. Pues bien, una vez que hice todo ese recorrido que me llevó meses de trabajo, me di cuenta que el libro estaba armado. A partir de allí las opciones eran dos, me guardaba la información para mí solo o la compartía. Bueno, lo que elegí está a la vista. Soy un convencido que el conocimiento sólo es útil cuando se comparte.

¿Qué aspectos de la actividad de un Concejo Deliberante descubriste durante la investigación y el proceso de escritura?

Ante todo que es un mundo nuevo, desconocido y fascinante en donde las acciones u omisiones repercuten, para bien o para mal en toda una comunidad. Eso marca un nivel de responsabilidad muy grande y nos obliga a dedicar tiempo y esfuerzo y eso es, en definitiva, lo que la gente puede notar como crecimiento o como estancamiento.

Los tiempos cambian vertiginosamente y pertenecemos a la aldea global, es decir, no somos una isla en donde no nos afecta lo que suceda a nivel nacional o internacional. Todo lo contrario, por eso es fundamental la planificación, la capacidad de respuesta ante nuevos desafíos y para todo eso no queda otra alternativa que la permanente capacitación, la discusión, el intercambio permanente de ideas exentas de dogmatismo y con una clara visión de comunidad.

¿Entrevistaste a actuales o exconcejales?

Hablé con concejales en ejercicio y con mandato cumplido, con abogados, fiscales, jueces, contadores, historiadores, pero básicamente con los usuarios de toda esa actividad: la gente. El vecino. Nuestro mandante en definitiva.

¿Cuáles son tus objetivos como próximo concejal de Gualeguaychú?

Mi mayor anhelo es generar un ámbito de discusión de los diferentes temas y problemas que vemos o nos hacen notar los vecinos que existen. El concejo deliberante es el lugar por excelencia para generar debate, intercambio de ideas, discusión de proyectos, de prioridades, de necesidades.

Necesitamos recuperar no solamente en el concejo deliberante sino en la sociedad toda la posibilidad de disentir sin agresión, de discutir sin gritar, de exponer argumentos y no chicanas que solo generan división y enfrentamientos.

Castillo

Llevo muchísimos proyectos que me acercaron vecinos, instituciones, etc. y quiero que se escuchen, que se debaten, que se apoyen si se consideran necesarios o se me demuestre lo contrario a fin de mejorarlos y que puedan cumplir con el objetivo de tener una ciudad mejor. La herramienta más importante que tenemos es la palabra, no la menospreciemos, no la deshonremos.

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