Catedral San José. La de las torres acortadas y un tesoro escondido

La construcción de la catedral de Gualeguaychú comenzó el 30 de mayo de 1863. 27 años después, en 1890, fue inaugurada, pero en aquel entonces su aspecto era muy distinto al actual.

 

 

Las dos torres, que constituyen en gran medida la impronta identitaria del edificio, fueron levantadas recién en 1910. Alcanzaban los 50 metros de altura, pero una falla en su estructura obligó a los constructores a quitarles 10 metros a cada una y dejándolas, como se las puede apreciar hoy, de 40 metros. Una de ellas alberga al campanario, cuya campana mayor fue bautizada bajo el nombre de María Josefa, y al reloj mecánico de cuatro esferas, con campanas de bronce para las horas, las medias y los cuartos, al que se le debe dar cuerda una vez por semana.

La ceremonia de colocación de la piedra fundamental fue un acto de suma importancia del cual participó ─en carácter de padrino─ el gobernador de la provincia de aquel entonces, el general Justo José de Urquiza.

Aquel día ─el 30 de mayo de 1863─, Urquiza y el párroco Vicente Martínez colocaron la primera piedra y junto a ésta pusieron un cofre con más de 20 monedas de plata, siete de oro, y otras tantas de cobre; también medallas, aros y anillos que donaron los vecinos. Por su parte, el arquitecto de la obra, Francisco Ponchini, aportó un almanaque con los nombres de todos los operarios.

Hasta el día de hoy, no se sabe con exactitud en qué sector de la Catedral se encuentra ese cofre, pero gracias a una de las copias del acta que redactara el párroco Martínez, podemos tener una idea aproximada: “Me fue presentada una caja de plomo envuelta en una de cinc dorada para que dentro de ella se enterrase el acta de esta solemne bendición, debiendo ser colocada en el mismo lugar que la piedra fundamental”.

La piedra fundamental se ubicó donde luego se construyó el altar mayor. Sin embargo, cuando las misas dejaron de celebrarse de espaldas y en latín, ese altar pasó a ser el retablo, el sitio que queda detrás del sacerdote durante las ceremonias religiosas y donde se exponen imágenes sacras.

 

 

Este texto fue publicado en la primera edición de la revista de interés turístico “Gualeguaychú es todo el año”

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