Informes especiales

Por el centro de Vietnam con un brasilero.

Estoy sobre la ruta comprando un litro de nafta en un modesto almacén que me ha salvado de quedar a la deriva. Mientras me valgo de un embudo para echar el combustible, un motociclista se detiene y me pregunta por el camino para llegara Da Trang. Habla un inglés atravesado y me dice que es de São Paulo. Cuando le digo que soy argentino, inmediatamente comienza a hablarme en portugués para no dejar de hacerlo nunca más. ‘Pequeño Bolsonaro’, como lo terminaré llamando, me pregunta por el precio del combustible que acabo de pagar. Al final de una pequeña conversación, nos damos cuenta de que vamos a la misma ciudad. “Si quieres podemos ir juntos” me dice.

Por Martín Davico


‘Pequeño Bolsonaro’ tiene 35 años, lleva meses viajando y le parece irrelevante saber el país de origen de la gente que va conociendo. La moto que tiene es la tercera que ha comprado en su viaje por Vietnam. Las ha ido cambiando por mejores modelos poniendo dinero encima. Piensa comprarse una de mayor cilindrada para hacer la famosa ruta circular llamada ‘Loop de Ha Giang’ al norte del país. Dice: “En Brasil me dedico a vender autopartes, a mí me encanta negociar”. Es de los viajeros que te pelea todos los precios. Un maestro del regateo que fracasa muchas veces, pero que cuando tiene aciertos se comprende, al ver su cara de satisfacción, por qué insiste tanto. Seguramente se aferre a la perseverancia como herramienta fundamental para lograr sus propósitos. Para aprender algún truco, le pregunto por alguna clave en el arte de negociar. “Algo fundamental para hacer negocios es saber llorar sin que se te note”, afirma.


Es casi medianoche en Quang Ngai, una ciudad que nos queda a mitad de camino y en la que hemos decidido parar a dormir. ‘Pequeño Bolsonaro’ consiguió descuentos en un hostal que tiene desayuno incluido, el “café da manhã” como dice él. Camino por los alrededores y no encuentro ningún lugar abierto para saciar mi antojo de comer algo dulce. Mi compañero de Brasil me sorprende con un arsenal de paquetes de galletitas dulces y me da uno, pero me lo vende. “Son 15 mil Dongs” dice. Es en ese momento cuando le pongo el apodo: “Esas galletitas no valen ni 10 mil, ¡Pequeño Bolsonaro!”. Y me dice sonriendo: “Se você quer comer açúcar agora, você tem que pagar”.


Viajamos a CamThuy, un pueblo en el Vietnam profundo, en ThuaThienHue, una provincia con mar y montaña. He sido invitado a pasar un par de días por gente del país que conocí en el Delta del Mekong. En la carretera me doy cuenta que mi moto consume mucho más combustible que la del joven paulista. Las comparaciones son odiosas, pero a veces sirven para saber en donde uno está parado.


Al llegar, los amigos vietnamitas nos esperan para ir a unas cascadas a pasar la tarde. Vamos en las motos. Nos bañamos y merendamos ‘Banhtrangcuon’, unos arrollados hechos con hojas de arroz, vegetales y pescado. ‘Pequeño Bolsonaro’ nos cuenta que no come carne, no come pescado, no toma cerveza, no le gusta el fútbol ni bailar. “No parecés brasilero” le digo.


Pasamos la noche en esta casa de familia. En el fondo del patio hay dos tumbas de viejos ancestros. En el living hay un altar budista con las fotos de los abuelos (ya muertos), y unos enormes pomelos que hacen de ofrenda. Una de las anfitrionas enciende tres sahumerios y los agita frente a un minúsculo templo que hay en el frente de la casa. “Yo tengo fe en mí solamente, pero soy muy agradecida”dice.


Al día siguiente, nos llevan a un río en donde almorzamos y nadamos. Es el Vietnam auténtico en un típico domingo que se pasa entre amigos o con la familia. Comienzo el diálogo con mi socio de ruta: “Brasil debe tener infinidad de rincones como este”. “Sí” dice “pero a lugares así casi no se puede ir. Si estuviéramos en Brasil ya nos hubiesen robado las motos que dejamos estacionadas”. Flota en el agua transparente y sigue: “Podemos tener todo el dinero del mundo, pero el verdadero problema en Brasil es la educación que tenemos los ciudadanos”. Le pregunto: “¿Y qué solución hay, una revolución educativa?”. “Difícil. Han logrado que ya ni los padres reclamen por la educación de sus hijos. Somos un pez que se muerde la cola”. Y cierra tajante: “Lo más fácil sería inmolarnos y empezar de nuevo”.


Es ya de tarde y mi circunstancial compañero sigue su ruta hacia el norte. Yo vuelvo al sur, a HoiAn. Mientras me demoro despidiendo a los anfitriones en el patio de la casa, ‘Pequeño Bolsonaro’ me grita desde la calle: “Argentina, yo ya me voy!”. Tardo un minuto más y cuando salgo de la casa lo veo a cien metros yéndose en su moto. No sé si nos volveremos a ver, pero de toda la gente que pasa por tu camino siempre se aprende algo.

Read More →

El deslumbrante desfile de carrozas náuticas de Villa Paranacito

Alrededor de 170 km separan la ciudad de Buenos Aires del paraíso isleño llamado Villa Paranacito. Este hermoso y colorido paraje del interior, está ubicado en el sur de la provincia de Entre Ríos, en el departamento Islas del Ibicuy. Hasta allí concurrimos con INFONER para apreciar un espectáculo único, incomparables carrozas construidas por habitantes de la zona, que se desplazan majestuosamente por el apacible cordón de agua que baña el frente de la Villa.

Por Eugenio Jacquemain


A pocos kilómetros del ingreso a la provincia de Entre Ríos, un cartel nos invita a tomar la ruta hacia nuestro destino. El paisaje nutrido de esteros y arroyos, nos sugiere que vamos por el camino correcto, incluso una simpática nutria, parece desafiarnos intentando acercarse al borde del asfalto. El acceso final a Villa Paranacito es con un firme camino de pedregullo, enmarcado en una sucesión de ofertas que nos tientan con desembarcaderos de lanchas o seductoras estadías en hermosos bungalows y cabañas.


Ni bien ingresamos al casco urbano, dos largas filas de autos estacionados a cada lado de la avenida, nos hicieron recordar las palabras de Carlos, presidente de la Comisión organizadora, el día que nos propuso visitarlos: “Vengan temprano para estar cómodos, el espectáculo comienza aún con el sol pegando fuerte”. No nos había mentido, después de un largo derrotero, llegamos a la puerta de la Comisaría, donde el personal de guardia, con una gentileza notable, nos indicó: “Estacionen en ese predio de enfrente, esta acondicionado para eso”.


Teníamos que volver sobre nuestros pasos, llegar hasta el ingreso, donde la maqueta de una enorme fragata con velas desplegadas, dándonos la bienvenida, nos mostraba el camino hacia el espectáculo.


El marco es perfecto: la costanera y el río. Nos cuentan los lugareños, que las carrozas partel del Arroyo la Tinta, donde están amarradas, y al llegar a la altura del banco, comienzan a navegar por el río Paranacito. Es imposible circunscribir nuestro relato a esta pequeña muestra de la naturaleza, tardaríamos horas en describir el sublime paisaje isleño, recorrer sus riachos y arroyos en lancha es algo inolvidable, camalotales de procedencia incierta viajando kilómetros y kilómetros, nutrias y carpinchos son solo una muestra de una increíble fauna que la nutre. Los gigantescos guardianes de la costa, los taxodium o pino de los pantanos, resisten a las crecientes ofreciendo mágicamente sus raíces a las costas para frenar los embates de la erosión.


Una vez atravesada la fragata que nos permitía el ingreso, la costanera nos ofrece un sinnúmero de tentaciones gastronómicas, cervezas artesanales, desde las clásicas hamburguesas compitiendo con exquisitos choripanes con sabrosas salsas, hasta platos más elaborados como bondiolas saborizadas o el shawarma árabe.


Cuando nos acercamos al escenario nos reciben varios integrantes de la Comisión organizadora que está compuesta por un grupo de habitantes del lugar y la Municipalidad, gente que le pone su tiempo, su esfuerzo y sus ganas a la fiesta desde sus inicios.

Nos indican que tomemos lugar frente al escenario porque estaba a punto de tocar la Banda de Música de la Prefectura Naval Argentina. “Les dije que vinieran temprano, se perdieron un montón de cosas”, nos recuerda Carlos. Sonreímos y nos pusimos en el firme compromiso de que en el 2020 nos tomaríamos el tiempo necesario para llegar a horario, aun cuando el sol esté fuerte.

La sorpresa que nos causó la banda de Prefectura sería solo el preludio de lo que vendría luego. Nos ubicamos cómodamente en el palco, adonde pocos minutos después, llegó el intendente del pueblo, Gabriel García, un hombre joven y amigable, que cuando nos reconoció no dudó en acercarse a saludarnos con un cálido abrazo.

Momentos después, también llegó al lugar alguien muy conocido en la zona: el ministro del Interior Rogelio Frigerio. Tanto él como Gabriel, llegaron al lugar atravesando la enorme masa de público presente en la fiesta, como dos espectadores más, itinerario interrumpido decenas de veces por los mismos vecinos, que querían saludar o llevarse una foto de recuerdo.

La primera sorpresa fue cuando comenzó el espectáculo acuático, figuras cubiertas con trajes repletos de luces, volaban frente a nuestros ojos sobre el río. Impulsados por dos potentes chorros de agua que parecían salir de sus botas, subían hasta alturas increíbles para dejarse caer en picada entrando y saliendo del agua como si fueran delfines. La demostración fue admirable, quienes con suerte solo damos un par de brazadas en el río, quedamos absortos ante ese despliegue de habilidades. Debemos agregar que, aquellos que tuvimos la hermosa oportunidad de estar cerca de la costa, también este espectáculo dejó huellas húmedas en nuestra ropa y pelo, pero lejos de molestarnos, lo estábamos disfrutando.


Previo al desfile, navegaron frente nuestro, las embarcaciones que día a día son parte del paisaje isleño, Prefectura, lanchas escolares, la lancha hospital, barcas que brindan un servicio necesario en la zona, cada día, cada semana, cada mes del año.


Y había llegado el momento, el locutor anunciaba el paso de la primera carroza que llevaba la reina de la 36 Fiesta provincial de carrozas náuticas, nuevamente nos habían sorprendido, no iba sola en la barcaza, la acompañaban más de una decena de reinas de otras fiestas, algunas cercanas como las de Escobar o Gualeguaychú, pero también una de Jujuy, los aplausos no se hicieron esperar, y solo se aplacaron, cuando nuevamente el locutor tomó la palabra y anunció el paso del primer carruaje acuático en competencia.


Si bien guardan una distancia prudencial entre una y otra que permita apreciarlas, cuando llega la siguiente carroza, aún permanece en nuestras retinas la imagen de la anterior. Ver deslizarse el trabajo sobre el espejo de agua es algo sorprendente, empujadas por potentes motores y celosamente custodiadas por la prefectura, esas maravillas creativas impresionan con sus formas, luces y color a cualquier espectador.


Pasaron ante nuestros ojos pequeñas construcciones edilicias, imponentes ciervos y gorilas, juguetes y jirafas estilizadas, castillos y gigantescas caras, el viaje había valido la pena, no solo por el hermoso contexto general de la fiesta y sus variados espectáculos, sino también por el broche de oro, la frutilla del postre como decimos en estos lares, el desfile de carrozas náuticas.


Resulta difícil plasmar en unas líneas lo vivido ese sábado en la Villa, difícil que el año próximo no nos sorprenda con algo nuevo este evento, ya que almanaque tras almanaque, es una fiesta que se viene renovando y creciendo, con la fuerza de lo autóctono, con la pasión de sentirla suya que tienen los habitantes de Villa Paranacito. ¿Cuántas veces habremos quedado absortos, frente a una fría pantalla de televisión, apreciando algún documental filmado a miles y miles de kilómetros nuestro? ¿Cuántas veces habremos pensado como hacer para poder presenciar algún espectáculo maravilloso? Y aquí tenemos uno, al alcance de nuestras manos, en las puertas de la Mesopotamia argentina, Villa Paranacito y sus carrozas náuticas nos esperan en el 2020 con sus maravillosos paisajes, con sus obras de arte que navegan frente a los espectadores, pero por sobre todo, con la calidez de su gente.

Fotos: sitio oficil de CArrozas náuticas de Villa Paranacito

Read More →

Lucha justa con razón y pasión

Siempre se ha reconocido que la lucha de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú, uno de los mayores ejemplos de tenacidad y resistencia que puede recoger nuestra historia en pos de grandes causas, no admitiría claudicaciones, más aún frente a las posturas cambiantes y timoratas del gobierno argentino y la gobernación de Entre Ríos. Tanto el gobierno uruguayo como los dueños de UPM-Botnia, encontraron en la pasividad de nuestras autoridades un terreno muy fértil hasta convertirse virtualmente en útiles aliados. Pero ello nunca desalentó la prédica, en especial porque la actitud del vecino país, lejos de prestar oídos a una cruzada sólida en sus argumentos técnicos y científicos, redobló su política permitiendo el desembarco de otras plantas. Nuevos hechos robustecen hoy el enojo en el sur entrerriano, que debería ser compartido por todos los comprovincianos. Ante la robustecida amenaza pastera, ofrecemos estas líneas por si logran aportes útiles.

Luis María Serroels
Especial para INFONER

La estrategia elegida siempre fue enfrentar la mentira y el atropello de los hechos consumados, pero no como un elemento aleatorio sino consecuencia de asentimientos previos del poder político con dobles mensajes que prometían reclamos por un lado y terminaban dando anuencia por el otro. Nuestro comentario –que lejos está de considerarse extemporáneo- se vincula con una visita relámpago efectuada días pasados al país vecino por Alberto Fernández, que no parecería tanto un simple acto de buena vecindad, sino el propósito de desterrar toda acción beligerante y divergente que se genere entre ambas márgenes del río Uruguay.

Y vaya si no es un grave problema el de la originalmente empresa finlandesa Botnia (hoy UPM) a partir del anuncio del gobierno oriental realizado el pasado 23 de julio dando cuenta de la instalación de una nueva pastera a orillas del Río Negro (planta de celulosa de eucalyptus con capacidad de elaborar 2,1 millones de toneladas). Claro que en sus planes de seducción, se prometieron obras de instalaciones portuarias en Montevideo y Paso de los Toros. Todo aquello que suponga agrandar la producción de pasta celulosa en una zona muy crítica y con afectación negativa de un río compartido, siempre ha sido detonante de las multitudinarias marchas de comprovincianos y visitantes sumados a una lucha sin cuartel.

Un acto de buenas relaciones con matices protocolares, difícilmente haya soslayado esta cuestión. Máxime que el Frente de Todos no cometería el error de iniciar su gestión sin haber atado arreglos aunque de palabra respecto de un conflicto que ya lleva mucho tiempo.

Hace unos años y coincidiendo en una estadía en el extranjero, Tabaré Vázquez se comprometió a recibir a Néstor Kirhner en su despacho para calmar las aguas pero luego cambió de planes. Esta remisión histórica sobre el temperamento del presidente uruguayo seguramente sigue siendo una política de Estado y mal se puede inferir que se haya atenuado en esta entrevista con Fernández que, además, sirvió para brindarle buenos deseos al candidato oficialista a suceder a Vázquez, Daniel Martínez (Frente Amplio). Pero es pertinente aventurar qué situación podría darse en caso de que el candidato opositor Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, revirtiera los guarismos de la primera vuelta y le arrebatara el poder al Frente. Adhesiones posteriores de partidos menores alientan tal posibilidad.

Las urgencias políticas acostumbran a sacudir la mente de ciertas personas, haciendo emerger desde conveniencia extrañas mutaciones. Un día ya lejano gastaron las palmas aplaudiendo la consagración de la lucha ambientalista como “causa nacional”, proclamada por Néstor Kirchner en la ciudad de Gualeguaychú. La cadena nacional trasladó la euforia hacia todo el mundo pero el compromiso se fue diluyendo al ritmo de la Casa Rosada. Hoy Alberto Fernández no ha recuperado la memoria (más aún si no se acuerda de aquellos agravios dedicados a Cristina Fernández por televisión tiempo después de abandonar el barco del Frente para la Victoria). Recuérdese el pronunciamiento del Senado nacional declarando de interés la 11º marcha de los asambleístas al puente internacional, cuando el lema rezaba “Seguimos diciendo Sí a la vida”. Pero en junio de 2010, Cristina Fernández firmó un decreto iniciando una querella civil y penal en nombre del Poder Ejecutivo contra los asambleístas basada en una docena de delitos (Sic) donde encolumnaba sedición, amenazas, daños, impedimento del transporte y homicidio culposo, entre otros cargos. Se trata de la misma persona que hoy sobrelleva una docena de acusaciones por violación al Código Penal, entre ellas el haber sido jefa de una asociación ilícita para cometer actos de corrupción en el Estado.

Aníbal Fernández llegó a justificar la estrategia gualeguaychuense (lo reflejó un video) y es bueno recordar que las razones de que se sirvió CFK para justificar su demanda ante los tribunales, chocaron con el hecho de que desde 2006 esa conducta fue destinataria por acción o silencio de la anuencia de la Casa Rosada y el Palacio San Martín. Por su parte el hoy imputado de graves delitos Sergio Uirribarri, en mayo de 2010 y a través de una carta pública le pidió a la Asamblea Ambiental que levante el bloqueo en la ruta internacional 136, donde la resistencia fijó su puesto de protesta. ¿No es el mismo que un día pasó por Arroyo Verde compartiendo unas empanadas con los presentes?

Desde el sur entrerriano partió una gesta que jamás alguien había podido imaginar y cuyos protagonistas soportaron reconversiones ideológicas cargadas de oportunismo circunstancial.

Ante el drama de la contaminación ambiental, se planta la contaminación de la moral que desemboca en deserciones e incitan a la especulación serial.

Esos gestos “por necesidad y urgencia”, suenan ofensivos ante una ciudadanía que sabe muy bien ver bajo el agua. La adhesión y aporte presencial a las concentraciones anuales sobre el puente que une a argentinos y uruguayos no puede cesar mientras no sea satisfecha con acciones concretas que superen los períodos de desidia y desinterés de gobernantes ante el drama de soportar el libre despido por los aires de material tóxico, cuyos estragos se comprueban en la medida que los responsables más lo niegan.

Refrescando cerebros atrofiados, es bueno recordar tramos que no deben perderse de vista, de una cruzada que alguna vez llamará a las puertas de muchos indiferentes. Será cuando se aplique la frase de Betolt Brecht y ya será ya tarde. La historia del fenómeno Botnia (hoy UPM) presenta tramos suficientes como para escribir una enciclopedia. La cancillería argentina tuvo altos y bajos, según convenga a las líneas tiradas por la Casa Rosada, en un juego de conveniencias fluctuantes, en tanto una región forjada en el rechazo a la arbitrariedad, sigue peleando –a veces solitariamente- nada menos que por su sobrevida libre del perjuicio ambiental. Una cuestión que para las grandes multinacionales no es un valor a estimar ni un cálculo a tener en cuenta a la hora de asentar sus industrias sucias con chimeneas que lanzan inmundicia día y noche. Aire y agua padecen la contaminación que los gobiernos no reconocen.

Según se supo, llegó a decirse que el cese de apoyo K a la Asamblea sería una moneda de cambio ofrendada al gobierno uruguayo, para que ese país apoye la candidatura de Néstor Kirchner para conducir la Unasur.

Los que previo a amenazar a los asambleístas exigiendo aplicar “otros métodos pacíficos”, olvidaron que lo menos pacífico y más dañino era el producto deletéreo que la pastera arrojaba al río, poblaciones y campos. La comparación con la lucha de las Madres de Plaza de Mayo y la sugerencia de una presencia sin corte con carácter simbólico que no perjudique a ningún argentino ni extranjero o dañe la hermandad entre nuestros países fue ridícula y hasta risueña. El contenido de la carta urribarrista fue una pieza perfecta de la ridiculez y desnudó que nunca había leído detenidamente el artículo 83º de la Constitución de Entre Ríos que él mismo impulsó. Con el ridículo se puede llegar muy lejos pero sin ninguna posibilidad de retornar.

Volviendo a Bertolt Brecht digamos que “hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda una vida: esos son los imprescindibles”. En Gualeguaychú no son tiempos de aflojar. Nunca lo hicieron ni lo harán.

Read More →

Paulina y Tahiel, y la batalla de un parto antes de tiempo


Cuando viene un bebé tan deseado, una saca cuentas: “que nazca en primavera”, “ni mucho frío, ni mucho calor”, “después del cumple del hermano así no se pone celoso” y mil pavadas más. Pero cuando te dicen: «Te vas así como estás a internarte, porque va a nacer” y faltan casi tres meses para el día probable de parto, se reordenan las prioridades y las superficialidades. El mundo de cabeza, los sentidos alertas y un nudo en la garganta que no te dejará por mucho tiempo. Prematuro… El miedo a la muerte se hace palpable, el fin tiene forma y sustancia. Agarrás el bolso preparado a medias y una pesada piedra de reproches y partís a lo desconocido. “¿Habré hecho algo mal?… la vez que limpié la casa”… “aquella gastroenteritis que parecían contracciones”… ¡Ay! Ya nada vale lo que antes. Lo importante se coloca en su sitio y no hay tiempo para dudar. Se avecina una batalla dura, como una tormenta que se alza en el horizonte. Entonces, una manotea a sus amores como quien se aferra a un mojón y apronta las tripas…

Por Paulina Lemes, mamá de Tahiel


La maternidad y la noche

Se hace de noche. Desde la mañana he estado quieta en Maternidad. Ya leí un libro de expresión corporal de la hermana de Rosina, uno de yoga y también terminé una historia de Entre Ríos que tenía iniciada. No sé si es que leo realmente. Intento controlar los nervios. Danzan en mi cabeza asanas, poblaciones incipientes y propuestas de movimiento. Hasta ahora todo viene bien. Ninguna novedad y un trato atento.

La partera saluda muy simpática a las doce y se va para nunca más volver. Se apagan las luces. Mami dormita en la cama de al lado (menos mal que han dejado que se quede. No puedo moverme y no hay ningún botón de emergencia).

Comienzan las contracciones. Cada vez más regulares, cada vez más presurosas, cada vez más dolorosas. Me aferro a todo lo que sé para relajarme, para no contraer los músculos… Pienso en el trigal del campo del papá de Martín y su polvillo de oro, en un atardecer en el Ñandu… Y pasan las horas.

Mami despierta. Llama varias veces a los enfermeros que tejen entre una nube de humo en el office. Estás nerviosita me dice una cuando al fin viene. No estoy “nerviosita”. Es que Tahiel ya nace, en contra de mi voluntad. Entonces no lloro, no grito, no pujo… Tahiel se me va.

Fijate que creo que tengo sangre, le digo. La enfermera levanta la sábana, grita y corre afuera. Mami, que nunca ha visto un parto natural, piensa que me estoy muriendo. Vuelve la enfermera con una silla de ruedas.
“Voy pisteando como un campeón” por los pasillos que llevan a la sala de partos. Afuera se ha quedado el mundo querido: Facu en casa con Manu, porque no lo han dejado entrar porque es varón, mi mamá con la frente en el piso rezando al Dios de sus certezas, mi médico de confianza y su «No voy a ir” de hielo…

Paulina y Tahiel tomados de la mano

Estamos vos y yo Tahiel, y este ejército de extraños.
Llegamos.

Sobre la prisa y el despelote marca el paso el imperativo irritante de la doctora que me ladra que no me he puesto el camisón (tengo la ropa que llevaba en la consulta de la mañana, no me he movido). Me lastima el tacto atroz de la partera, único contacto desde las doce de la noche. Son las 4 y 5.

Tahiel ha nacido.

Nadie se atreverá a felicitarnos. Sólo Pablo y la Flaca nos regalarán un oso celeste de peluche. Ya casi es el día del niño.
Amanece, que no es poco

Fruto del desamparo de aquella madrugada nació Tahiel. Gritó de puro macho para avisarme que estaba vivo y desapareció por una ventanita. Atrás quedaron todos manchados por la explosión de la bolsa que resguardaba su vida…

Tiemblo, tiemblo, tiemblo… El enfermero jovencito me arropa con una frazada a cuadros. Los demás se esfuman del mismo modo que aparecieron.

Llegan Facu y Lucía, mi soporte en esos días.

El doctor Fracarolli nos aclara que Tahiel puede morir. Las primeras 72 horas son cruciales. (Después llegará el tiempo de agradecer a Dios que él estuviera de guardia y conoceré también su delirio agorero de Notradamus y podré reírme. Hoy no).

Ando en el aire de maternidad a la Neo y de Neo a maternidad. Más distraída que nunca.
Entro a terapia.
Lloro.
La enfermera me dice que en terapia no se llora.
Salgo.
Voy a la salita común de las madres con el camisolín.
Me retan.
Me lo quito y lo cambio.
Vuelvo a entrar a terapia.
Vuelvo a llorar.
Salgo y me llevo el camisolín otra vez.
Otra vez me retan.
Me lavo, me lavo, me lavo las manos…
Salgo de maternidad. Ya soy paciente de la Neo oficialmente. Atrás ha quedado la delicadeza de algunas enfermeras que me han permitido llamar a Facundo porque me escucharon llorar. (No hay dónde llorar a solas en un hospital. Siempre se escucha, siempre te ven).

Entro a la sala de madres donde agita “Pasión de sábado”. Estas madres serán mi familia durante los próximos dos meses. Con ellas compartiré penas y alegrías, esperanzas y madrugadas. A las once, a las dos, a las cinco y a las ocho abriremos los ojos al son de “tu gatita, tu gatita”… la canción que tiene Ale en el despertador.

Aprendizajes

En Neo se aprenden muchas cosas: a esperar, a no proyectar, el valor de un par de gramos, lo que representan los pitidos de las máquinas, quién está en aislamiento y quién no…
Y también se aprende que la desgracia combinada con la pobreza es mucho más desgracia.
Yo vi perder el trabajo de servicio doméstico a una madre que estuvo internada seis meses hasta que murió Brian. Yo la vi haciendo cola en Acción Social por una bolsita de comestibles con la que alimentar a los otros hijos que estaban en casa. Yo vi a una nena-mamá de quince años, marchar a Paraná para que operaran a Melany con una bolsita de pañales que le regalaron desde Capullos como único equipaje… ¿Qué me voy a quejar? Mejor canto entre las cunitas la Canción nocturna para Tahiel de Víctor Heredia… «la vida es bella baila, con ella con ese beso de amor en la piel”… así se los recuerdo, así me lo recuerdo…

La Neo de mi corazón

Pasar por la neo fue una experiencia inolvidable y educativa en muchos aspectos. Por siempre estaremos en deuda por como cuidaron a Tahiel y por el amor recibido.
Aunque no deben, el personal de neo se involucra con cada una de las mamás. Es un milagro diario verlos cuidar de las pequeñas vidas con seriedad profesional y dedicación incansable. Cada uno fue un alivio para el alma y un referente seguro ante la amenaza terrible de la muerte. Nunca fue tan pequeña la palabra gracias…

Todavía hoy, después de diez años, los veo:


• Hay que sentir amor en los que uno hace para recordar el dolor de otro… Llego a terapia creyendo encontrar quién sabe qué extraños y aparece Nancy y me pide, para volver a asombrarse, las fotos de mis piruetas de yoga en el anterior embarazo. Las observa y otra vez no lo puede creer. Después se transforma en la abuelita más obsesiva del mundo y comparte mi habitación. Dice que ronco… ¡se lo tiene merecido!

• Emiliano no respira. Mario lo está entubando y mientras tanto canta con su voz grave y destemplada. Sabe que ni la muerte quiere escucharlo así que la espanta a voz en grito con su hit “Por amor a vos”. Y yo, que últimamente tengo la lágrima fácil, sonrío con ganas.

• La metamorfosis de Vanina es sorprendente… Tras la distancia inicial aparece una ternura increíble. Para siempre voy a recordar las charlas filosóficas de las cinco de la mañana y como, desde las terapias, arreglamos el mundo.

• Canto despacito inclinada sobre la incubadora. Lo hago así porque el nudo en la garganta no me da tregua todavía. Carolina me saca del pequeño mundo que he armado para mi hijo y me reprocha que le canto solo a él. Está cuidando a Brian y a su heroica mamá. Ante el dolor ajeno el mío se desvanece. Resuena la canción de Víctor y de pronto, ya no está más el nudo.

• Con Alejandra proponemos fechas de alta. Los bebés no comen todavía, pero, la esperanza es lo último que se pierde… y de atrás de una incubadora Jorge anuncia que nos quedamos hasta Navidad ¡Gracias por traerme a la realidad!

• Alfredo luce sus manos de obrero sobre la piel de los bebés. Los alza, los malcría y las madres nos emborrachamos de dulzura tras el vidrio de la “intermedia”. Es el papá de todos… un padre medio zafado. ¡Vuelan las carcajadas desde la cocina y uno vuelve a reconciliarse con la vida!

• Ya no doy más físicamente. Pasada la adrenalina inicial, sólo queda el agotamiento. Entonces, aparece mi hada madrina Haydée y me deja dormir toda la noche.

• Cristina merece un párrafo aparte con su obstinado buen carácter, paciencia y comprensión. Con sus “champucitos” y su pequeño idioma de bebés le dice “hemoyo” al bebé menos alimentado y grave de la sala. Es la jefa y es la que más trabaja.


Recuerdo tantos y tantos gestos de amor: Estela y sus caramelos para la tos, Ezequiel exhibiendo la sonrisa de Tahiel “que no es una mueca”, la pericia de Noelia enfundada en su traje de maestra jardinera, el novedoso sistema de alimentación “tanque de agua” de Carina, el clásico “flaca” de Marcos aunque tengo mil kilos de más, los informes “alentadores” de Miguel, la boca desenfadada de Pamela y su baile a lo “Zulma Lobato”, la experiencia de Cristina “de este lado de la historia”, Dalila cambiando mediciones por milhojas, la risa fácil de Patricia, Keila y el primer cangurito a las dos de la mañana, el olor a citronela de Zulma que me lleva a un lugar mejor, las charlas con mate de té de Roxana, el medio centímetro de leche cada seis horas de María Inés que me devolvió el alma al cuerpo, la responsabilidad puntillosa de Carolina, Dante y sus traslados de urgencia, la mansedumbre de Mercedes, Esteban y su imperturbable sonrisa, la terapia informal de Laura escrutando en mis ojos lo que mi sonrisa disimula, la obsesión amorosa de Norita por la teta, la atención esmerada de Andrés, Teresita enseñándome a proteger al más desamparado… Gestos de amor… palabras de aliento… vida y más vida venciendo a la muerte una y otra vez…

Tahiel hoy tiene 10 años

(En la foto de portada, también se ven Manuel y Pehuén, hermanos de Tahiel)

Read More →

Fiesta en la calle de los adoquines

Callecitas de adoquines coronados de hermosos canteros floreados en cada esquina. Algunos bares y pubs, la asemejan a un petit San Telmo o quizás la acerquen al poético aroma colonial de los bajos Montevideanos.
Es domingo y nuestra querida y tradicional calle Alem se viste de fiesta. Sus grises adoquines, comienzan, ya en horas del mediodía a vestirse de colores, pequeños gazebos, mesas, corralitos y vitrinas, cambian su fisonomía invernal como si un hada con una varita mágica, comenzaba a hacer prodigios.

Texto: Eugenio Jacquemain
Fotos: @micaelaromaniph


Entre una enorme vitrina con flores y un sorprendente carrito de golosinas multicolores, nos encontramos con Graciela y Alicia, dos vecinas, que junto a Lula, son las caras visibles de este paseo, organizado por una maravillosa comisión de vecinos del barrio del puerto.

“Nosotras hablamos y te contamos, pero detrás de todo esto se encuentra un hermoso grupo de trabajo que es la Comisión de Vecinal del barrio del Puerto” comienza a contarnos Graciela, que vive a metros de este hermoso paseo. Queríamos saber sobre los inicios, de quien fue la idea, y entre Alicia y Graciela nos cuentan que “todo comenzó con un evento que iba a hacer municipalidad en la calle, al final no se llevó a cabo, luego nosotros, en la Comisión, charlamos un poquito sobre dar vida a nuestra Alem, porque es así como sentimos a esta calle adoquinada, es nuestra, es una hermosa imagen del barrio del puerto. Charlamos mucho, el esfuerzo iba a ser grande, no sabíamos si se iban a acercar, no solo los puesteros, sino también aquellos visitantes que recorrieran la feria”.

No podíamos dejar de imaginar esa reunión, vecinos con muchas ilusiones y empujes, pero a la vez temerosos a que no salga como lo esperado. “De a poco fueron sugiriendo ideas, puestos, nos dimos cuenta que muchos de los propios vecinos, teníamos alguna que otra actividad en nuestros ratos libres, o incluso como principal, que podía nutrir esa feria en la calle” nos contaba una de nuestras entrevistadas. Mientras conversaban con nosotros, no dejaban de mirar hacia uno y otro lado de la calle, no se querían que se escape ningún detalle “Mirá, ahí falta Juan, que raro no ha venido, son ya las 2 y media de la tarde” dice una mezclando su labor con las respuestas a nuestras preguntas. Se las ve nerviosas, pero a la vez felices por cómo se va armando la fiesta, porque esta feria es eso, una verdadera fiesta vecinal de nuestra ciudad que crece día a día, que si bien es organizada por un sector de nuestro querido pueblo, no admite exclusiones cada domingo que se realiza.



“Si miran por los puestos, verán que hay muchísimos vecinos de la zona, pero que también hay puesteros de otro lado de la ciudad, se vienen de una punta a la otra” nos cuenta Alicia, agregando “Cada día que se vuelve a realizar la feria de Alem, se van sumando cosas, tenes desde venta de plantas, organizaciones solidarias d eneustra ciudad, los chicos de carrozas, artesanías, objetos antiguos, una feria va superando en su diversidad a la anterior, estamos muy contentas”.

Insisten nuevamente que no son ellas solas, que solo les toca la función de recorrer la feria tratando de solucionar pequeños problemitas y controlando este todo en orden pero que detrás no solo están los vecinos del puerto, también la Municipalidad aporta logística, los grupos musicales que vienen a la calle los domingos no cobran por ello, que a partir de allí, se puede decir que, más allá de quien la organiza, es una fiesta de toda nuestra comunidad.

Graciela y Alicia no paran de contarnos historias de cada puesto, como se acercó este, como llamaron a este otro para sugerirle venga y lo bien que se sienten con la respuesta de la gente al visitar la Alem durante el transcurso de la feria, a la vez, siguen mirando para ambos lados de la calle, Graciela sonríe y explica “No hay problema, pero esto de una nota nos pone un poco nerviosas, somos inquietas, pasamos la tarde yendo y viniendo, bailando un ratito, mirando todo y comprando y vendiendo muchas cosas, pero la verdad felices, contentas de que esto crezca día a día”.



Las tuvimos que dejar ir, estábamos retrasando su trabajo dominguero, el que realizan, junto a otros vecinos de la zona, mientras nosotros paseamos mirando verdaderas bellezas artesanales o degustando exquisitos productos que nos endulzan el paladar. A nuestro lado, pasa un niño con una hermosa sonrisa y un globo plateado tomado de la mano de su madre, se detienen frente a un puesto y se escucha “Ahora me toca comprar algo a mí, vamos a llevarle un frasco de ese dulce a tu abuelita, sabes cómo le gusta”, el pequeño no se opone, pero ya su mirada se escapa hacia un Candy repleto de dulces firuletes multicolores que se mimetizan con pequeños caramelos con figuras de animales. Metros mas allá, hermosas botellas convertidas en vasos o veladores adornan un antiguo mostrador colocado sobre la acera, a su lado, un verdadero maestro del verde, nos cuenta las virtudes de cada hierba aromática, entremezcladas con diminutos pinos, que exhibe en pequeñas macetas de plástico, que seguramente no tardarán mucho en tener dueño.

Gualeguaychú tiene muchos eventos, algunos con trascendencia internacional o nacional como Carnaval y Carrozas, pero a la vez conviven a lo largo del calendario decenas de otros espectáculos que disputan su lugar en el almanaque y que merecen ser visitados y vividos, que poco a poco crecen en magnitud y presencia, que aportan mucho para sentirnos orgullosos de nuestra ciudad, el paseo de calle Alem, que se realiza una vez por mes aproximadamente, es uno de ellos, nos muestra un milagro donde conviven la destreza, creatividad y esfuerzo de muchos gualeguaychuenses, que viven o no en la zona donde se realiza, pero a los cuales, la calle Alem, en pleno corazón del Barrio del Puerto, les da el marco adecuado para que podamos apreciarlos. Tan solo la sonrisa del niño con su globo, la alegría de la abuela que reciba su dulce, ola pasión con que el vendedor de plantas explicaba su labor, hace que todo este esfuerzo valga la pena.


Este tipo de eventos de vecino a vecino son muy importantes en nuestra ciudad, los necesitamos, el esfuerzo de vecinos de la calle Alem nos muestra el camino, de nosotros depende.

Read More →

Bebés prematuros: la importancia de los cuidados

Del 11 al 17 de noviembre se celebra la Semana Internacional del Prematuro, y tiene como objetivo dar visibilidad al tema del nacimiento prematuro y su impacto sobre la salud pública y la sociedad. Al respecto opinaron para Télam las Dras. Cristina Osio y Carmen Vecchiarelli, jefa y subjefa del Servicio de Neonatología del Sanatorio Otamendi.

Por Cristina Osio y Carmen Vecchiarelli

La Semana del Prematuro es una iniciativa promovida por UNICEF que tiene como propósito defender los derechos de los niños nacidos antes de tiempo.

La Secretaria de Salud de la Nación y la Sociedad Argentina de Pediatría adhieren y promueven las actividades de difusión.

En la Argentina nacen 8.000 recién nacidos aproximadamente menores de 1.500 gramos y en los últimos años ha aumentado el nacimiento de los llamados pretérmino-tardíos, entre 34 y 36 semana de gestación.

A menor edad gestacional mayor complejidad, por lo cual estos niños deben nacer en lugares especialmente preparados, desde la recepción y traslado a la unidad de cuidados intensivos, la que debe contar con personal interdisciplinario y el equipamiento necesario para permitir su adecuado tratamiento y su mejor evolución.

La atención apropiada en las primeras semanas de vida impacta a corto y largo plazo en la evolución. La nutrición es fundamental y priorizar el uso leche materna es vital para estos niños.

Se denomina «prematuro» cuando él bebe nace antes de las 37 semanas de gestación. Tanto el tiempo de gestación como el peso del bebe están íntimamente relacionados; la edad gestacional es primordial y va a marcar su comportamiento, si el prematuro es pequeño para su edad gestacional esto representa un desafío aún mayor desde todas las pautas de su desarrollo.

Para disminuir las posibilidades de partos prematuros es importante que la embarazada realice los controles correspondientes al cuidado prenatal. Se requieren políticas públicas para actuar en prevención.

Sin embargo, hay casos en que puede adelantarse la fecha de parto por cuestiones fortuitas. Entre los factores que incrementan el riesgo del nacimiento prematuro se encuentran la hipertensión, diabetes, patologías placentarias, alteraciones nutricionales, embarazos múltiples, y complicaciones que incidan en el normal crecimiento del feto.

Los bebés prematuros pueden presentar distintas dificultades al nacer relacionadas con el menor desarrollo. El nacimiento prematuro representa una detención en el desarrollo de todos sus órganos y sistemas que suelen transitar con dificultad el paso de la vida fetal a la vida extrauterina, muchas de las entidades que los afectan tienen su origen en esta interrupción y en lograr con el soporte adecuado la progresiva adaptación al nuevo medio de vida.

Los pacientes nacidos antes de completar la gestación pueden presentar complicaciones, siendo estas de mayor envergadura cuanto menor es su edad gestacional. Las mismas pueden ser: respiratorias, como pausas y apneas, dificultad para regular la temperatura, alteraciones metabólicas, ictericia. Su aparato inmunológico es más inmaduro, por lo cual son más propensos a infecciones. Por ello, es necesaria una cuidadosa atención por parte de los equipos de salud neonatal.

En la Semana del Prematuro 2019 las acciones de concientización se focalizan en el derecho a la integración social de las personas que nacen de parto prematuro.

Los bebés pretérmino tienen derecho a nacer y ser atendidos en lugares adecuados, los cuales deben ser acordes a las semanas de gestación, al peso al nacer, los cuidados de enfermería deben ser de alta calidad e individualizados para cada paciente.

Cada niño es único, él y sus familias. El tratamiento debe contemplar su desarrollo a futuro, orientados a protegerlo y prevenir la ceguera por retinopatía del prematuro. Ser alimentados con leche materna. El recién nacido prematuro de alto riesgo tiene derecho a ser acompañado por su familia en todo momento y a acceder a programas especiales de seguimiento cuando sale del hospital. Su familia tiene derecho a acceder a la información, a la toma de decisiones sobre su salud y la atención que reciben (neonatal y pediátrica).

Los bebés prematuros son un desafío por lo que es aconsejable que las familias tengan acceso a la información disponible y reciban la atención apropiada respaldadas por un equipo médico con adecuada experiencia.

El acompañamiento y contención emocional para transitar este camino son parte fundamental en la toma de decisiones apropiadas y oportunas que redundarán en beneficio de esta población de pacientes particularmente vulnerables.

Jefa del Servicio de Neonatología del Sanatorio Otamendi.
Subjefa del Servicio de Neonatología del Sanatorio Otamendi.

Read More →

La noche en que los berlineses tumbaron el Muro de la vergüenza

El 9 de noviembre de 1989 se produjo uno de los momentos clave de la historia del siglo XX: la caída del Muro de Berlín.

Por Hernán Campaniello (TELAM)

Cuando el 9 de noviembre de 1989 Gunter Schabowski, vocero del gobierno de la República Democrática Alemana (RDA) pronunció la frase «ahora, de inmediato», en respuesta a un periodista sobre la vigencia de una nueva normativa para que los alemanes del Este pudieran viajar a Occidente, se desató uno de los momentos clave de la historia del siglo XX: la caída del Muro de Berlín.

Poco después de las 20, toda Alemania estaba clavada frente a los televisores o escuchando la radio. El punto de quiebre fue el título catástrofe del noticiero Tagesschau, el más visto: «La RDA abre la frontera».

Esa noche, el pulso de Alemania y del mundo se detuvo para pasar luego a una explosión de júbilo. Aunque en los primeros momentos hubo dudas, desconfianza sobre las intenciones del gobierno, rápidamente miles de berlineses del Este se presentaron en los puestos de control para exigir pasar «al otro lado».

En esos momentos de confusión y entusiasmo, ni las tropas de control de fronteras ni los funcionarios del ministerio encargados de regular la nueva disposición estaban informados. Es que Schabowski había cometido un error, quizás una mala pasada de su inconsciente: la medida debía comenzar a ejecutarse 24 horas después.

De todas maneras, aún sin una orden concreta, sólo bajo la presión de la gente, el punto de control de Bornholmerstrase fue el primero en abrirse a las 23, seguido de otros pasos tanto en Berlín como a lo largo de la frontera con la entonces República Federal Alemana (RFA).


Read More →

Amaro Villanueva: entre mates y poesías

El escritor gualeyo se destacó como poeta, narrador, ensayista y periodista. Su obra se centró en la tradicional infusión y el lunfardo.

Siempre con la palabra como estandarte, el oriundo de Gualeguay se destacó como poeta, narrador, ensayista y periodista. En esa última faceta, llegó a ser secretario del diario El Litoral de Santa Fe y encargado de la página literaria de El Diario de Paraná.

Apasionado por la lengua, fue el fundador de la Academia Porteña del Lunfardo.

Primeros pasos

José Napoleón Amaro Villanueva nació el 13 de septiembre de 1900 en Gualeguay. Allí pasó su infancia y juventud. En la escuela elemental, fue compañero del también poeta Carlos Mastronardi, por lo que construyeron su amistad desde niños.

Se graduó como maestro normal y bachiller en su ciudad natal, en la Escuela Normal Mixta de Maestros. En esos primeros años ejerció la docencia y fue promotor y activista en el Círculo de Periodistas de Paraná.

También formó parte del círculo de poetas “misterio gualeyo” de la ciudad de Gualeguay, donde compartía amistad y militancia con Carlos Mastronardi, Emma Barrandeguy y Juan L. Ortíz. Este último lo apodó como “el criollo del universo”.

Trayectoria

En 1921 apareció en Gualeguay el periódico Cascabel, uno de los primeros emprendimientos editoriales que protagonizó Villanueva y donde retrató personajes de su ciudad y de Gualeguaychú.

Un año más tarde inició en Rosario estudios de medicina, pero al poco tiempo los abandonó por el periodismo y la literatura. Entre su obra se encuentran los estudios relativos al mate, su campo semántico, las particularidades botánicas y los secretos del cebar. Asimismo un estudio sobre el Martín Fierro de José Hernández y, en colaboración con Julio Meirama, tradujo al poeta turco Nazim Hikmet.

En 1927 se radicó en Paraná, donde continuó el trabajo en Vialidad Nacional, que había obtenido mientras vivía en Rosario. En la capital provincial se desempeñó como docente en una escuela nocturna y actuó como secretario de redacción del diario Crónica, dirigido por Aníbal S. Vásquez.
Luego, ya más inmerso en el periodismo, dirigió la página cultural de El Diario de Paraná, y colaboró con diversos medios periodísticos nacionales como La Nación, El Litoral de Santa Fe, La Capital de Rosario, entre otros.

Años después se estableció en Buenos Aires, donde se relacionó con los protagonistas del ambiente literario de la época, mientras continuó desarrollando sus estudios sobre el lunfardo. De hecho, el 21 de diciembre de 1962, en la sede del Círculo de la Prensa, se fundó la Academia Porteña del Lunfardo.

En estos años comenzó el armado, como lo hizo con el mate, de un fichero lexicológico con términos lunfardos, en el proyecto preparatorio de un diccionario, que no logró concluir.

Amaro Villanueva falleció el 5 de agosto de 1969 en la ciudad de Buenos Aires.

Inoxidable legado

Durante su extensa carrera, su preocupación literaria giró en torno al sentir tradicional de los sectores populares argentinos. Según los críticos actuales, fue un intelectual dotado para la investigación crítica, tanto en materia folklórica como en cuestiones literarias o asuntos lingüísticos.

La Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Uner) editó en 2010 su obra completa, en un trabajo que cuenta con la dirección científica de Sergio Delgado, especialista en el tema, y consta de tres volúmenes, fruto de la investigación realizada en hemerotecas, bibliotecas públicas y privadas.

El trabajo incluye estudios culturales y crítica literaria, literatura nacional, estudios-ensayos históricos y políticos, obra literaria propia (ensayos, poesías, crónicas) y lunfardo.

Acérrimo militante

Amaro Villanueva militó en el Partido Comunista de Entre Ríos, llegando a ser candidato a gobernador por el dicho partido en 1951, pero su candidatura fue anulada por la justicia electoral.
El entrerriano compartiría militancia con Juan L. Ortiz, Emma Barradeguy y el acompañamiento de Carlos Mastronardi.

FUENTE: MIRADOR ENTRE RIOS

Read More →

Una pequeña ciudad para aprender a conducir

En uno de los galpones del ex frigorífico Gualeguaychú se está construyendo una ciudad en escala para niños pequeños, con edificios públicos, calles y señales de tránsito. También una ludoteca y un auditorio con sala para obras de títeres.

Oscar Navone, director de Tránsito de la Municipalidad de Gualeguaychú, describió la obra como única por sus características. Es que uno de los galpones donde, tras el cierre del Frigorífico se fueron acumulando los automóviles que eran retenidos y nunca retirados por sus dueños, se ha restaurado íntegramente. El objetivo, además de ponerlo en valor es convertir ese sitio en un lugar destinado a la educación vial. «La idea es que se pueda inaugurar antes de fin de año», señaló el funcionario.

El espacio es una ciudad pequeña, con sus calles, rotondas, esquinas, casas y edificios públicos como la Jefatura de Policía y la Municipalidad. A través de convenios con empresas de la ciudad, se construirán autitos para que niños de jardines de infantes y escuelas primarias realicen el recorrido y vayan incorporando las reglas de Tránsito.

Un dato de color: para los marcos de las puertas, ventanas y decoraciones de las fachadas, se están utilizando elementos en desuso del frigorífico.

«No solo tenemos que actuar con la sanción sino con la educación».

Oscar Navone

Además, en las dependencias contiguas se está construyendo un auditorio con un espacio para obras de títeres, y una ludoteca. También sanitarios y una cocina.

En el mismo predio del ex Frigorífico, a un costado del espacio destinado a la pista de manejo, dónde se rinde el examen práctico para obtener la licencia de conducir, se están levantando las paredes de las nuevas oficinas de la Dirección de Tránsito. «Esto va a facilitar el funcionamiento de las actividades administrativas», aseguró Navone, quien destacó el hecho de aprovechar los espacios disponibles, como lo son las 22 hectáreas del ex frigorífico, y descomprimir la zona céntrica de la ciudad.

Read More →

Daniel Avilés, el donante de médula ósea que le salvó la vida a un bebé con leucemia

Tiene 40 años, es albañil y padre de tres mujeres y un varón. Fue precisamente tras una cirugía a la que fue sometido su hijo, en 2015, cuando donó sangre y decidió pasar a formar parte del registro de donantes de médula ósea. Cuatro años después, sus células madres salvaron una vida.

Sabina Melchiori

Daniel Avilés quedará en la historia del Banco Único de Sangre de Gualeguaychú como el primer donante de médula ósea no emparentado de la ciudad, que le salvó la vida a un bebe argentino de dos años.

A Claudia Arteaga,  la técnica de Hemoterapia que desde hace 13 años está a cargo de fidelizar donantes para el Registro Nacional del Médula Ósea que depende de Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), la felicidad y la emoción que le causa esta historia se le notan en la mirada porque, según grafica “es una aguja en un pajar encontrar un donante compatible y, a veces, sólo existe un único donante para ese enfermo que está esperando su trasplante».

En este caso, quien estaba esperando un transplante de células madres era un bebé argentino, de dos años, con diagnóstico de leucemia.

“NADIE ESTÁ LIBRE DE NECESITAR DE ALGUIEN MÁS”

En una pausa durante su trabajo en un obra en construcción en Pueblo General Belgrano, Daniel accedió a dialogar con MIRADOR y admitió sentirse “apabullado” por la difusión que tomó el caso. Es que desde que el equipo de Prensa del Hospital Centenario de Gualeguaychú (del cual depende el Banco de Sangre) le comunicó a los medios lo que había sucedido, el número de celular de Daniel pasó a formar parte de la agenda  de todos los periodistas.

Daniel recuerda que en 2015 donó sangre para su hijo, a quien habían operado de una hernia en la ingle, y que en ese momento le explicaron de qué se trataba ser donante de médula ósea y accedió pasar a formar parte de ese registro mundial. “El año pasado me llamaron de Incucai, me dijeron que era compatible con una criatura y me pidieron una muestra de sangre para corroborar”. Sobre la persona receptora, lo único que le dijeron era que tenía dos años, residía en Argentina y le habían diagnosticado leucemia.

“Sentí alegría, lo primero que pensé era que podía ser un hijo mío, porque el día de mañana puede ser que yo necesite ayuda de alguien más”, señaló Daniel.

La muestra para corroborar la compatibilidad dio positiva y en marzo de este año, Daniel tuvo que viajar a Buenos Aires, con todos los gastos a cargo de INCUCAI, para realizarse estudios, ya que es fundamental que el donante se encuentre en buen estado de salud: “Fui una tarde y salí al otro día a la noche”, recuerda, “salió que estaba bien, lo cual fue un alivio para mí”.

El transplante, sin embargo, se pospuso un par de veces debido a que el bebé se encontraba con problemas respiratorios, pero una vez que se hubo recuperado, se concretó.

Daniel cuanta que le aplicaron inyecciones durante cinco días para que su cuerpo produjera más células madres y que cuando todas las condiciones estuvieron dadas, se realizó el proceso. “no sentí molestia ni dolor”, remarca, y agrega: “Nadie está libre de necesitar de alguien más”.

Clauda Arteaga en el Banco de Sangre

UNA AGUJA EN UN PAJAR

Cuando se abre una búsqueda, el donante puede ser de cualquier parte del mundo, y según el Registro Nacional de Médula, Daniel es el primer donante de Gualeguaychú, que no pertenece al núcleo familiar o está emparentado al receptor de las células madres.

“Lo importante de pertenecer al Registro se plasma cuando un paciente necesita un trasplante de médula ósea, que en general son niños o adolescentes. Primero hay que buscar en el núcleo familiar, pero allí sólo un 25 por ciento de las personas son compatibles. El 75 por ciento restante de las donaciones dependen de la gente que está anotada en el Registro Nacional», explicó Arteaga.

Con respecto a cómo se concreta la donación, enumeró que «cuando se trata de células madres el donante se traslada al sitio donde se hará la extracción y, de acuerdo al lugar donde se llevará adelante el trasplante, sea en el país o el exterior, se diseña un operativo de transporte similar al de una ablación de órganos y tejidos».

Claudia Arteaga también puntualizó que «la extracción de células madres se hace sobre la médula ósea, que es el tejido esponjoso que se encuentra en el centro de los huesos. Se conecta a una máquina que por aférisis rescata las células madre y devuelve al cuerpo del donante los glóbulos rojos, blancos y plaquetas».











Read More →