Informes especiales

Mujeres 50-50: hombres, a cambiar pañales

Por Verónica Toller –

Uf. Cambiar pañales. Para algunas visiones sobre derechos femeninos, cambiar pañales es casi el anticristo. ¡Vade retro! La cuestión, sin embargo, es mucho más sencilla. Veamos estos carteles de baños. A uno, el celeste, lo encontré en el aeropuerto de Ciudad de México, al ladito de la escalera mecánica de arribo. Al otro, lo vi este verano en Chile. Ambos carteles hablan de igualdad. ¿Nimiedades? ¿Tal vez, algo demasiado pequeño…? ¡Nooo! Ese cartelito debajo del acceso al baño de varones significa que allí hay también para ellos cambiadores de pañales. Señores, a limpiar la colita del bebé. Igual que mamá. Igual que la mujer. Y la idea va más allá de una equiparación externa. Estos dos carteles conllevan la agudeza del sentido común y la claridad de la equiparación. Ojo. No se trata sólo de repartir cargas, y de que si ambos (mujer y varón) salen de la casa a trabajar, ambos también se ocupen de la casa, del hogar puertas adentro.

No. Estos cartelitos van más allá. Van a los derechos.
Las mujeres tenemos derecho a que ellos compartan nuestras tareas, y los varones tienen derecho a compartir los gozos. Ellos tienen derecho a cambiar pañales. Porque cambiar pañales es parte del gozo de mimar a tu bebé, de tener a tu hijo en brazos, vestirlo, sentir sus manitos gorditas y su mirada-pura-risa, sus gorjeos, sus piernotas blandas, piel a piel. Papá con el bebé. La sociedad le hizo creer a muchos hombres que esa tarea era de blandengues, “afeminados”, sometidos. O los convenció de que “no es mi trabajo; yo laburo afuera, vos laburás adentro”. ¿¿Whats?? Nooooo. Pobrecitos, cuánto se pierden de la mejor cara de la vida…
El cuidado repartido entre dos es amor y es respeto. El derecho de paternidad incluye el placer-deber de estar allí y hacer las tareas cotidianas que eso implica.

En el Día Internacional de la Mujer, me postulo partidaria de la RECIPROCIDAD. De asumir las igualdades y comprender las diferencias. Vivir la maravilla de la uni-dualidad, comunión de varón y mujer. Hoy, para liberar a la mujer, tenemos que hablarle al varón.

Este 8 de marzo de 2017, el tema central del Día Internacional de la Mujer es “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”. Mucho falta todavía para que la equiparación laboral mujer-varón sea una realidad. Existe una norma básica en el derecho del trabajo: a igual tarea, igual remuneración. Pues no. Las mujeres cobramos en nuestro país y en toda Latinoamérica (peor aún, en zona del Caribe) entre un 18 y un 25% menos que los varones, en trabajos de igual responsabilidad y exigencia. Y luego, adentro de casa, la mujer sigue teniendo en muchos casos el mayor peso del trabajo, incluso cuando vuelve de la calle tan cansada como el varón.
“Lo que ha pasado es que la mujer ha salido al mercado laboral y que el hombre no ha entrado en la casa”, decía hace unos años la doctora Nuria Chinchilla, directora del IESE de la Universidad de Navarra, e impulsora de las Empresas Familiarmente Responsables (un concepto diferente y en ciertos aspectos, superador de la RSE y de las empresas family friendly). Cierto: no todo es blanco o negro: hay aspectos donde el varón está plenamente comprometido dentro del hogar. Las nuevas generaciones de familias jóvenes, particularmente, viven con mucha libertad todo esto. Pero hay otros aspectos donde todavía la reciprocidad con la mujer pide unos pasos más. Y, a su vez, en el caso específico de la llegada de un bebé a casa, la legislación tiene una deuda con el varón. Necesitamos leyes que comprendan que son papá y mamá, juntos, en el hogar, los que están haciendo el nido para el nuevo integrante de la familia. Que papá tiene derecho a la ternura, a gozar de su nuevo hijo, a la par que tiene el deber de auxiliar a mamá es un momento donde la mujer (que recién dio a luz y cuyo cuerpo se reacomoda después de 9 meses, y encima puede tener a otros hijos a los que atender), mamá necesita de la ayuda, serenidad, presencia y apoyo emocional del esposo. Entonces, una licencia “paternal” más larga es un acto de justicia.

Hoy, en este Día Internacional, defender la dignidad de la mujer implica entre otras cosas hablar al varón, hacer que “ingrese a casa” en la práctica, en tareas, horarios, en bancarse el sostén emocional y laboral de todo lo pendiente. En otras palabras, implica reciprocidad.

Para que, ambos, en unidad, puedan construir una cultura más humana, más solidaria.

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Otra manera de parar

Por Sabina Melchiori –  Estela es maestra desde 1997. “Estudié de grande”, dijo. No sabemos su edad ni las razones por las cuales “de grande” quiso ser docente, pero sí sabemos -al menos algo- de su entrega y compromiso con los alumnos.

Era martes por la mañana, segundo día de clases del ciclo lectivo 2017. En la escuela Nº 2 Domingo Mathew, de Gualeguaychú, el silencio llenaba las aulas vacías. Patricia, la directora, se había adherido al paro y por eso había ido vestida de civil. Estaba allí sólo para cumplir con los turnos que establecieron a fin de recibir a los padres que pudieran llegar para hacer consultas.

En una de las primeras aulas de la galería de la derecha, Estela, que ya había terminando de barrer, dejó el montoncito de tierra al costado de la puerta para mostrarnos su trabajo terminado. Las herramientas sobre la mesa probaban que esa mujer había pasado ahí adentro gran parte de la mañana. Pintó el pizarrón, pero antes le pasó enduído en las rajaduras. Intentó clavar un panel en la pared, pero como se le descascaraba (si, la pared) optó por adherirlo con mucha cinta y tapar con papel las imperfecciones. También adornó el aula con dibujos nuevos, procurando que quedaran estéticamente impecables. Acomodó las mesas y las sillas. Lo único que le quedaba pendiente (además de juntar el montoncito de tierra) era colocar las cortinas que ella misma se había encargado de comprar.

Estela para. Había parado el lunes y estaba convencida de seguir adhiriendo a la medida propuesta por Agmer el resto de la semana, pero en ella (y en dos jóvenes maestras que estaban haciendo lo mismo en el aula de al lado) esa decisión no implica dejar de ir a la escuela. “Hay mucho por hacer acá”, decía mientras señalaba el lugar, “yo quiero que los chicos vuelvan y encuentren todo lindo”.

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Una nueva Infoner

El domingo 5 de marzo, Quique, el fundador de este sitio, hubiera cumplido 46 años. Sin embargo, poco antes de su cumpleaños 45 comenzó una loable batalla contra un cáncer de páncreas que se lo terminó llevando hace apenas cuatro meses.

Por acá lo extrañamos todos y nos parece mentira, un mal sueño, que ya no esté.

¿O está?

“Quique te banca (lo digo en presente)”, me dijo Fabián Magnotta cuando le comenté de las reformas que pretendía hacerle a Infoner. Es que tenía dudas, porque Quique dijo muchas cosas antes de irse, entre otras recomendaciones me dijo “a Infoner seguila, porque uno nunca sabe”, pero se olvidó de darme permiso para lavarle la cara.

No obstante me animé y acá estoy presentándola como una página donde la actualidad será una parte pero no el todo. Por eso el primer segmento se titula “Informes especiales” y más abajo hay notas elaboradas en “Sala de redacción”. En “Sin filtro” tendrán lugar las fotos casuales de momentos suspensivos, de aquello que nos cautivó y nos motivó a activar la cámara del celu y registrarlo.

Al logo lo hizo Lucía Sobrino, una joven diseñadora gráfica de Gualeguaychú. Marcelo Giménez diagramó la página y la dejó on line con esta pinta que le ven.

Verónica Toller se ofreció a escribir informes especiales, personalizados, con todo el ser escribiente sobre el texto y Santiago Parga tendrá a su cargo el segmento de actualidad, para no perder la costumbre de informar día a día.

Encontrarán columnas de opinión, como la que rompió el hielo y me emocionó hasta las lágrimas: “Primera”, de Fabián Otarán; y otros informes de generosos colaboradores de quienes tenemos muchísimo para aprender.

El humor estará a cargo Marbot (Mario Bottarlini), un gran amigo que me dejó el paso por la Universidad de Concepción del Uruguay. Desde allá, desde La Histórica, una vez por semana se las ingeniará para hacernos reír.

Somos un equipo de entrerrianos y todo lo que acá hagamos – y lo digo con honra- estará condicionado por eso.

Bienvenidos siempre, gracias por leer.

 

Sabina Melchiori – Directora.

 

 

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Escuela Nº 7 “Olegario Víctor Andrade”, una escuela de más de cien años

“En el departamento de Gualeguaychú, paraje llamado “El Sarandí” a los diez y ocho días del mes de abril del mil novecientos cuatro, reunidos en el local de la escuela los vecinos (…) por invitación del Señor Comisionado Escolar don EstebanBugñone, siendo las cuatro de la tarde el señor Comisionado Declaró Abierta la sesión…”

 

Así comienza el acta número 1 de la comisión edificadora escolar, y se podría decir que así comienza también la historia centenaria de la escuela. La escuela había comenzado a funcionar en la estancia de don Martí Etchebarne desde 1904, y es su director, don Fortunato Romanin quien plantea la necesidad de contar con un edificio adecuado para la tarea educativa. Y como iniciativa, dona al Consejo General de Educación, un terreno de su propiedad para que se levantara el nuevo edificio.

 

Para lo cual se convocó a los vecinos a colaborar, y fueron muchos los que respondieron y pusieron su esfuerzo en los meses que llevó la concreción de este sueño de la comunidad sarandiseña. Pero no fue sencilla la organización, y tras idas y vueltas fue necesaria la redacción de un estatuto de “Deberes y atribuciones de los miembros”.

 

El dinero de la construcción fue aportado por la provincia, sumado a las colaboraciones de los vecinos, que organizaron diferentes festivales para tal fin. Por fin en 1905 el nuevo local fue inaugurado. Tuvo un costo final de $ 5250 moneda nacional, los planos fueron obra del Departamento de Obras Públicas de la Provincia, y la construcción estuvo a cargo del señor Pablo Bernasconi.

 

Llevo el nombre de “Escuela elemental con anexo agropecuarios Nº 1” Olegario V. Andrade” y era parte de un proyecto provincial para que los niños de las zonas rurales accedieran a conocimientos útiles y elementales en la vida rural. Los alumnos varones eran instruidos en el conocimiento de los diferentes cultivos, arboricultura, horticultura, etc.; las alumnas mujeres recibían clases de labores.

 

Además de Fortunato Romanin, como Director, también desarrollaron sus tareas en estos primeros momentos; Justo Jurado y como maestra de labores Maria Luisa Avinceto. La tarea de Romanin fue incesante, siempre preocupado por las necesidades de los niños y niñas que concurrían a la escuela. Y desarrollo con incansablevoluntad su profesión hasta el año 1918 en el que se jubiló.

 

Autor: Pablo Herlax – profesor de historia y colaborador de Infoner.

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