Opinión

Bebés prematuros: la importancia de los cuidados

Del 11 al 17 de noviembre se celebra la Semana Internacional del Prematuro, y tiene como objetivo dar visibilidad al tema del nacimiento prematuro y su impacto sobre la salud pública y la sociedad. Al respecto opinaron para Télam las Dras. Cristina Osio y Carmen Vecchiarelli, jefa y subjefa del Servicio de Neonatología del Sanatorio Otamendi.

Por Cristina Osio y Carmen Vecchiarelli

La Semana del Prematuro es una iniciativa promovida por UNICEF que tiene como propósito defender los derechos de los niños nacidos antes de tiempo.

La Secretaria de Salud de la Nación y la Sociedad Argentina de Pediatría adhieren y promueven las actividades de difusión.

En la Argentina nacen 8.000 recién nacidos aproximadamente menores de 1.500 gramos y en los últimos años ha aumentado el nacimiento de los llamados pretérmino-tardíos, entre 34 y 36 semana de gestación.

A menor edad gestacional mayor complejidad, por lo cual estos niños deben nacer en lugares especialmente preparados, desde la recepción y traslado a la unidad de cuidados intensivos, la que debe contar con personal interdisciplinario y el equipamiento necesario para permitir su adecuado tratamiento y su mejor evolución.

La atención apropiada en las primeras semanas de vida impacta a corto y largo plazo en la evolución. La nutrición es fundamental y priorizar el uso leche materna es vital para estos niños.

Se denomina «prematuro» cuando él bebe nace antes de las 37 semanas de gestación. Tanto el tiempo de gestación como el peso del bebe están íntimamente relacionados; la edad gestacional es primordial y va a marcar su comportamiento, si el prematuro es pequeño para su edad gestacional esto representa un desafío aún mayor desde todas las pautas de su desarrollo.

Para disminuir las posibilidades de partos prematuros es importante que la embarazada realice los controles correspondientes al cuidado prenatal. Se requieren políticas públicas para actuar en prevención.

Sin embargo, hay casos en que puede adelantarse la fecha de parto por cuestiones fortuitas. Entre los factores que incrementan el riesgo del nacimiento prematuro se encuentran la hipertensión, diabetes, patologías placentarias, alteraciones nutricionales, embarazos múltiples, y complicaciones que incidan en el normal crecimiento del feto.

Los bebés prematuros pueden presentar distintas dificultades al nacer relacionadas con el menor desarrollo. El nacimiento prematuro representa una detención en el desarrollo de todos sus órganos y sistemas que suelen transitar con dificultad el paso de la vida fetal a la vida extrauterina, muchas de las entidades que los afectan tienen su origen en esta interrupción y en lograr con el soporte adecuado la progresiva adaptación al nuevo medio de vida.

Los pacientes nacidos antes de completar la gestación pueden presentar complicaciones, siendo estas de mayor envergadura cuanto menor es su edad gestacional. Las mismas pueden ser: respiratorias, como pausas y apneas, dificultad para regular la temperatura, alteraciones metabólicas, ictericia. Su aparato inmunológico es más inmaduro, por lo cual son más propensos a infecciones. Por ello, es necesaria una cuidadosa atención por parte de los equipos de salud neonatal.

En la Semana del Prematuro 2019 las acciones de concientización se focalizan en el derecho a la integración social de las personas que nacen de parto prematuro.

Los bebés pretérmino tienen derecho a nacer y ser atendidos en lugares adecuados, los cuales deben ser acordes a las semanas de gestación, al peso al nacer, los cuidados de enfermería deben ser de alta calidad e individualizados para cada paciente.

Cada niño es único, él y sus familias. El tratamiento debe contemplar su desarrollo a futuro, orientados a protegerlo y prevenir la ceguera por retinopatía del prematuro. Ser alimentados con leche materna. El recién nacido prematuro de alto riesgo tiene derecho a ser acompañado por su familia en todo momento y a acceder a programas especiales de seguimiento cuando sale del hospital. Su familia tiene derecho a acceder a la información, a la toma de decisiones sobre su salud y la atención que reciben (neonatal y pediátrica).

Los bebés prematuros son un desafío por lo que es aconsejable que las familias tengan acceso a la información disponible y reciban la atención apropiada respaldadas por un equipo médico con adecuada experiencia.

El acompañamiento y contención emocional para transitar este camino son parte fundamental en la toma de decisiones apropiadas y oportunas que redundarán en beneficio de esta población de pacientes particularmente vulnerables.

Jefa del Servicio de Neonatología del Sanatorio Otamendi.
Subjefa del Servicio de Neonatología del Sanatorio Otamendi.

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La complicidad de mirar para otro lado

La muerte, triste y evitable, de Iván Pérez, ha desembocado en un sinfín de opiniones y valoraciones en nuestra comunidad. No es mi intención en estas líneas reflexionar sobre el hecho policial, cuestión que prefiero sea analizado por la justicia.

Por Alejandra Leissa, psicóloga, psicopedagoga y concejal electa por Juntos por el Cambio.

Si nos quedamos sólo en ese final, que tendrá resolución de acuerdo a la ley, habremos fracasado otra vez en el abordaje de los problemas que tenemos en las narices y no son asumidos vaya a saber si por cobardía, complicidad, hipocresía o ignorancia.

La ciudad ya cuenta en pocos meses con dos muertes donde la droga ha estado presente, es cierto, de manera bien distinta. Si a eso sumamos que los jueces y desde la Policía misma hablan de una coincidencia de casi el 100 % entre delito y adicciones, no enfocarnos en ese tema es inexplicable.

Es bien cierta la complejidad que atraviesa el tema drogas: desde el narcotráfico, pasando por el narcomenudeo, el consumo, el delito, la imposibilidad de conseguir lugares de recuperación, la ausencia del Estado, la disfuncionalidad familiar, entre tantos otros. Lo complicado y profundo de la problemática necesita un abordaje integral. Y la primer tarea es que las autoridades y la sociedad en su conjunto, asumamos el problema.

Como integrante del próximo cuerpo legislativo local, creo que desde el Estado Municipal se pueden hacer muchas cosas. Pero en principio debemos reconocer el problema. Escudarnos en las distintas competencias de cada actor es, al menos, sinónimo de negación o de no involucramiento.

Asimismo, y dejando por un momento de lado esas actitudes y la tarea de la Justicia Federal y Provincial respecto de la lucha contra la droga, mi intención es apuntar aquí a lo que podemos hacer en el día a día como familia, como vecinos. Y si bien las situaciones sociales, económicas y culturales hacen que cada familia sea distinta de otra, podemos intentar una primera aproximación de abordaje.

La familia, núcleo fundamental

Como ciudadanos de Gualeguaychú ¿Nos preguntamos por qué hemos llegado a estas situaciones? La ausencia del Estado puede ser en parte una porción de las causas, pero no puede ser una excusa. ¿Qué está pasando con nuestros vínculos? ¿Qué pasa con nuestro rol parental? Debemos fortalecer la familia más allá de las fallas del Estado. Con la familia y el fortalecimiento de los padres como líderes de grupo hay mucho para cambiar. ¿Por qué se llega al consumo?

Vincular la adicción casi matemáticamente a dificultades económicas es una mirada incompleta y, muchas veces, falsa.

Debemos fortalecernos como personas, cada vez hay más pobreza personal y la solución al problema de la adicción tiene que ver con lo vincular, con lo que podemos hablar (a-dicción = sin palabra), con sentirte valorado, valioso, cuidado y de eso el Estado no habla.

Apuntar a construir una sociedad con mayor bienestar debe ser una prioridad. Una sociedad con mayor conocimiento de sus fortalezas, una sociedad más regulada y con mayor desarrollo emocional, con mayores habilidades interpersonales, con mayor capacidad de decidir y tener la destreza para cambiar de hábitos incorporando conductas más saludables y modificar aquellas que no lo son.

Si preguntamos a cada una de las personas que están a nuestro alrededor que quieren para sus vidas, sus respuestas van a girar en torno “a ser feliz”, pero nadie en largos años nos orientó en cómo. Los vínculos en este tema, son de una fundamental importancia. Desde que nacemos somos buscadores innatos del placer. Hoy en día las prioridades giran en torno al éxito económico, que si bien no está mal, tenemos que saber que no es suficiente.

El estado debe garantizar la cobertura de las necesidades básicas de los ciudadanos y empezar a enseñarnos el camino para alcanzar nuestro bienestar.

Cuando lo logremos o empezamos a lograrlo será el comienzo de la construcción de gran parte de las soluciones para tener una sociedad más sana emocionalmente. Debemos capacitar para ayudar a encontrar cada una de nuestras fortalezas, recursos, virtudes y no sólo reparar daños. No es sólo no estar mal, sino empezar a hacer cosas para estar bien. Tenemos que tratar de construir una sociedad más fortalecida no sólo desde lo económico, una sociedad con mayor autoestima e inevitablemente esto nos llevará a un progreso económico. Esto es prevención para las adicciones, es prevención del malestar y construcción del bienestar.

Responsabilidades

Lo anterior no invalida en absoluto todo lo que puede y debe hacer el Estado en todos sus estamentos. Es más, no sólo no lo anula, sino que necesita imperiosamente que el proceso, el abordaje y la lucha, sean simultáneos.

Asumir la libertad de las adicciones y hasta el comercio de las drogas no puede ser sostenido en serio ni dos segundos por “cuestiones ideológicas”. Justificar desde un pseudo progresismo mal entendido el mirar para el costado, es absurdo. Desde otro lado, la mirada que sólo atiende lo punitivo, tampoco conlleva la solución en sus entrañas.

En definitiva, necesitamos desprendernos de nuestras mezquindades, de nuestras miradas parciales, de nuestras comprensiones incompletas y empezar a debatir en serio la complejidad y profundidad de estas temáticas. Y si alguien busca en este triste capítulo de nuestra sociedad algún rédito personal o político, no ha entendido nada de lo que pasa, ni de las vidas que están en juego.

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DÍA DE LA DEMOCRACIA

Cuánto tenemos que festejar los argentinos. No sólo porque el 30 de octubre de 1983 “recuperábamos la democracia para los tiempos”, como decía Raúl, sino porque el domingo pasado el pueblo hizo honor a esa recuperación participando masivamente con el voto. Como siempre, algunos ganaron y otros perdieron. Pero, en definitiva, la que ganó fue Argentina.

Por Lucio Benítez, dirigente radical

Y que haya ganado el país no es poco, porque quiere decir que, en estos 36 años, el pueblo ha entendido que los cambios deben hacerse a través de las urnas, cada dos años, y que el voto es la herramienta fundamental para que, entre todos, hagamos un país mejor.

En la escuela que me tocó fiscalizar el domingo hubo una afluencia masiva de jóvenes y de gente mayor, que se acercaron a votar a pesar de la lluvia. Viendo eso, volví a decir: “Gracias Raúl”. Porque cuando muchos de los que hoy hablan de la Democracia miraban para otro lado cuando no la teníamos, en cambio vos y otros radicales alzaban la voz y luchaban para lograr lo que hoy se convirtió en moneda corriente.


Ojalá el 10 de diciembre se lleve adelante, con normalidad, el traspaso de los mandos presidenciales, porque ahí también estará el legado de Raúl.

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¿Y dónde quedó la viga?

Días pasados el intendente electo de la capital entrerriana y actual vicegobernador de la provincia, Adán Bahl, convocó al periodismo para dar cuenta de su denuncia penal presentada contra el actual jefe comunal, Sergio Varisco, y sus funcionarios por fraude a la administración pública, malversación de fondos públicos e incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos. Justificó tal trámite en el “descalabro financiero que generó en este último año, desoyendo reiterados avisos de los organismos de control administrativo y generando un profundo perjuicio para el Municipio de la capital provincial que se evidencia en la deficiente prestación de servicios”. Tal situación abre fuertes interrogantes sobre la continuidad de tareas básicas inexcusables para una población que supera los 300 mil habitantes.

Luis María Serroels
Especial para INFONER

«Buscamos que la Justicia le ponga coto a una situación que no hemos podido nosotros desde la política. Tampoco han podido los organismos de control internos de la Municipalidad, como Contaduría General, la Dirección de Presupuesto y tampoco ha podido el Tribunal de Cuentas con las distintas recomendaciones que ha hecho», explicó Bahl, asegurando que el objetivo es que «se lleven adelante acciones para que la actual administración no siga incurriendo en nuevos actos administrativos que compliquen aún más la delicada situación que tiene la Municipalidad de Paraná».

Los detalles brindados indican que la Municipalidad debe, al 30 de setiembre, la cifra de $1.340 millones, lo cual «tiene un impacto porcentual muy importante en el presupuesto municipal», indicando que “todos los informes advierten sobre una insuficiencia presupuestaria de $850 millones para pagar sueldos». «Hoy la Municipalidad de Paraná no tiene partidas para pagar los sueldos de noviembre, diciembre y el aguinaldo», explicó y de allí que le envió un mensaje a Varisco y su equipo “para que reflexionen y no sigan incurriendo en este tipo de acciones que van a comprometer mucho más la actual situación de la municipalidad».

Quien ocupará el sillón mayor del municipio a partir de diciembre, explicó que serán los fiscales los que «evaluarán las medidas conducentes» y que ellos aspiran a que «se interrumpa la comisión de actos administrativos que van a complicar aún más la situación de la municipalidad (…) se trata de actos nulos y contrarios a la ley». Su exposición muy completa y detallada, no deja dudas de lo peligroso de la situación pero no obstante merece una reflexión necesaria.

Siempre se ha sostenido que para formular duras críticas o cuestionamientos a una gestión determinada, se requieren dos condiciones: motivos y autoridad moral. De allí que resulta útil recodar –desde luego que sin formular juicios apresurados sobre una situación que sólo la actual administración deberá aclarar ante la justicia- que el denunciante no sería tal vez la persona más apropiada para dar lecciones sobre la imposición legal de acudir a los estrados dando cuenta de cualquier desvío que vulnere las leyes que rigen para las gestiones en reparticiones del Estado.

¿Porqué decimos esto? Porque así como Alberto Fernández reveló durante uno de los debates entre los candidatos presidenciales que cuando era Jefe de Gabinete de Cristina Kirchner y al advertir hechos de corrupción dentro del Estado decidió renunciar, cometió una violación a las leyes al omitir denunciarlos. Es que la Oficina Anticorrupción debe ser avisada de inmediato sobre tal irregularidad no sólo como deber moral sino como una obligación legal e irrenunciable. No hacerlo supone encubrimiento.

Traslademos el escenario a nuestro ámbito provincial preguntándonos si Adán Bahl cuando desempeñaba el cargo de Ministro de Gobierno y Justicia en el gabinete de Sergio Urribarri nunca se anotició de las graves maniobras de que se hiciera eco pormenorizadamente la revista Análisis, por cuya exhaustiva investigación se arribó a un cuadro de enriquecimiento ilícito del actual presidente de la cámara baja provincial, familiares y allegados a la sombra de la impunidad más descarada que se investiga en los tribunales ordinarios y que enfrenta obstáculos y chicanas arteras al amparo de los fueros.

¿Cómo entender que no lo haya sabido? Y tras haberse enterado ¿cómo interpretar que no formalizara la denuncia judicial con el mismo ímpetu y decisión con que lo acaba de hacer contra las autoridades del municipio? En ambos casos la responsabilidad es insoslayable.

A veces se observa con mucha facilidad la aguja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio.

No resulta ocioso recordar que los gobiernos provinciales suelen acudir al Tesoro Nacional en procura de adelantos para solucionar problemas de caja a cuenta de la coparticipación federal. Es posible suponer que a Bahl no se le soltará la mano desde la Casa Gris frente a situaciones financieras muy críticas y ello tranquilizaría a los paranaenses y en especial a los agentes de la comuna. Se dice que los números son alarmantes y de ello dará cuenta seguramente el resultado de las investigaciones.

No tenemos la menor objeción sobre la intención saneadora del futuro Intendente capitalino, pero en aras de la coherencia frente a ciertas imposiciones (en este caso como hemos dicho de la Oficina Anticorrupción), no es ocioso recordar la igualdad ante las leyes, tanto en la denuncia formal como a la hora de exhibirse una conducta que desaloje la desconfianza.

Se comprende y comparte la legítima preocupación reinante, porque dejar las finanzas saneadas no es una opción generosa de quien se va sino una obligación inexcusable que hace a una buena administración. Si se observan acciones reñidas con las leyes contables que rigen para el Estado municipal, los jueces tendrán la última palabra. Las tasas comunales son las que el vecino ingresa a las arcas del municipio precisamente para sostener sus múltiples servicios. Así de sencillo. Informar periódicamente de ahora en más a los vecinos sobre el estado financiero de la comuna, sería un procedimiento saludable, transparente y tranquilizador.

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Debate con chicaneo, sarcasmo y amnesia

Por diversas razones y principalmente por la positiva utilización de los medios masivos de comunicación para que el país acceda libremente a ideas, proyectos y planes, el multi debate de la noche del pasado domingo que reunió en Santa Fe a los 6 candidatos a la presidencia de la Nación, resultó además de beneficioso y esclarecedor, demostrativo de que se pueden intercambiar pensamientos disidentes, aún a pesar de ciertos chisporroteos propios de la lucha electoralista, no exentos de mala fe.

Luis María Serroels
Especial para INFONER

La palabra confrontar supone poner a dos o más personas frente a frente para que defiendan sus respectivas afirmaciones o posturas. En el caso de candidatos a una determinada función que deban lograr al apoyo de la ciudadanía, se trata de superar al resto en tanto se está atado a las expectativas del sufragante y conseguir que las mayores expectativas se traduzcan en apoyo dentro del cuarto oscuro.

Para comenzar, debemos decir que la organización, frente a ciertos temas muy sensibles, concedió espacios insuficientes en tanto requerían explicaciones más extensas y profundas.

Lo que se advirtió es que cinco de los seis candidatos optaron por poner mayor énfasis en formulaciones teóricas, matizadas con dardos contra la actual gestión presidencial, pero carentes de lo esencial, es decir, el modo y las herramientas con que se deben acometer. El qué y el cómo son dos expresiones que siempre desvelan a los gobernantes. No es un detalle menor que el único en este encuentro con experiencia en el manejo de la cosa pública (el más honroso cargo que consagra la Carta Magna) fue Mauricio Macri. Y a la vez el presumible blanco perfecto para ciertos ataques de quienes no podían desperdiciar la ocasión para arrimar agua a sus molinos.

Resulta natural y hasta lógico que se opte por arremeter contra quien gobierna, cuyo grado de vulnerabilidad es imposible de mensurar, porque el balance entre cuanto se realizó en los últimos cuatro años y cuanto se dejó sin hacer es el punto más crítico. El hecho de que algunos estén a priori -y sea dicho esto sin ánimo alguno de menoscabo- con estrechas posibilidades de arribar a la Casa Rosada, no invalida su derecho a formular útiles reflexiones.

Sea quien fuere, el aporte es claro para enriquecimiento de la sociedad. Siempre se dio por descontado que el blanco predilecto por ser más frágil para atacar de cinco de los partícipes sería Mauricio Macri. Todos censuraban algo pero eran deficitarios respecto de los instrumentos aptos para gestar acciones superadoras.

José Luis Espert se animó –como casi nadie lo ha hecho- a poner el dedo en la llaga de cierta dirigencia sindical que acosa al poder, puntualizando serias cuestiones que deben revisarse pero además formulando apreciaciones con mucha firmeza y sin temor a alguna réplica.

Roberto Lavagna mostró conocimientos muy sólidos, aunque debe decirse que su corto paso como ministro en el gabinete de Néstor Kirchner –que puede certificarse como exitoso-, ocurrió cuando Argentina y el mundo eran muy distintos.

Nicolás Del Caño repitió sus pensamientos ya conocidos que dirigen fuego a discreción contra el Fondo Monetario y cierto empresariado. Tampoco su evaluación sobre el actual gobierno fue fue regalona. Pero tuvo el aditamento de que también pegó duro contra la gestión kirchnerista de la cual formó parte un olvidadizo Fernández hasta su alejamiento previos agravios contra Cristina (diluídos hoy por el regalo de ubicarlo a la cabeza de la fórmula del Frente de Todos).

En cuanto a Juan José Gómez Centurión –el primero en reivindicar el ideario malvinense, a lo que se acoplaron luego Espert y Lavagna- entre sus opiniones generales no dejó de lado una fuerte defensa de las dos vidas al rechazar enfáticamente el aborto con argumentos que nadie supo rebatir.

Ahora sí, demanda un comentario más amplio la tenida Fernández-Macri. El candidato cristinista mostró de arranque un estilo agresivo, autosuficiente y sarcástico, dejando a un lado que un día –ya alejado voluntariamente del kirchnerismo- llenó de agravios a Cristina y hasta la ubicó ante un reportaje del diario La Nación, como una pieza importante en la maniobra destinada a salvar a Irán de responsabilidades por la voladura de la AMIA y –más serio aún- en el asesinato del fiscal Alberto Nisman. Cada vez que se mencionó la cadena de imputaciones por corrupción que la ex presidente registra en la justicia, Fernández ni se inmutó. Ergo, equivalió a reconocerlo como veraz. Desde luego que la enumeración de realizaciones del oficialismo es probable que se diseñe para el segundo debate, como seguramente plantearán los demás expositores.

No debe soslayarse que Macri a la hora de balancear logros (comprobables) y fracasos (admisibles) debe ceñirse sólo a un período de cuatro años, muy por debajo de tres gestiones kichneristas consecutivas. Su principal contendiente se centró en críticas al macrismo, mezcla de desmemoria y sorna, desalojando el perfil del modelo K en materia de obra pública, simplemente porque se expondría a ser rebatido con claros casos de trabajos cobrados sin terminar, amén de la aparición de los Cuadernos de Centeno que abrieron el conocimiento de una avalancha de casos de cohecho que involucran al Clan santacruceño. Y por si fuera poco, los retornos de sobreprecios por vía de hoteles sin huéspedes. El hoy candidato del Frente de Todos es un emergente de aquel período donde se ocupó de atacar a la dirigencia ruralista tras la Resolución 125 de triste recuerdo (habrá que ver si Macri cumple con su promesa de eliminar las retenciones).

Es de imaginar el aprieto que hubiera enfrentado Fernández si en la noche del domingo 13 se le hubiese interrogado sobre su posición frente al enriquecimiento ilícito que ya envió a las cárceles a conocidas figuras del gobierno anterior y cuya jefa sigue eludiendo gracias a jueces obsequiosos a la hora de postergar audiencias. Fernández simuló defender a los jubilados, debiendo recordarse que cuando Cristina vetó la ley que fijaba el 82 % móvil para la postergada clase pasiva, él la apoyó. Nada se le mencionó respecto de las falsas cifras del Indec de Guillermo Moreno, mandado por Axel Kicillof a no publicar datos sobre índices de pobreza “para no estigmatiza a los pobres” (Sic). Tampoco respecto de los planes de domesticar la justicia, reemplazar magistrados y decidir que algunas causas muy emblemáticas vayan al archivo. En este primer debate se plantearon diversos cuadros de situación y qué cosas deberían hacerse, pero no las vías más idóneas para ello. Proponer es sencillo; pero ejecutar no.

La sociedad argentina no es amnésica a la hora de analizar los actos de corrupción a mansalva. Este es un punto no menor al momento de posar la mirada sobre el cuarto oscuro. Salvo que se opte por la añeja frase ”roban pero hacen”. La sugerida propuesta de un kirchnerista mamarracho de la farándula de crear una CONADEP del periodismo (recordando a la comisión que investigó la desaparición forzada de personas y crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura militar) no fue objeto de interrogatorio en el debate. Ella sería el final de la libertad de prensa y cuando esto se produce todas las demás libertades quedan condicionadas. Graciela Fernández Meijide calificó esta idea como inaceptable.

Debe recordarse que en marzo de 2011 en cercanías del Congreso, Hebe de Bonafini organizó un acto de barbarie colocando sobre inodoros grandes retratos de distintas personalidades incluyendo a calificados periodistas, los cuales hizo escupir por niños. Sólo los hombres tropiezan dos veces con la misma piedra. Es bueno recordarlo.

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OPINIÓN. A Iván Pérez lo mató la policía

Realmente resulta increíble que ante una situación tan clara como la vivida el miércoles al mediodía en el barrio Molinari haya que hacer aclaraciones. Pero evidentemente hay que hacerlo.

Por Ignacio Journé, licenciado en Sociología

Iván Pérez fue asesinado por un agente policial. Lo vio todo el barrio. Iván estaba en un descampado, desarmado. El policía apuntó a la distancia y apretó el gatillo de su pistola reglamentaria. Iván cayó muerto de un tiro en la cabeza, porque el policía decidió matarlo ¿Hay entonces algo que justifique esto? Nada. Por si acaso fuera necesario, cabe agregar que el Jefe Departamental de Policía, Christian Hormaechea, además expresó en distintos medios que Iván no puso en ningún momento en riesgo la vida de los agentes policiales ni la de ningún tercero. La situación es clara: a Iván Pérez lo mató la policía.

Sin embargo, en este contexto de profundo dolor y conmoción, por lo que esto implica socialmente que un policía asesine a una persona (desarmada y en un descampado y a la vista de todos), algunos medios de comunicación han elegido el perverso camino de poner en observación a la víctima (eso sí, nunca al victimario). Así han expuesto la vida de Iván, sus problemas, los han analizado, mezclan y comparan con otros casos, abundan en datos personales ¡Como si la biografía de la víctima tuviera algo que ver con la decisión criminal del victimario! Incluso algunos, han hecho notas sobre la madre de Iván, el embarazo de su hermana, y demás cuestiones privadas de la familia ¡¿Pueden ser tan miserables de no respetar el dolor ajeno?!

Pero ¿por qué aparecen estos discursos? Ante semejante obscenidad de violencia policial ¿resulta oportuno evaluar la vida de Iván? ¿Acaso cambia algo si Iván consumía drogas o si no consumía? ¿O será que los medios adscriben a la idea de que si consumía drogas merecía morir? Y si robaba ¿la Policía podía sin más matarlo?

El objetivo de algunos medios de comunicación es evidentemente relativizar la gravedad del caso, culpabilizando a la víctima. De esta forma la sociedad se representa de forma negativa a la víctima, y por ende acepta o justifica, con mayor o menor grado, su muerte. Sea por conveniencia, para vender más, o por simple “inercia” de cierto “estilo informativo”, es lo que hacen, y recrean irresponsablemente las peores expresiones y sentimientos de nuestra sociedad.

¿Y por qué nos preocupa tanto? Porque la banalización de situaciones violentas y criminales lleva a su naturalización, y sientan un precedente peligrosísimo.

En estos últimos cuatro años la Policía de Entre Ríos mató a Sebastián Briozzi, Gabriel Guzmán, y Miguel Varela, en condiciones similares. Se observa en todos los niveles un recrudecimiento en la violencia policial. Hay un agente imputado por un caso de torturas a un joven, en nuestra ciudad, y se acrecientan los casos de malos tratos, apremios ilegales, golpizas brutales. Eso es lo que verdaderamente debería estar en debate, en la mesa de discusión, porque implica riesgos para toda la sociedad. Riesgos imprevisibles, que se traducen en más violencia y menos seguridad.

La forma en que la comunidad de Gualeguaychú traduzca y descifre este hecho, definirá la comprensión del problema.

A Iván no lo mató la droga, ni su historia. A Iván lo mató la policía. Pidamos justicia por Iván, y luchemos por tener una policía profesional, no una policía criminal. Por una sociedad verdaderamente segura y democrática.

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¿Qué sigue después del triunfo radical en Mendoza?

El escrutinio provisorio de la elección general mendocina fue tan rápido que tan pronto como a la una de la madrugada del 30 de septiembre este ya había finalizado. Al final, la aprobación pública general a la gestión de Cornejo pudo más que el arrastre nacional de la fórmula Fernández-Fernández, y el candidato radical Rodolfo Suárez obtuvo un rotundo triunfo con el 51.63% de los votos, superando por quince puntos a la senadora nacional ultrakirchnerista Anabel Fernández Sagasti, apoyada a su vez por el PJ ortodoxo, que obtuvo el 36.21%.

Por Felipe Galli, estudiante de Ciencia Política


Se trató de la segunda mayor victoria y la segunda mayor diferencia entre el primer y segundo candidato más votado desde la restauración de la democracia, además de la primera vez desde 1991 en que un gobernador obtiene más de la mitad de los votos. También, con este resultado, Mendoza se convierte en la provincia con mayor alternancia bipartidista desde la restauración democrática, con cinco triunfos radicales (1983, 1999, 2003, 2015, y 2019) y cinco justicialistas (1987, 1991, 1995, 2007, y 2011).


En tercer puesto, bastante atrás, se ubicó el diputado nacional José Luis Ramón, por la provincial Protectora Fuerza Política, con un 8.72%, y en último lugar la izquierdista Noelia Barbeito, con tan solo el 3.42%, una notoria pérdida con respecto al 10.60% que lograra en 2015. El entrante gobierno de Suárez iniciará con una elevada expectativa y mayoría en ambas cámaras legislativas, con 27 de los 48 diputados y 21 de los 38 senadores, teniendo a su vez el control de las intendencias de casi todas las urbes importantes de la provincia.


Por su parte, si bien Sagasti resultó ampliamente derrotada y obtuvo menos votos que Adolfo Bermejo en 2015, esta elección resulta una notoria recuperación para el partido opositor luego de su gran derrota en 2017, en las que fuerzas como el Frente de Izquierda y el Partido Intransigente llegaron a disputarle el segundo puesto.


En las primarias obligatorias de junio, Suárez derrotó por abrumador margen al precandidato macrista Omar De Marchi, y al mismo tiempo obtuvo el doble de votos que quien fue ayer su principal oponente, Sagasti, quien superó en la interna justicialista al peronista “moderado” Alejandro Bermejo por un margen inferior al punto porcentual. La sumatoria de la coalición macrista-radical y la coalición peronista-kirchnerista daba una contienda polarizada, con un 45.11% contra 37.55%.


Debido a este resultado, no muy diferente al de 2015, se esperaba que Suárez se impusiera cómodamente no solo por su resultado personal en las PASO, sino por la victoria de Sagasti en la interna peronista, siendo sabido que suele resultar mucho más difícil para un votante peronista no kirchnerista votar por un candidato peronista salido de ese espacio político, algo demostrado en las numerosas ocasiones en varias provincias o incluso municipios en los que, luego de imponerse en una interna ante el peronismo en una PASO, el kirchnerismo ha resultado derrotado por el traspaso de votos del otro sector interno a las candidaturas no peronistas.


Sin embargo, luego llegaron las PASO nacionales a poner en duda el triunfo de la UCR. A pesar de que hasta entonces estaba perfilada la idea del “triunfo de los oficialismos”, la abrumadora ola del voto a la fórmula Fernández-Fernández no solo sepultó la esperanza de una reelección para Macri y Vidal, sino que además arrastró a Cornejo, como candidato a diputado nacional, a una estrecha derrota contra Marisa Uceda, militante kirchnerista prácticamente desconocida.


La candidatura de Cornejo a diputado nacional, además de un posible intento del radicalismo de nacionalizar a quien es este momento su líder y figura más importante, era también una guiño al gobierno de Macri, ya que este le había pedido originalmente unificar las elecciones provinciales con las nacionales, esperando que los votos de Cornejo le facilitaran una victoria. Tanto el mandatario mendocino como su sucesor electo deben estar ahora mismo respirando con alivio por no haber cometido tal error.


La reacción lógica del radicalismo a la derrota de agosto fue provincializar al máximo la elección mendocina, evitar mencionar a Mauricio Macri, resaltar lo más posible la gestión de Cornejo (muy valorada dentro y fuera del radicalismo) y su comparativa con el cuestionado mandato de Francisco Pérez, su predecesor justicialista.


Muy por el contrario, Sagasti centró todos sus esfuerzos en nacionalizar la contienda: tanto Fernández como Cristina visitaron la provincia varias veces durante la campaña. En última instancia, sin embargo, esto fracasó o incluso pudo tener un efecto perjudicial. Parte de su electorado más dudoso con el kirchnerismo pudo haberse ido con Ramón, y en menor medida con el propio Suráez.


Sacando a colación el tema de las terceras fuerzas, destacó en esta elección la abrumadora derrota de Noelia Barbeito, la candidata de la izquierda, que había superado el 10% de los votos en las anteriores elecciones. Mendoza se ha caracterizado por ser uno de los “puntos fuertes” de la izquierda argentina durante gran parte de nuestra historia electoral. Los dos mejores resultados para un candidato presidencial de izquierda (Néstor Vicente en 1989 y Nicolás Del Caño en 2015) se vieron posibilitados en gran medida por un margen “alto” de votos en la provincia cuyana (5 a 7%). El propio Del Caño saltó a la política nacional al ser electo diputado por Mendoza en 2013.


El pobre resultado del FIT en esta elección no es anómalo. La izquierda ha sufrido un abrumador descenso de votos desde 2017, cuando obtuvo uno de sus mejores resultados, llegando a disputarle el segundo puesto al PJ en distritos donde ganó el oficialismo (Jujuy, Mendoza) y obtener representación en cinco de las trece legislaturas provinciales que renovaban bancas (Buenos Aires, Capital, Chaco, Jujuy, Salta).


Ante el triunfo mendocino, la respuesta del oficialismo nacional fue felicitar a Suárez y arrojar a la marca Cambiemos algún tipo de relación con el “milagro”. Sin embargo, en realidad la victoria de Suárez y, por lo tanto, la retención de su gobernación más importante, deja al radicalismo sin muchos motivos para continuar aguantando la pesada mochila que representa la alianza con el presidente incumbente (o saliente, como prefieran), y podría marcar el principio del fin.


Fuera de Larreta y con la también casi asegurada derrota de Vidal, la UCR se ha consolidado como el único partido nacional a parte del PJ capaz de retener gobernaciones en momentos de crisis, con la reelección de Gerardo Morales en Jujuy, la victoria de la lista para diputados provinciales de Gustavo Valdéz en Corrientes (por un margen aún más amplio que en 2017) y ahora el triunfo de Suárez. El PRO fracasó en obtener gobernaciones fuera de Capital y el Partido Socialista perdió Santa Fe, precisamente en la primera elección que disputaba sin el apoyo del partido centenario, aunque continuará siendo la segunda fuerza, conservará la mayoría en la cámara baja provincial, y es muy probable que, tras su posible divorcio con el PRO, el radicalismo santafesino vuelva al Frente Progresista para recuperar el distrito en 2023.


A parte de las anteriores tres, todavía quedan por delante dos compulsas gubernativas donde para los radicales es posible obtener un resultado “decente” o incluso dar la sorpresa. En La Rioja, Julio Martínez aún se muestra competitivo ante un peronismo dividido en dos candidatos fuertes: Ricardo Quintela y el ex gobernador Luis Beder Herrera, que va con boleta corta y apoyado por el intendente capitalino Alberto Paredes Urquiza, hasta hace poco aliado del macrismo. En Chaco, por otro lado, todas las encuestas dan por ganador en primera vuelta al ex gobernador Jorge Capitanich, pero la posible fuga de votos del gobernador titular, Domingo Peppo, con quien mantuvo una amarga interna, y la candidatura de su ex vicegobernador Juan Carlos Bacileff Ivanoff, podrían acabar empujando a un balotaje contra el binomio puramente radical compuesto por el diputado provincial Carim Peche y el ex gobernador Roy Nikisch.


Algo de lo que se puede estar seguro es que la victoria de Suárez fortalece más a Cornejo que a Macri y, de hecho, da al radicalismo un mayor margen de maniobra dentro de lo que será la oposición al peronismo a partir de diciembre (teniendo por dada la victoria de Fernández-Fernández y la derrota de Vidal).


El PRO, otra vez atrincherado en Capital Federal (nuevamente, suponiendo la reelección de Larreta ante un Lammens cada vez más fortalecido), se verá obligado a ceder conducción a la UCR que, con todo, ha demostrado hasta ahora tener preeminencia en cualquier proyecto político nacional que no contemple al PJ.

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Campañas sucias, nada nuevo bajo el sol

Los argentinos nos encontraremos con las urnas por vez definitiva dentro de un mes. Apelar a lo institucional de que habrá seis boletas en el cuarto oscuro sería ser poco realista. La competencia (si es que la hay) será entre el presidente incumbente (o saliente, la que quede mejor) Mauricio Macri y el justicialista Alberto Fernández. Dejando de lado lo que ya sabemos todos, hablaremos hoy sobre la campaña sucia.

Por Felipe Galli, estudiante de Ciencia Política


Todos hemos escuchado el discurso del oficialismo sobre cómo la victoria del PJ hundirá al país y nos convertirá en una copia de la Venezuela de Nicolás Maduro, tanto económica como institucionalmente. También sabemos lo que dicen figuras de la oposición, retratando a Macri como lo más cercano a la dictadura de los ’70 y un traidor a la Patria. Lo cierto es que, aunque ambas afirmaciones tienen un relativo sustento, muchos de los cruces forman parte de lo que podemos denominar la “campaña sucia”.

Muchos critican esto como algo nocivo para la democracia y no faltan otros que acusen de la misma a la famosa “grieta” entre Macri y Cristina. Sin embargo, la polarización actual no es la peor que hemos tenido, y Cristina y Macri no inventaron ni los discursos de odio y miedo, ni las campañas sucias. Son tan antiguas como la democracia misma.

Procederé a poner como ejemplo la primera campaña electoral polarizada de la historia mundial. Jamás investigué política estadounidense, pero hace unos días me interesé y decidí leer un poco sobre los primeros comicios después de la independencia de la superpotencia del norte.

Después de independizarse, los actores políticos en Estados Unidos se dividieron en dos bandos. Unos eran los Federalistas, con John Adams como uno de sus principales referentes; y los otros eran los Antifederalistas (que después en campaña se cambiaron el nombre a Demócratas-Republicanos, tal vez en una suerte de esfuerzo propositivo), liderados por Thomas Jefferson.

Los Federalistas, como su nombre lo indica, abogaban por la autonomía estatal y por tener buenas relaciones con la antigua potencia colonial, Gran Bretaña. Los Demócratas-Republicanos, por otro lado, eran fuertemente nacionalistas, rechazando la cercanía con los ingleses y defendían un gobierno federal fuerte, considerándose partidarios del proceso revolucionario que por entonces tenía lugar en Francia (1789).

El primer presidente estadounidense, George Washington, no estaba afiliado a ningún partido, y gracias a eso evitó una guerra civil, dando la mitad de su gabinete a cada uno y logrando un consenso en torno a su figura, garantizando una unidad nacional que ninguno de los experimentos posteriores del continente lograría. Sin embargo, la popularidad de Washington no evitó que apareciera la campaña sucia.

Washington había ganado dos elecciones sin oposición (1788 y 1792) y decidió no presentarse para un tercer mandato. Esa decisión provocó dos cosas que repercutirían en la política mundial. Primero, creó la noción de un “límite de mandatos” (a día de hoy, en todo estado republicano se considera extraño que el jefe de estado gobierne por más de dos períodos). Segundo, desató una feroz lucha partidaria por la sucesión.

En las elecciones de octubre de 1796, hace ya casi doscientos veintitrés años, se disputó la primera elección remotamente competitiva de Estados Unidos y, probablemente, de la historia mundial. Adams, el vice de Washington, fue candidato de los federalistas, y Jefferson de los demócratas-republicanos. Adams ganó la presidencia con el 53.45% de los votos y 71 electores (sistema de Colegio Electoral) contra el 46.55% y 68 electores de Jefferson. Cuatro años más tarde, desgastado por su escasa popularidad y el desgaste de los federalistas tras la muerte de Washington, Adams perdió la reelección ante Jefferson por un margen de 61 a 39%.

Las dos campañas, de 1796 y 1800, destacaron por la cantidad de insultos, agravios y difamación entre ambas partes. En 1796, los demócratas-republicanos acusaron a Adams de ser monarquista y oligárquico, y de apoyar a Inglaterra en su guerra contra la Francia revolucionaria. Los federalistas, por su parte, afirmaban que Jefferson era ateo y que era un radical demente que convertiría a Estados Unidos en Francia, por entonces un país convulsionado y en ruinas, inaugurando la estrategia de: “Si gana (inserte nombre del candidato indeseable) acabaremos como (inserte estado fallido más cercano)”.

Para 1800, los demócratas-republicanos afirmaron que Adams era poco menos que un dictador que reprimía a los inmigrantes (entonces había una ley que les prohibía acceder a la ciudadanía). Los federalistas distribuyeron por todo el país una supuesta carta del embajador de Francia apoyando a Jefferson.



Los demócratas-republicanos contraatacarían a esto más tarde, distribuyendo una carta de cincuenta y cuatro páginas en la que el líder y jefe de campaña del Partido Federalista, Alexander Hamilton, criticaba severamente la administración de Adams, provocando un quiebre interno justo antes de las elecciones (las escuchas del Siglo XIX). Aaron Burr, demócrata-republicano y compañero de fórmula de Jefferson, fue el artífice de esa jugada, y se le considera el arquitecto de la campaña electoral moderna.

Finalmente se impuso Jefferson, primero con el 61% de los votos y luego con el 72% en 1804, y ahora aparece en el billete de dos dólares. Adams, hasta la actualidad, no es recordado prácticamente por nadie. Tras su fracaso como jefe de campaña, Hamilton continuó compitiendo con Burr en cuestiones políticas, hasta que la cosa pasó a mayores y, luego de que una campaña sucia terminara en un reto a duelo, el flamante vicepresidente lo asesinó de un tiro en 1804, incidente que le costaría la reelección, gajes de combinar una democracia moderna con una época antigua.

En definitiva, los argentinos debemos dejar de creernos el centro del universo, al menos en lo que respecta a “La Grieta” y la “campaña sucia”. No la inventaron ni Cambiemos ni el PJ. Hace más de doscientos veinte años ya existían grietas y campañas sucias.

Si queremos que nuestras contiendas electorales sean intercambios de modelos serios y respetuosos, debemos empezar a dejar de echarnos la culpa, y empezar a proponer ideas concretas para sacar nuestro país adelante. Porque por encima de todos los eslóganes, después de estudiar esas campañas sucias antiguas y actuales, podemos estar seguros de que al país definitivamente NO se lo saca adelante difamando.

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LAS PLUMAS PREDILECTAS DE “CHIQUITA”

Por más que la diva Mirtha “Chiquita” Legrand se niegue a aceptarlo, la acumulación de los almanaques va dejando marcas implacables. Las físicas logran resistir por obra de múltiples procedimientos restauradores que mantienen fresca una indiscutible belleza. No así la capacidad de reflexionar para evitar exabruptos. Pagada de sí misma, combina una falsa modestia con una marcada arrogancia. Que una mujer acometa todos los recursos posibles para exhibir sus rasgos de femineidad no sólo es bueno sino insoslayable. Si encima ostenta pergaminos superlativos como ícono que fue del cine nacional, resulta digna de ponderaciones. Pero de allí a creerse referente en el ámbito periodístico, por más esfuerzos que aplique sostenida por un fenomenal equipo de producción, existen factores que desde la ética y la prudencia se deben conservar como el ABC de la comunicación.

Luis María Serroels
Especial para INFONER

Aunque no es nuevo en la conocida conductora, el domingo 8 de setiembre colmó toda medida al sobrepasar la línea de la mesura y el respeto para los televidentes, sus invitados y en especial uno de ellos al que incomodó gratuitamente invadiendo su intimidad bajo un supuesto interés colectivo.

No son nuevos los tropiezos de alguien que se cree formadora de opinión y que hasta se da el lujo de ofender al presidente de la nación, olvidando los altos elogios que otrora le dispensó. Mucho más valor que pedir disculpas por los descarrilamientos verbales –tras el perjuicio causado-, adquiere saber evitarlos. Las plumas de la desmesura arrojadas al aire desde un campanario, nunca podrán juntarse en su totalidad a la hora de reparar perjuicios.

Basta con revisar el diálogo mantenido con el periodista de Clarín Mario Massaccesi –segunda vez que lo invita- para comprender cuan dispuesta está Mirtha Legrand a inmolarse ante el Dios Rating a cualquier costo cuando advierte –como se ha difundido- una marcada caída de los puntos que marca. Como un golpe artero y sin que nada lo haga suponer, “Chiquita” le recordó al invitado en cuestión que durante una anterior invitación le había dicho que tenía un secreto que jamás le confió a su familia y aún seguía sin confesarlo (es obvio que si ese silencio proseguía, no usaría esa vía para revelarlo y menos ante una tan vasta audiencia). “Es una situación muy dolorosa que viví, muy fea, que lógicamente ha marcado mi vida”, respondió el hombre de Clarín, añadiendo aspectos vinculados con su lucha interior para superar su dramática situación.

Cualquier profesional serio de la comunicación –máxime que como Mirtha haya sabido de qué problema se trataba- hubiese desistido de reactualizar semejante cuestión. Pero con visible saña siguió hasta preguntarle: “¿fuiste violado”? Y la respuesta fue categórica: “No lo voy a decir. Nunca lo voy a decir, fue mucho más que eso. Fue dramático. Y tengo el respeto de mi familia”. Lejos de cambiar de tema –como el momento lo demandaba- la “diva”, volviendo a la anterior presencia del profesional a su programa en que no quiso dar detalles pero que no evitó que lo llamaran desde diversos medios, se justificó diciendo “Claro, porque todos queríamos saber”.

Massaccesi insistió en que el tema “pertenece al ámbito de la intimidad. Yo considero que hay un límite de protección con uno mismo, salvo que no tenga ganas de contarlo”. Pero ella insistió: “Ahora se cuenta todo en televisión”, buscando que su exceso se tome como un mero caso de los que abundan en los canales de baja estofa donde todo parece valer y lo que menos interesa es el derecho a la privacidad.

La intervención en el diálogo de dos invitadas, no fue cómoda para la conductora: “Hay que respetar el tiempo de la víctima que habla cuando puede, no cuando se quiere o se espera que hable”, dijo una de ellas en tanto la otra añadió: “Debe respetarse uno para que no lo manoseen”. Fue un latigazo que actuó como un sabio consejo para quien traspasó líneas básicas de la comunicación. Pero el remate de la ex actriz resultó descalificador cuando rozando la desfachatez le dijo a Massaccesi: “Perdón si te pregunté algo que te molestara” (apenas días atrás debió disculparse con Mauricio Macri por expresiones desafortunadas contra el presidente).

Pero si molesto le resultó a la conductora escuchar estas atinadas reflexiones, peor deben haberle caído los mensajes en las redes sociales que no se hicieron esperar y en los que se la descalifica sin disimulo.

Todas las expresiones coinciden en maltratarla, incluso manifestando que “no debería estar al aire” y “ya es hora de que retire”. Pero más precisa y contundente fue la opinión de un tercero cuando manifestó que “Mirtha Legrand le pregunta a Mario Massaccesi en vivo: ¿Fuiste violado? No es una pregunta inapropiada ni tampoco incómoda. Simplemente es una falta de respeto difícil de explicar. Desubicación total de una señora que perdió todo freno inhibitorio”.

Muy sabio es aquél proverbio árabe que dice: “Antes de hablar asegúrate de que tus palabras sean más útiles que tu silencio”. Podríamos afirmar que mal idea es arrojar plumas desde un campanario sin estar seguros de que se podrán juntar todas. Mirtha Legrand ya debería saberlo.

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EL PAÍS DE LOS DISLATES

Sólo la ingenuidad comunicacional para enfrentar a la oposición, permite comprender porqué hoy Argentina vuelve a padecer situaciones graves en lo político y económico, generando un clima de extrema tensión. Pocos dudan de que el desbande de los índices económicos, la cotización del dólar y la disparada cambiaria tras las PASO, no fueron tanto una acción deliberada contra el poder actual, sino una advertencia de sectores que no verían con buenos ojos la reinstauración de políticas que resultaron negativas para el país. Nada enaltecedor es para la democracia que en un cuarto oscuro no se confronten matices propios de la política sino que se habiliten candidatos que cargan sobre sí graves imputaciones ante la justicia penal. La alteración de los mercados en un momento de mucha efervescencia fue sospechosa. Paralelamente un medio subvencionado por el kirchnerismo mencionó la posible repetición del Diciembre de 2001 con gran temeridad y sin medir el riesgo que ello entraña. Fresco permanece el recuerdo de las 39 víctimas fatales. ¿A quién favorece tropezar dos veces con la misma piedra?

Luis María Serroels
Especial para INFONER

Los anticipos y hasta amenazas de la oposición –que incluyen al principal organismo crediticio internacional- mirando hacia octubre, van mezclándose con definiciones impropias de un candidato K que se ufana de ser catedrático universitario. Como cuando dijo que el gobierno venezolano “no es una dictadura sino un poder autoritario”, sosteniendo que “es difícil calificar de dictadura a un gobierno elegido”, dando a entender que “las victorias electorales fraudulentas no necesariamente tienen perfiles dictatoriales”.

¿Cómo interpretar que un jefe de Estado de supuesto origen legítimo pueda desconocer y perseguir a los opositores y matar de hambre a millones de compatriotas compelidos a abandonar el país de Simón Bolívar?

Un pensador francés dijo que “el día que la cantidad sea la razón de las mayorías, saquemos el símbolo de la balanza y volvamos al de la guillotina”. Entre las décadas de 1950 y 1970, los países de Latinoamérica sufrieron gobiernos dictatoriales encabezados generalmente por militares carentes de formación política. Su puesta en escena tuvo la forma del golpe de Estado. Debe recordarse que Nicolás Maduro creció ideológicamente a la sombra (y los atropellos) de Hugo Chávez y hoy lejos está de ser un buen mandatario, en medio de una grave situación con una población hambrienta que huye del país en busca de paz, libertad y alimentación.

Unos 5.000 venezolanos emigran diariamente por causa del colapso económico, se cree erróneamente que las victorias electorales fraudulentas no necesariamente muestran perfiles dictatoriales y ese es el criterio imperante en un profesor universitario de derecho penal, con ganas de gobernar la Argentina. Nuestro canciller Jorge Marcelo Faurie enfatizó que “Maduro ha llegado a violar los derechos humanos en forma masiva”. El informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas y ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet, resulta contundente: “Ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, desapariciones forzosas, torturas, represión y negaciones de los derechos primordiales”, descalifican al régimen cuyo conductor es un predilecto K. Este cuadro de situación que avergüenza a América, no es pasible –según Fernández- de ser considerado como propio de una dictadura.

Su madrugadora campaña electoral, sin disimulos abarca cuestiones que agudizan una situación muy crítica y recalientan el clima de por sí candente de un comicio pro renovación de presidente y legisladores nacionales.

Si se enfrentara al ahora arrepentido candidato del Frente de Todos con una completa y detallada enumeración de la gestión kirchnerista de 12 años, recordando sus propias críticas y agravios tras abandonar dicho gobierno contra su ex jefa política, el archivo haría estragos con él.


Un impresentable llamado Juan Grabois, protegido del Papa Francisco y con licencia para lanzar despropósitos, dijo el miércoles pasado que con Mauricio Macri la Argentina está como Venezuela. En todo el mundo y por ende en nuestro país, decir disparates resulta gratuito. Lo caro es salir airoso.

Las redes sociales acaban de difundir que Alberto Fernández, de ser electo, creará el Ministerio de la Mujer, lo cual suena grato a los oídos del electorado. Pero cuando se advierte que al frente de dicha cartera colocaría a la diputada Victoria Donda (otrora acérrima adversaria del kirchnerismo), quien es impulsora del lenguaje inclusivo y apoya la legalización del aborto, la señal no es alentadora.

Como postre digamos que el ex ministro de Economía y vicepresidente de la nación, Amado Boudou, recibió la semana pasada una nueva condena por actos fraudulentos (ya van dos) debiendo aguardar por otras causas.

Aún restan los juicios por el Caso Ciccone y por las maniobras ilícitas vinculadas con un trabajo de asesoramiento técnico, para reestructuración de la deuda de la provincia de Formosa con la Nación, a cargo de la supuesta firma The Od Fund. Se trata de una operación supuestamente fraguada que le habría reportado a Boudou y sus “socios” en carácter de honorarios profesionales una suma superior a los 7 millones de pesos. El ex titular del Senado es uno de los que aguarda el 10 de diciembre para salir de la cárcel.

Ilustración: Fragmento de la obra «Dislate», de Jaime Barroso Sereno

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