Turismo

Descubriendo a George Town

Es una mañana de junio en Malasia y sin querer llegar a ninguna parte deambulo por Little India, el barrio indio de George Town.

Por Martín Davico

La jornada está empezando, y la mezcla de extraños olores combinados con la música hindú que suena por las calles estimulan los sentidos. Los comerciantes queman los inciensos para espantar las malas energías y atraer a los primeros clientes. Apenas más adelante, en el Chinatown, el barrio chino de la ciudad, los devotos entran a los templos budistas para encender sahumerios y pedir, además de salud y dinero, que se cumplan todos sus deseos.

Asombrado y con entusiasmo, sigo caminando hasta llegar a la zona en donde se establecieron los ingleses cuando George Town fue colonia de la Inglaterra imperial. Entre los bajos edificios de arquitectura europea, me pierdo fotografiando los famosos murales pintados en las paredes o las esculturas de hierro forjado que relatan los hechos más curiosos en la historia de esta metrópoli.

Almuerzo en un restaurante indio un té Tarik acompañado con una Paratha (una pequeña torta de hojaldre) y los clientes, sin usar cubiertos, comen con sus manos todo tipo de comidas. Salgo a pasear para disfrutar de este espectáculo urbano, ubicado geográficamente en la isla de Penang sobre el Estrecho de Malacca, cuyo casco histórico es considerado como Patrimonio de la Humanidad por su gran riqueza arquitectónica y cultural.

En el camino, veo a un que hombre reza en el interior del Banco Público Islámico, junta sus manos y mira al cielo a través de una ventana ¿Pide ayuda a Alá o piedad a los banqueros? Una de las avenidas más famosas en este emporio de etnias, religiones y gastronomía es la llamada Calle de la Armonía, donde conviven en escasos metros la Iglesia Anglicana de Sant George, construida por los británicos hace 200 años; el Templo taoista chino Kuan Ying Teg; La Mezquita Capitán Keeling, el templo musulmán más antiguo de la zona; y el templo Hinduísta Sri Mahamariamman construido en 1833.


En un bar con mesitas en la calle, donde por fin la cerveza es barata, converso con dos jóvenes descendientes de inmigrantes de la India. Uno tiene 20 años y dice que, al igual que su madre, es cristiano católico pero que su padre es hinduista. “Todos los domingos voy a la iglesia” declara sin complejos. El otro, que habla castellano, se define agnóstico y me cuenta que, en caso de irresistible flechazo, para casarse con una chica musulmana estaría obligado a convertirse al islamismo. Me explican que tienen amigos chiindios, como llaman a los hijos de los matrimonios entre chinos, en general budistas, e indios, casi siempre hinduistas. Mientras los escucho con atención y apuro mi cerveza, uno continúa: “Vivimos en armonía, pero los que tienen los grandes negocios son los chinos, los malayos suelen tener prioridades para acceder a las regalías del Estado” y agrega con ironía “ y a los indios nos ha tocado el famoso arte de trabajar.”

En la puerta de una mezquita un hombre se acerca para avisarme que es horario de rezar y que solo pueden entrar los fieles. Generoso, me invita a tomar una infusión y conversamos. Me explica que fue cristiano y luego budista, pero que cuando cumplió 40 años se convirtió al islamismo. Dice: “Nada podemos hacer para cambiar el destino, todo está en manos de Dios”. Sin estar muy de acuerdo con lo que ha dicho, le pregunto, no sin torpeza, si su nueva fe lo ha hecho más feliz. Me sonríe y contesta: “El islamismo no tiene como objetivo hacer feliz a la gente sino hacerla más humilde”.

La realidad es interpretada de maneras tan diferentes y desconocidas, que muchas veces es inevitable sentir que la propia visión de las cosas es insignificante.

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Gualeguaychú se prepara para su tradicional desfile de carrozas estudiantiles

La entrada general costará 150 pesos y la anticipada, 100. La edición 2019, cuenta con un logo promocional por los 60 años de historia.

El tradicional logo de Carrozas Estudiantiles, fue remodelado en conmemoración del 60º aniversario de la Fiesta Nacional por Nicolás Frutos, oriundo de Gualeguaychú, licenciado en Diseño de la Comunicación Visual, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UNL). Nicolás acompaña además a la estudiantina carrocera, también a título de colaboración, con otros diseños profesionales.

En el área audiovisual, acompaña al Desfile, como todos los años, Celso Bel, quien ya se encuentra trabajando en el spot promocional 2019.

Presencia este sábado en Montevideo

La Comisión de Carrozas de Gualeguaychú se ha planteado como meta, continuar avanzando en la promoción del Desfile, por ello el día sábado 7, estará en la Rural del Prado en Montevideo, participando, desde el estand del Ministerio de Turismo de la República Oriental del Uruguay, en un hecho inédito para la fiesta.

Por primera vez, se presentarán cinco fiestas juveniles en una promoción conjunta, las ciudades de Cardona, Nueva Palmira y Dolores por la República Oriental del Uruguay, Villa Paranacito y Gualeguaychú por Argentina, presentarán en conjunto el corredor de fiestas juveniles del litoral argentino uruguayo. La presentación en la principal feria agroindustrial del Uruguay, comenzará en horas del mediodía.

Desde el área de Prensa de la CCCE se expresó que “la idea es seguir haciendo todo lo posible para que la fiesta tenga la mayor difusión, porque si bien necesita primordialmente del público de Gualeguaychú, cuanto más se conozca fuera de nuestra ciudad, mayor será su fama, su historia y su convocatoria. Debemos apuntar también a la zona cercana, a los departamentos vecinos, año a año se va creciendo en esto”

Se fijaron los precios de las entradas

La Secretaria de Finanzas de Comisión Central, Soraya Sturtz destacó “Los chicos han utilizado un excelente criterio al fijar los valores de ingreso para el año 2019, tuvieron en cuenta la situación económica y ratificaron los precios del año pasado, no los alteraron, lo cual seguramente dará un marco magnífico de espectadores al festejo de los 60 años”.

Los precios fijados fueron los siguientes:

Entrada anticipada al Desfile $ 100

Entrada General $150

Menores de 5 a 10 años $ 50

Menores de 5 años no abonan ingreso

Sillas en el circuito $ 50

Entrada anticipada elección de reina $ 80 En puerta $ 100

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Kuala Lumpur y un toque argentino

El humo de los puestos de comida es una neblina densa que se pierde por las laberínticas calles de los barrios. El asfalto mojado por la lluvia refleja a los modernos edificios que iluminan y embellecen el paisaje nocturno. En Kuala Lumpur, la capital de Malasia, hay un aire a ciudad futurista como las que se veían en las películas de los años 80.

Por Martín Davico

El colapso del tránsito en las avenidas no es distinto a los que se ven en las grandes urbes del mundo, como tampoco el automatismo y la indiferencia con la que se mueven los transeúntes.

El emblema de esta metrópoli mira desde arriba a los rascacielos como si fueran sus socios menores, son las Torres Petronas, las torres gemelas más altas del mundo. Con estilo islámico posmoderno, y diseñadas por César Pelli, un arquitecto argentino nacido en San Miguel de Tucumán, estas gigantes construcciones con más de 450 metros de altura son la principal atracción para congregar turistas, y motivo de toda clase de suvenirs que los visitantes se llevan como recuerdo.

Torres Petronas



Es de mañana temprano y la omnipresente resolana desdibuja los contornos de los templos musulmanes. Me dirijo hacia un gran pulmón verde que son los Jardines Botánicos de Perdana, un oasis de calma, aire puro y frescor. Una yunta de corceles negros son montados por dos policías que patrullan los parques como en un desfile de equitación. En un rincón lleno de flores, una placa de mármol explica que para simbolizar su soberanía el gobierno malayo eligió como Flor Nacional a la Bunga Raya, conocida en Sudamérica como rosa china.



Entre lagos con lirios, peces de colores, cantos de aves e iguanas que descansan a la fresca, un conjunto de gallineros circulares (y llenos de pequeñas gallinas) hacen a la vez de atractivo y ornamento. En el mismo recinto una inscripción en el Monumento Nacional homenajea a los que dieron su vida por la independencia de Malasia: “Que las bendiciones de Alá estén sobre ellos”.

Es temporada del durian, el fruto rey del sudeste asiático, y sus devotos se amontonan en los mercados para comprarlo. Del tamaño de un melón grande y cubierto de una cáscara verde con espinas, este controvertido y carísimo fruto aparece en los carteles de restricción en el transporte púbico: “Prohibido fumar”, “Prohibido comer y beber”, y “Prohibido transportar durian” ¿La causa? Su olor dulzón, perceptible a la distancia con tendencia a perdurar, que según las distintas susceptibilidades despierta todo tipo de sensaciones hasta llegar a calificarse como nauseabundo. Sin embargo, su sabor y textura explican sus también famosas cualidades afrodisíacas.



Son las 8.30 de la mañana del jueves 20 de junio y busco en Kuala Lumpur un bar para ver el partido de la Copa América entre Argentina y Paraguay. Han caído unas gotas de lluvia que han creado una atmósfera de vapor, y una cincuentena de personas hacen cola en un templo hinduista donde sirven desayunos gratis. Como no hallo lugar donde ver el encuentro decido regresar al hostal y escucharlo por radio. El partido es malo y los comentaristas se ensañan con los jugadores. Un hombre de Yemen que comparte mi cuarto me confiesa con culpa no saber ni en qué parte del mundo está Argentina. Para que sepa que no está solo y que todos vivimos en una burbuja le digo: “Ni la mayoría de personas que conozco, ni yo, sabemos donde queda Yemen”.

El partido termina en empate y los periodistas acribillan sin piedad. Un rechazo a la indignación que emiten esas voces me hace apagar la radio e inesperadamente decido dejar la ciudad. Armo la ligera mochila en dos minutos y salgo hacia la terminal de autobuses. Un par de horas más tarde, sin haberlo imaginado, estaré viajando hacia Malacca, otro centro histórico de Malasia.

Con el retraso que lleva el mundo, enfadarse por el fútbol es algo que debería esperar.

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Museo Almeida, resguardo y difusión de la historia prehispánica

Lo que hace 70 años era un museo ambulante, conformado por tres tipos de viandas de fabricación artesanal donde Don Manuel transportaba cráneos y piezas de cerámica aborigen y las llevaba a las escuelas, hoy es un hermoso y moderno museo ubicado en el centro de Gualeguaychú que lleva su nombre.

Por Sabina Melchiori

El nombre del museo

A Don Manuel Almeida le gustaba navegar por el río, observar los animales, fotografiar flores y juntar bichos para mostrárselos luego, en la clase, a sus alumnos de zoología, botánica y anatomía. Fue así que un día encontró huesos fósiles, y otro día encontró más, fue interiorizándose sobre la megafauna (los animales que habitaron nuestra zona hace más de 10 mil años) y fue formando una colección.

Pero su sorpresa no se limitaría a descubrir el caparazón completo de una tortuga gigante, ni huesos del gliptodonte, del mastodonte o del tigre de dientes de sable. No, el monte y el río tenían escondidas otras maravillas para él. Maravillas que nos dirían mucho sobre nuestra historia prehispánica.

Cuando el río bajó, luego de la gran creciente de 1959, Almeida encontró cerámica aborigen en el Ñandubaysal, pedacitos de barro cocido que habían formado parte de vasijas. Buscó lo que habían escrito los arqueólogos que habían recorrido esta zona anteriormente y notó que no coincidía con el material encontrado. De modo que decidió investigar más, estudió la metodología que debía aplicarse en las excavaciones y registró la manera que debía hacerse (clasificando cada pieza con un número y describir dónde, de qué forma, en qué sitio y a qué profundidad fue hallada la pieza) para que tuviera valor científico.

Don Manuel fabricó sus propios escardillos, porque como su área de investigación era muy húmeda, los clásicos pinceles que se usan en arqueología se empastaban y no le servían; y a medida que encontraba piezas o restos fósiles, iba completando sus carpetas de arqueólogo autodidacta.

Así fue como comprobó, por ejemplo, que las vasijas que realizaban los chanáes hace dos mil años no eran simples y sin asas -como habían descripto sus colegas años antes-, porque en una misma zona de investigación encontró más de 300 asas, ¡y algunas eran zoomórficas!

“En el nuevo mundo hubo alguna vez un pueblo que vivía feliz en una tierra fecunda, generosa y libre. Hombres libres, señores de la tierra, que dejaron de serlo cuando el suelo que habitaban comenzó a llamarse América”.

Manuel Almeida
Manuel Almeida

Un museo ambulante

Como buen educador y entendiendo a su vez que todo eso que encontraba e iba clasificando y guardando cuidadosamente no le pertenecía, buscó y encontró la manera de trasladarlo y darlo a conocer. Hacía fines de la década del ’60 y principios de los ’70, Manuel empezó a recorrer las aulas con sus viandas llenas de cráneos y pedacitos de cerámica.

Recién en 1992, el museo tuvo un lugar propio, el edificio de la actual Casa de la Cultura. Años más tarde se trasladó a La Delfina, en el Parque Unzué, sobre la costa del río Gualeguaychú, pero por inseguridad, en 2005 debieron cerrarlo. En 2011, reabrió sus puertas en el mismo sitio donde se encuentra hoy, aunque con apenas dos salas de exposición. De modo que su reinauguración, el 16 de agosto, luego de unos meses de receso, fue una gran noticia y un merecido homenaje a Don Manuel.

Viandas construidas con latas de dulce de batata para transportar cráneos

El museo renovado

Durante el primer semestre de 2019, mediante un convenio entre el Centro de Estudios Arqueológicos Profesor Manuel Almeida, la fundación Azara y la Universidad Maimónides, con el apoyo de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y la Municipalidad de Gualeguaychú, y el acompañamiento de otras instituciones como la Universidad Autónoma de Entre Ríos, el museo fue completamente remodelado.

Fachada del Museo Almeida


El Museo de Ciencias Naturales y Arqueología “Profesor Manuel Almeida” es un espacio dedicado a la investigación científica; a la conservación de colecciones paleontológicas, biológicas y arqueológicas; a la educación y a la cultura.

Cuenta con un laboratorio equipado para biólogos, investigadores, y becarios del CONICET (con quien tiene un convenio la fundación AZARA); un salón para charlas en la planta alta y cinco salas de exposiciones: una sobre paleontología local, donde pueden observarse réplicas de animales que habitaron el sureste de Entre Ríos; otra en homenaje a Manuel Almeida, donde se exponen –entre otras cosas- sus escardillos, utensilios de excavación, su cámara fotográfica y las viandas que fabricaba con latas de dulce de batata para transportar los cráneos que iba encontrando. Otra sala está dedicada la biodiversidad de Entre Ríos, otra a los chanáes, los primeros habitantes de esta zona, y también hay una sala dedicada a los guaraníes, quienes –navegando- llegaron al sur entrerriano hace 700 años.

Sector de Paleontología

Don Manuel Salvador Pedro Almeida

Nació el 4 de diciembre de 1915 y falleció el 26 de julio de 2004, a sus 88 años, en Gualeguaychú, Entre Ríos.

Egresó como maestro normal de la Escuela Olegario V. Andrade en 1934. Fue docente en escuelas primarias y secundarias durante 20 años y director de la escuela Nacional 177. También fue docente de nivel terciario en la cátedra de Paleontología del Departamento de Ciencias naturales del Instituto Sedes Sapientae y titular de prehistoria general y Arqueología, en el Departamento de historia de ese instituto. En 1982 dictó el curso Arqueología de Entre Ríos en la Escuela Normal Superior Mariano Moreno, de Concepción del Uruguay.

Realizó investigaciones arqueológicas durante 40 años en su Gualeguaychú natal, donde ofrecía charlas y conferencias sobre el poblamiento prehispánico de la región. Dedicó su vida a visibilizar distintos aspectos del patrimonio natural y cultural de Entre Ríos.

Se casó con Susana Jurado y tuvieron siete hijos. Raúl, el menor, es el director del Museo.

Raúl Almeida, director del Museo Almeida

Más preguntas por responder


En diálogo con Infoner, Raúl Almeida, hijo de don Manuel y director del Museo, manifestó una inmensa alegría por el crecimiento del museo e instó a seguir investigando: “Hay que seguir porque se pueden encontrar cosas nuevas, mi papá decía que solo descubrió el cinco por ciento, quizás se puedan encontrar rastros de civilizaciones más antiguas sobre la barranca marina”.

Según Raúl, también hay mucho por descubrir sobre la persona detrás de la vasija: “Había arte, en un pedacito de cerámica pintado hay una persona que quería trascender, que quería tener una olla más coqueta… ahí había creación porque no tenían de dónde copiar, no tenían tutoriales… y a nosotros siempre nos los presentaron como brutos y salvajes, y sin embargo hay que sentarse en la costa del río y hacer con un palito una guarda tan preciosa”.

Sala sobre los guaraníes

Contacto
25 de Mayo 533, Gualeguaychú, Entre Ríos
Teléfono: 03446 614991
Facebook: museoalmeida
Correo electrónico: museoalmeida@fundacionazara.org.ar

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Una visita escolar en Tailandia

Acabo de desembarcar en el puerto de Koh Lanta, una de las islas más grandes de Tailandia, y una mujer con un hiyab, el típico velo que usan las musulmanas, me persigue sin cesar  ofreciéndome su taxi.

Por Martín Davico

Mientras pago la tasa turística para el dudoso cuidado medioambiental de la isla, negociamos el precio del viaje hasta el hostal donde tengo una reserva. Aunque me hace una rebaja, una incómoda, clásica y transitoria sensación me dice que el resultado de la transacción no fue del todo buena.

Mientras conduce el coche, me cuenta que en Koh Lanta la población budista es minoría frente al 80% de la islámica. Me explica también que están en pleno Ramadán, el mes en el que durante las horas de sol los mahometanos hacen ayuno para purificar sus pecados, y de lo duro que se les hace no comer ni beber hasta la hora del crepúsculo. Cuando llegamos a destino me anota su teléfono en un papel “por si necesitas otro viaje”. Con atuendos y todo, la conductora del taxi, más que correr, vuela.

 Son las seis de la mañana y la ininteligible llamada para ir a rezar a la mezquita suena por viejos altavoces ubicados en las esquinas. Apenas me despierto, los rayos de luz natural que entran a mi habitación de bambú me ponen en contacto con la naturaleza. Un extraño sonido de pájaro suena dentro de mi cuarto, es el grito de un gecko, una suerte de lagartija blanca, que por las noches invaden los espacios donde hay luz para alimentarse de los insectos.

Sin abandonar la intuición, mi gran aliada, valoro los antagónicos comentarios de los viajeros (unos recomiendan cosas que otros desaconsejan) y me inclino por alquilar una moto para recorrer la isla. El corto y expeditivo regateo con el arrendador me da esta vez la sensación de empate y me llevo el vehículo por diez horas. Los solitarios surtidores de combustible en las carreteras funcionan como tragamonedas, cuando no son improvisados puestos callejeros que exhiben botellas de licor rellenadas con gasolina.

Conducir por la izquierda no me resulta más extraño que ver grupos de macacos colgados de los cables o haciendo vida social en las banquinas.

Por azar o porque ya estaba escrito, nadie puede saberlo, sigo un pequeño camino que termina en una pequeña escuela rural. Una mujer me ve y se acerca para ofrecerme ayuda. Como no podemos entendernos, llama a la profesora de inglés para intermediar en el diálogo. La amistosa conversación me lleva a contarles que soy dentista y a ofrecerles dar una charla a los alumnos sobre conceptos básicos de salud buco dental. “¿Ahora?” me preguntan inesperadamente. Por el miedo a lo desconocido mi instinto de huida se activa, pero me sobrepongo con un “Sí, ahora”.

 Frente a los alumnos me presento diciéndoles que soy argentino y que mi profesión es la odontología. La profesora traduce algunas partes al Thai, el idioma oficial del país. Comienzo coloquialmente y les hablo de anatomía dentaria, de las funciones de los dientes, de las enfermedades dentales más comunes y sus causas, de cómo de prevenirlas, de la influencia de la alimentación, del impacto social de una boca saludable e incluso, como infalible arma de persuasión, de la influencia en el éxito para el amor que tienen las dentaduras que lucen sanas.

 Termino la clase en 30 minutos y los chicos se ponen de pie para darme las gracias. Nos hacemos fotos. Las profesoras me lo agradecen. Arranco la moto y me voy. Esto es la aventura de viajar, vivir experiencias que surgen en momentos inesperados. Y más aún cuando te dejan la sensación del deber cumplido.

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Reinaugura el Museo Almeida en Gualeguaychú

Este viernes 16 de agosto, a las 11:30, se reinaugurará el museo de Ciencias Naturales y Arqueología «Profesor Manuel Almeida».

Se trata de un espacio dedicado a la investigación científica; la conservación de colecciones paleontológicas, biológicas y arqueológicas; a la educación; y a la cultura, que reabrirá sus puertas este viernes 16 de agosto.

Originalmente el museo se fundó el 12 de octubre del año 1992 a partir de las colecciones que formara desde la década de 1950 el profesor Manuel Salvador Pedro Almeida (1915-2004), y gracias a su esfuerzo personal.

Durante el primer semestre de este año, la Fundación Azara (fundacionazara.org.ar) coordinó el proyecto de su puesta en valor. Se refaccionó a nuevo el edificio que ocupa, se ampliaron y rehicieron todas las salas de exhibición, y se generaron espacios para una biblioteca y un aula, para los depósitos de colecciones científicas, y para los laboratorios y gabinetes destinados a la radicación de investigadores de la propia Fundación y del CONICET.

Del proyecto coordinado por la Fundación Azara participaron además la Municipalidad de Gualeguaychú, el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT), la Universidad Maimónides y la Universidad Autónoma de Entre Ríos.

Las exhibiciones del museo se dividen en cinco salas. La primera de ellas dedicada a la paleontología, particularmente a la megafauna, la segunda a la vida y obra del profesor Manuel Almeida, la tercera a la biodiversidad de Entre Ríos, y la cuarta y la quinta a la arqueología, es decir a la historia de los primeros habitantes de Gualeguaychú y sus alrededores.

En la primera de las salas el visitante es recibido por el esqueleto de un tigre dientes de sable que asecha a otro de un perezoso terrestre gigante (celidoterio), pero probablemente la pieza más curiosa es el caparazón de una tortuga gigante descubierto en el arroyo El Cura (Gualeguaychú) que se exhibe junto a la reconstrucción en vida de dicha tortuga. Ese tipo de tortugas se alimentaban de vegetales y su caparazón podía superar el metro de largo. Eran parecidas a las famosas tortugas de las islas Galápagos de Ecuador.

“El museo promete ser una renovada propuesta educativa, cultural y turística para la ciudad de Gualeguaychú” señala Tomás Almeida, nieto del fundador y actual guía del museo. Asimismo Raúl Almeida, director del museo, agrega “finalmente luego de 27 años el museo es lo que siempre deseamos, lo que soñó mi padre”.

En el museo también trabajan Florencia Pérez quien está a cargo de las actividades educativas y culturales, Ricardo Juárez, biólogo e investigador adscripto del museo a cargo de las colecciones científicas, y un grupo de entusiastas naturalistas quienes comparten los comentarios de los descendientes de don Manuel Almeida.

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Kiko Céspedes: “Gualeguaychú es bien chévere”

Nació en República Dominicana. Fue corista de Celia Cruz durante cuatro años. Trabajó como actor para Ideas del Sur. Se enamoró de una gualeguaychuense, y desde hace poco más de un año vive en el sur entrerriano donde da clases de ritmos caribeños y anima fiestas.

Por Sabina Melchiori

Se llama Vicente Antonio Céspedes Almanzar, artísticamente: Kiko Céspedes. Nació en Santo Domingo, allí donde los conquistadores españoles fundaron la primera ciudad, tras su desembarco.

Kiko y todos los dominicanos, se refieren a su isla como “Quisqueya”, que significa “madre de todas las tierras” en el idioma de los Tainos, sus habitantes originarios…ya extinguidos.

De niño, solía ir a la costa a darse chapuzones, nadar, bucear, tumbar mangos y comerlos bajo la sombra. Y en vacaciones amaba ir a la casa de su abuelo Vicente, en Tamayo, bañarse en el río, pescar y cocinar debajo de los naranjos y matas de plátanos.

Algo que también disfrutaba muchísimo el pequeño Vicente era ir hasta el malecón durante las fiestas patronales. Llegaban personas de todas las partes de la ciudad y las orquestas de merengue y bachata tocaban en vivo. “Yo me ponía en frente de la orquesta que podía y bailaba hasta que se tocara la última nota, era una discoteca bajo el cielo y frente al mar”, recuerda.

En sus momentos de soledad –que fueron muchos, según cuenta─, se iba a la orilla del mar, dejaba que el agua le mojara los pies y contemplando ese horizonte de olas y de sol soñaba con conocer el mundo. Evidentemente, el mar lo escuchó y lo llevó a otras costas. Hoy, a sus 51 años, cuenta con una trayectoria artística admirable.

Kiko Céspedes

¿Cuándo y de qué manera descubriste tu vocación?

Recuerdo que tanto en el bachiller como en la universidad cuando se armaban los bonches mis compañeros siempre me elegían para armar la movida y empezar el baile, yo rompía el hielo sacando a bailar a las chicas. Me encantaba bailar.

En 1987 me gradué de bachiller en Ciencias y Letras en el Liceo Estados Unidos de América, luego empecé a estudiar Administración de Empresas en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, pero no pude terminar la carrera debido al cambio repentino que dio mi vida en lo personal. Tuve que irme de mi casa ya que no soportaba el yugo y la violencia de mi padre.

El destino me llevo a Bávaro, Punta Cana, donde empecé a trabajar como guía de turismo y una vez más aparecen las luces y el escenario en mi vida… Mirando los shows en el hotel veía las luces, los colores, el despliegue escénico y tantas parejas bailando que se me aceleraba el ritmo cardíaco, la sangre a mil recorriendo mi cuerpo, los pies se me movían solos.

¿Qué (o quién) te trajo a Argentina?

Una mañana se me acercó un compañero de trabajo y me dijo “Kiko, hay una chica argentina amiga que te vio bailar anoche y quiere conocerte y bailar contigo. Pues a la noche me la presentaron, bailamos, y empezamos una relación. Pasado un gran tiempo, me invitó a visitar Argentina.

Recuerdo que esos primeros días yo contaba los negros con una mano y me sobraban los dedos ¿dónde están los negros? Me preguntaba…

Me enamore del país y decidí quedarme ¡las vacaciones de 15 días se convirtieron en eternas! Me gustó la cultura y al gente y me fui adaptando. Una noche fuimos invitados a un evento turístico donde se encontraba el embajador de mi país entre otras figuras del ambiente turístico. Había un señor que conducía y yo noté que el ambiente estaba muy frio y aburrido, entonces pedí prestado el micrófono y me presenté hablando de mi país. Terminé bailando un merengue y el ambiente cambió totalmente, al terminar, me pasaron tarjetas para que hiciera eso mismo en diferentes eventos. En ese momento fue donde empecé a definir lo que quería hacer y me prepare para dar clases de baile. Era el año 1991. Estudié formación integral del actor, técnicas de la voz, locución.

«Puse un anuncio en el periódico Clarín como profesor de salsa y merengue. Las primeras personas que llamaron creían que se trataba de clases de cocina, por lo que tuve que cambiar el concepto del anuncio».

Kiko Céspedes

En el ‘93 se puso de moda en Argentina Celia Cruz y la gente empezó a tener más idea de los ritmos caribeños. Puse una escuela de danza, y en compañía con unos socios abrimos una discoteca que se llamó Sansón.
En 1994, a través de un casting fui elegido como bailarín y coreógrafo y tuve el maravilloso placer de compartir escenario con Celia Cruz, Tito Puente, Marc Anthony, Oscar De León y Tito Nieves, entre otros grandes artistas.

Luego de este proyecto tuve la dicha, gracias a Dios, de formar parte de los coros de la orquesta de Celia Cruz con la cual participé de varias giras. Tuve el placer de bailar junto a la orquesta DLG la cual estaba muy de moda con sus temas “La quiero a morir” y “Volveré”.

Luego se puso muy de moda “La vida es un carnaval”, tema que se eligiócomo cortina musical para la tira “Buenos Vecinos”, que se emitía por TELEFE junto a Moria Casan y Hugo Arana… en esa tira participé como actor. Al mismo tiempo realizaba teatro en el Metropolitan con la obra “Bola de nieve”, ganadora de un premio Ace 1998 con la cual nos fuimos de gira a España.

Otras de las experiencias fue el espectáculo LATIN FANTASY. Con esta compañía nos fuimos a California, Hollywood, Santa Mónica, BverlyHills, y el oriente…Japón, Taiwán, Tipei,Taichon entre otros.

Con Tito Puente

Y ahora vivís en Gualeguaychú… contanos cómo llegaste acá

En el 2001 regresé a Dominicana y trabajé como vendedor en un call center del cual terminé siendo Supervisor Senior del Departamento de Calidad. Al terminarse el contrato me ofrecieron irme a Miami pero sin la seguridad de continuación laboral. Por otro lado tenía la posibilidad de volver a Argentina, así que ni lo dudé.

A mi regreso a Buenos Aires, en Argentina la salsa ya no era negocio como antes, así que empecé de cero. Manejé un taxi durante 3 años mientras regaba curriculum y en el taxi conocí una chica de Gualeguaychú, le pasé mi tarjeta., después me llamó, empezamos a hablar, se dio una cosa linda y aquí estoy, me jaló.

¿Qué te gusta de esta ciudad y qué extrañás de la tuya?

Descubrí en Gualeguaychú una ciudad maravillosamente bella, tranquila, que me dio mucha paz espiritual y emocional. Me he sentido muy bien acogido aquí, he conocido gente muy linda y de corazón grande. Me gusta la humildad de la gente y me siento identificado con una de las pasiones que se vive aquí, el carnaval. Nunca vi un espectáculo tan hermoso y con tanta vibración. Algún día me gustaría animar una de las comparsas.

De República Dominicana y de Buenos Aires extraño mucho a mis tres hijos: Abdiel, Brizza y Frederick, mi primogénito argentino. A mis tres hermanos en la isla…También nadar en las playas, tomar un licuado de mango debajo de las palmeras, caminar por el malecón. Ir a bailar merengue toda la noche con la orquesta en vivo.

De todo lo que has hecho y hacés (las conducciones, la danza, la actuación, etc.), ¿qué es lo que más feliz te hace?

Todas forman parte de la pasión que corre por mis venas, se me estremece el alma y el cuerpo dando una clase, es increíble la energía que emana de mi interior y amo transmitirla. Y la satisfacción que se siente en cada aplauso luego de una función actoral es sublime. Ni te cuento lo que siento al ver las caras de felicidad de quienes tengo frente a mí en una animación o conducción, cuando los hago divertir y liberar emociones, eso no tiene precio.

Revista Gente, junto a Carina Rabolini

¿Sabés bailar alguna danza típica argentina, o te gustaría?

Desafortunadamente aún no pero si me encantaría mucho. Me apasiona ver bailar tango. En los principios de los 90 empecé a tomar clases y llegué hasta la base y hacer el 8, no pude seguir por todos los compromisos que empecé a tener pero ya retomaré.


¿Cualquiera puede bailar salsa (y demás ritmos caribeños) tan bien como vos, o hay algo especial que se trae en la sangre o se «mama» del paisaje?

Cualquier persona que se lo disponga puede aprender a bailar tanto la salsa, como merengue bachata y cualquier ritmo caribeño sin importar sexo ni edad.Yo he tenido la gran dicha de tener alumnos de todas las edades, incluso, actualmente tengo alumnos de 10 años. En mis clases a parte del aprendizaje lo acompaño con soltar el estrés agregar un toque de alegría y diversión ejercitar el cuerpo y pasarla bien en cada clase.

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Museo del Carnaval: comenzó la exposición en homenaje a José Luis Gestro

Podrá verse hasta el 19 de agosto en distintos sectores del museo del Carnaval, en Gualeguaychú.

Conmemorando los 20 años de su muerte se ha preparado una exposición especial que incluye vestuarios, premios, distinciones, diseños originales, fotografías digitales proyectadas en pantalla, salas especiales con fotografías impresas y publicaciones. Se contó con la ayuda y presencia de Verónica Gestro -quien confió en nosotros desde un principio- además destacó y agradeció el trabajo realizado y la puesta en valor de la obra de su hermano quien desde muy joven supo demostrar su creatividad e ingenio legando muchas de sus enseñanzas y experiencias en los creativos actuales. Es por eso que el taller de conservación del museo a partir de hoy lleva su nombre.

Nuestro especial agradecimiento a todos los donantes que forman parte del archivo histórico documental por su valioso aporte que permitió la concreción de este sentido homenaje. Asimismo informamos que la muestra permanente continúa abierta contando con la orientación habitual de los guías.

José Luis Gestro

Generoso en su taller, hizo escuela de gran parte de los creativos actuales. Impulsor fundamental para que nuestro espectáculo tuviera un escenario específico para el desfile, pudiendo concretar en 1997 el sueño de inaugurar el Primer Corsódromo del País. Vanguardista y visionario, también afirmó alguna vez de la importancia de tener en la ciudad un museo que resguarde el valioso patrimonio que genera año a año esta manifestación. Su arte trascendió las fronteras y desembarcó en el Carnaval de Río de Janeiro, al cual él admiraba.

A los 33 años….el Cielo necesitaba un artista….partió de gira, pero su brillo, su genialidad, sus creaciones y parte de su historia carnavalera permanecen a resguardo en el mejor ámbito que pudiese tener su obra, el Museo del Carnaval, para compartirlo con toda la comunidad y preservarlo para las futuras generaciones. Diseños y trajes, fotografías, personajes, carpetas, dibujos y publicaciones serán expuestos en distintos ámbitos del museo, enriquecidos con el generoso aporte de su familia, a partir del miércoles 7 de Agosto y hasta el lunes 19 inclusive como homenaje José Luis.

Horarios

Miércoles a viernes de 9:00 a 12:00 hs y de 14:00 a 20:00 hs.

Sábados, domingos y feriados de 14:00 a 20:00 hs.

Valor de la entrada

Residentes de la provincia de Entre Ríos: $ 30,00

No Residentes de la provincia: $ 70,00

Extranjeros: $ 100,00

Discapacitados: Sin Cargo

Menor de 12 (doce) años: Sin Cargo

Adultos Mayores Residentes/ no residentes (mayores de 60 años): Al 50%

Visitas Guiadas para instituciones educativas o cualquier tipo de institución sin fines de lucro: Sin Cargo

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Vacaciones de invierno. Se estima que 515.000 personas visitaron Entre Ríos

Finalizadas las vacaciones de invierno en todo el país, el flujo turístico a Entre Ríos creció de la mano de propuestas novedosas y accesibles. Se estima que 515.000 personas visitaron la provincia y generaron un impacto económico de 1.550 millones de pesos.

Este fin de semana concluyeron las vacaciones de invierno para todo el país, con la vuelta a clases el lunes para Buenos Aires ciudad y provincia. El saldo de este período vacacional para el turismo en Entre Ríos ha sido positivo, con niveles de ocupación y llegadas de turistas mayores al del año anterior; hecho que toma dimensión si se analiza el contexto económico adverso que atraviesa el país, que sí se ha reflejado en el menor consumo por turista y en los períodos más cortos de estadía.

Con una segunda quincena de julio que arrojó datos estadísticos superiores a la primera quincena de dicho mes, el movimiento turístico que inició el fin de semana largo del día de la independencia, y concluyó este domingo, deriva en una estimación de arribos de 515.000 visitantes, un impacto económico de 1.550 millones de pesos y una ocupación hotelera promedio de 75 por ciento, mostrando un crecimiento estimado en 8 puntos porcentuales respecto del año anterior.

Cantidad de visitantes

Durante los últimos 30 días, se estima que arribaron a la provincia de Entre Ríos 515.000 visitantes, recibiendo cerca del 8 por ciento del total del movimiento turístico de Argentina en estas vacaciones. Los períodos de mayor flujo turístico fueron el fin de semana largo del 9 de julio, con 125.000 visitantes, y los fines de semana de 20 y 21, 27 y 28 de julio, coincidente con el receso invernal de Buenos Aires. El movimiento fue constante en la primera quincena por los accesos a la provincia a través del Túnel Subfluvial, el Puente Rosario – Victoria y los puentes internacionales que nos unen con Uruguay, registrando en dicho período 240.000 arribos en la provincia. En tanto que el complejo Zárate Brazo Largo y la Autovía 14 registraron mayor movimiento de lo normal a partir de la segunda quincena de julio, que recibió un total estimado en 275.000 visitantes.

En cuanto a la distribución geográfica de la afluencia, se puede apreciar que la costa del río Paraná tuvo mayor ocupación cuando coincidió con la vacaciones de invierno de Córdoba y Santa Fe; el Corredor Central tuvo una distribución equitativa las cuatro semanas que duraron las vacaciones. En tanto que el corredor del río Uruguay, tuvo un pico el fin de semana largo del 9 de julio, donde dicho período coincidió con las vacaciones de invierno de la República Oriental del Uruguay, y luego retomaron ese movimiento a partir del día 19 de julio con el inicio de vacaciones de Buenos Aires.

Mas del 70 por ciento de los visitantes fueron turistas que se alojaron en hoteles o alojamiento extra hotelero, en tanto el fenómeno del excursionismo se observó principalmente en destinos entrerrianos fronterizos con el Uruguay, en la ciudad de Victoria con gran cantidad de rosarinos, en la ciudad de Paraná y su micro región el Paraná y sus Aldeas, con una distribución de santafesinos y paranaenses que recorrían distintos puntos de la región. También el excursionismo se refleja en las salidas de pesca en el Delta del sur entrerriano y en Gualeguaychú.

Dentro de los principales atractivos para los visitantes, los complejos termales entrerrianos marcaron la mayor demanda. Las termas de Federación y Concordia, la región de Termas y Palmares (Villa Elisa, Colón y San José, las termas del corredor del Paraná (Maria Grande, Victoria y La Paz), las termas del sur (Gualeguaychú y Concepción del Uruguay), tanto como el centro entrerriano (Villaguay y Basavilbaso), recibieron una importante cantidad de turistas. Las fiestas populares en toda la provincia y el TC en Concordia tuvieron gran cantidad de asistentes. Las actividades de Cultura Encendida, tanto en el Fogón Usina, en Casa Tomada, en las actividades de Museos y Lugares Históricos, como en las giras teatrales y el Camión Escenario viajero que recorrió varios puntos de Entre Ríos, el marco de público fue muy importante. Los parques nacionales, las actividades en la naturaleza, los viñedos, las salidas de pesca deportiva, las excursiones náuticas, también fueron importantes atractivos para los turistas.

Movimiento económico

El ingreso de divisas a la provincia generado por el turismo, se estima en 1.550 millones de pesos. Este número, si bien es un 20 por ciento mayor a la cifra de movimiento económico del año pasado, si se aplica el aumento de precios de 40 por ciento interanual, nos representa una caída en el consumo en destino por parte de los turistas del 20 por ciento. Dichos guarismos coinciden con las apreciaciones del sector privado quienes expresan que la cantidad de visitantes y el promedio de ocupación hotelera han crecido, pero la cantidad de pernoctes y el gasto turístico han mermado.

Este coeficiente es el resultado de la cantidad de pernoctes según tipo de alojamiento, multiplicado por el gasto diario que un turista tiene en Entre Ríos. El gasto surge de las encuestas realizadas desde la Secretaría de Turismo y Cultura, y de consultas a destinos referentes y organismos del sector, abarcando los distintos conceptos de gastos que un turista realiza (por ejemplo alojamiento, gastronomía, compras, entradas, etc). Para este período, se ha calculado un gasto diario promedio para quienes se alojan en hoteles de 1.880 pesos, para los alojados en casas o departamentos de alquileres o campings el gasto calculado es de 1.250 pesos, y para quienes visitan un destino en el día sin pernocte el gasto promedio es de 700 pesos.

En cuanto a la distribución por quincenas, del 5 al 19 de julio el ingreso estimado fue de 750 millones de pesos, con un promedio de gasto por persona por estadía de 3.125 pesos; y del 20 de julio al 4 de agosto la estimación ronda los 800 millones de pesos, con un gasto promedio por turista de 2.900 pesos. El gasto por turista fue mayor la primer quincena, debido a la mayor presencia de turistas extranjeros, principalmente de Uruguay, seguido por Brasil, quienes ingresan con dólares, además de utilizar hotelería superior a tres estrellas en general.

Ocupación hotelera

El porcentaje de ocupación hotelera en la provincia de Entre Ríos durante Vacaciones de Invierno se ubicó en 75 por ciento, reflejando un crecimiento de 8 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior. Los fines de semanas se ubicaron entre el 80 y el 85 por ciento de promedio, habiendo destinos principalmente termales o con eventos destacados que superaron el 90 por ciento.

En general, según indican los destinos, los alojamientos de mayor categoría tuvieron una alta ocupación, siendo elegidos por sectores de la población que antes vacacionaban en países limítrofes. En tanto que los hoteles de categorías intermedias tuvieron una ocupación irregular, siendo los más buscados por las familias y por los sectores de la población que más golpeó la recesión económica. Entre Ríos se situó por encima del promedio del Litoral estimado en 70 por ciento según la Cámara Argentina de Turismo.

Otros datos

El promedio de pernoctes en Entre Ríos durante el receso invernal fue de 2,5 noches, por debajo del promedio de 3 noches de las vacaciones de invierno anteriores. La mayoría de las estadías ocuparon un fin de semana, ingresando los días viernes. Hubo estadías de grupos familiares entre 4 y 7 noches, principalmente en destinos termales, y en grupos de bungalows o cabañas. En tanto hubo un turismo itinerante que recorrió más de un destino de Entre Ríos en sus vacaciones. Por el contrario, hubo turistas que pernoctaron sólo una noche.

En cuanto a la procedencia, provincia de Buenos Aires y ciudad de Buenos Aires continúan siendo el mayor centro emisor hacia Entre Ríos, con más del 52 por ciento del total. Provincia de Santa Fe se ubica detrás con un 18 por ciento del total de los turistas, el turista entrerriano le sucede con el 12 por ciento, uruguayos con un 9 por ciento, cordobeses el 5 por ciento. El turismo extranjero representa por primera vez en Entre Ríos dos dígitos.

En cuanto a la forma de arribo, el 95 por ciento se da en forma terrestre, con una proporción de 70 por ciento en automóvil propio, y 25 por ciento en buses. El transporte aéreo representa menos de un 2 por ciento y hay un 3 por ciento estimado de transporte acuático, sólo como proyección de amarras en puertos como Victoria, Paraná, La Paz, Villa Paranacito, Gualeguaychú, Colón o Concepción del Uruguay.

Los turistas que viajan en grupos familiares fueron los más numerosos, principalmente parejas con hijos, mientras que el movimiento de grupos de amigos, de parejas o viajeros solos se presenta en mayor medida en verano y otros fines de semanas largos.

Promoción y actividades

La provincia de Entre Ríos lanzó para estas vacaciones de invierno una fuerte promoción, principalmente en Buenos Aires, pero también en otros destinos emisores que tiene la provincia. Se realizó una intensa campaña en vía pública, en medios de comunicación de alcance nacional, y en redes sociales e internet. La campaña está dirigida a un público diverso y distintos segmentos, con énfasis en las distintas experiencias que el turista puede vivir en nuestra provincia, en contacto con la naturaleza, a través de su gastronomía, de sus actividades culturales, sus complejos termales, sus viñedos, y un sinnúmero de atractivos que generan sensaciones y emociones perdurables en quienes nos visitan.

La campaña incluyó presentaciones de la agenda de Vacaciones de Invierno en Buenos Aires, en la sede de Casa de Entre Ríos, y en la ciudad de Paraná para toda la prensa local y regional. Las campañas fueron pensadas y consultadas en consonancia con el sector privado e instituciones que nuclean a la actividad turística en la provincia. También hubo Stand de la provincia en la Feria Caminos y Sabores, y en la 133 Expo Rural de Palermo.

La manera en que nos perciben, cerca de los principales centros emisores, con variadas propuestas, y como destino accesible desde lo económico, permitió también posicionarnos en las decisiones de último momento por parte de los potenciales turistas.

Debido a la devaluación del peso argentino, también se previó una campaña especial en territorio uruguayo, ya que el cambio favorece a los orientales a vacacionar en nuestro país, aprovechando su semana de receso invernal.

La contundente campaña de posicionamiento que ha generado el Gobierno de Entre Ríos en los principales destinos emisores los días previos, ha impulsado la actividad turística durante el receso invernal. Los complejos termales, las actividades programadas, la competitividad en cuanto a relación calidad – precio, han sido los motivos más ponderados por los turistas para la elección del destino, al momento de ser consultados.

En cuanto a las actividades, Entre Ríos se preparó especialmente con una nutrida agenda en el marco del programa Cultura Encendida, con variadas opciones para chicos y grandes. Cultura Encendida es un programa provincial que se ejecuta a través de la Secretaría de Turismo y Cultura del Gobierno de Entre Ríos, y pretende darle continuidad al exitoso programa que se desarrolló en el verano 2019, con el compromiso y trabajo de decenas de municipios entrerrianos. La programación se compuso de actividades culturales inclusivas, diversas y gratuitas. A través del Fogón Usina y Casa Tomada en la capital provincial, y de la gira teatral, el Camión Viajero Infantil y actividades especiales en Museos y Espacios culturales de toda la provincia. Los destinos entrerrianos sumaron actividades y la puesta a punto de sus atractivos.

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Dos días en las islas Phi Phi

Todavía no hemos tocado tierra y el aire que respiramos huele a salitre y a turismo masificado. Son las dos de la tarde en las islas Phi Phi y aunque es plena temporada baja, el catamarán que nos trae desde Krabi viene lleno de extranjeros.

Por Martín Davico

El mar de Andamán es una piscina sin olas por donde flotan al azar enormes medusas. El color del agua tiene un tono esmeralda que no se encuentra en los verdes de Entre Ríos, y los botes vienen y van en una marcha monótona como la de los trabajadores en las fábricas que cumplen con su dura rutina.

Apenas arribo a puerto salgo hacia mi hostal esquivando toda clase de vendedores, quienes más que a una persona ven en mí dinero que camina.

Entre los puestos que ofrecen excursiones, las banderas de Argentina y Brasil cuelgan juntas sin rivalidad promocionando cursos de buceo en castellano y en portugués.

Las leyes de la oferta y la demanda fijan los precios al doble y se convierten en enemigas de los mochileros. En algunas partes del sudeste asiático hay que pensar dos veces antes de abrir la billetera…

Una iguana tornasolada escarba la tierra y con certeros lengüetazos se come los insectos que encuentra. Los tailandeses, que son muy buena gente, ornamentan sus casas enjaulando a los pájaros autóctonos ¿Por qué los privamos de su libertad?

Este archipiélago, famoso por ser el lugar donde se filmó la película La Playa, se ha convertido en el más popular destino entre las islas de Tailandia.



Como estrategia para evitar el gentío de las lanchas, me propongo, sin lograrlo, llegar caminando a la Monkey Beach, una pequeña bahía llena de monos rodeados de visitantes que intentan fotografiarlos. En mi azaroso y fallido trayecto, llego a una aglomeración de inhóspitas casitas que explican por qué en estos países mucha gente se pasa el día entero en las calles.

Para optimizar el tiempo, hago una excursión en lancha con un variopinto grupo de personas. Entre los que vienen hay un joven tailandés que luce un tatuaje en su espalda: “Build Your Own Legacy”¿Por qué nos tatuamos las frases en inglés?

Vemos desde lejos la Bahía Maya, la playa donde se rodó la película, cerrada al público debido al deterioro medioambiental que sufrió desde que se convirtió en un centro internacional de peregrinaje (¡Cuánto daño nos ha hecho Hollywood!) .

Como en una sesión de meditación realizamos esnórkel observando un submundo de peces, colores y fantasía.

Vemos la caída del sol sobre el mar y terminamos, ya por la noche, observando plancton luminiscente. Las Islas Phi Phi son el paraíso.


En mi última noche mientras ceno un arroz frito con vegetales, converso con una pareja de catalanes que me cuentan que por recomendación médica toman antipalúdicos para prevenir un posible contagio de malaria.

“En Europa nos meten miedo por todo” dicen con desencanto. Termino mi plato y voy a la playa donde hay una fiesta. Los angloparlantes chapurrean sin rubor las canciones latinas que, para desconcierto de los que aman el rock, han conquistado el mundo entero.

Todos bailan y gozan de la agilidad y de los encantos que proporciona el cuerpo durante la juventud. Un tesoro que se nos va yendo con la lenta y tardía llegada de la experiencia.

Ese desencuentro en la línea del tiempo que la naturaleza no quiso conjugar, en esta fenomenal aventura en que cada instante vivido es expulsado al pasado.

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