Comenzar “con el pie derecho”. Arquitectura orientada

Al momento de pensar un proyecto arquitectónico, son muchos los factores a tener en cuenta. Uno clave es el lugar en el que estamos situados y el modo en el que los rayos del sol inciden en cada época del año.

Por Damián Lemes, arquitecto.

 

En el abordaje de un pensamiento proyectual muchos son los factores a tener en cuenta , tanto para el desarrollo de grandes construcciones o simplemente para una vivienda. La toma de partido tiene mucho que ver con la conciencia geográfica de donde estamos desarrollando el proyecto. Además del “para quién” es muy importante el “donde”.

Los puntos cardinales son la clave pero las características de estos varían con los meses del año según como se mueve el globo respecto del sol. En nuestra situación particular como entrerrianos observemos algunos aciertos empíricos en las poblaciones rurales quienes suelen observar detenidamente la naturaleza. Los aleros y galerías son de uso frecuente pero obsérvese un detalle: generalmente se tienden hacia el norte.

¿Por qué?

Como bien sabemos, vemos salir el sol por el este, yendo por el norte a esconderse en el oeste.
Sucede entonces que los locales hacia el norte serán los más asoleados, en cuanto a la cantidad de horas de exposición, pero hay que tener reparos.

En verano el sol está más cerca de la tierra pero con un ángulo de incidencia aproximado a los 45 grados. Es justo por eso que el alero es efectivo para que los espacios se sientan frescos. Por el contrario, en invierno el sol se encuentra más alejado y con un ángulo de incidencia menor logrando pasar por debajo de estos aleros y aumentando necesariamente la temperatura de los espacios demasiado fríos.

Dicho esto se deduce que el sur es el punto cardinal más desfavorable y naturalmente el este es la mejor orientación para locales como dormitorios.

El oeste en verano y en invierno incide casi paralelo a la corteza por lo que no son efectivos los aleros pero si la vegetación caduca para atenuar su exceso de temperatura en el verano.

Cuando sea posible, lo ideal es no destinar locales hacia el sur practicando leves rotaciones de la planta arquitectónica.

Como se ve, la orientación es un gran condicionante proyectual, no un problema. Solo hay que conocer como nos movemos respecto del sol en el punto del mundo que deseamos habitar.

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