Cómo es y cómo funciona el hogar transitorio para mujeres víctimas de violencia “Alas desatadas”

El martes 17 de enero de 2018 se inauguró en Gualeguaychú la casa “Alas desatadas”, un espacio de contención, construido exclusivamente con fondos municipales. Aquí, todos los detalles.

 

La Casa se constituye en un dispositivo transitorio de alojamiento y atención para la mujer, los/as niños/as y adolescentes a cargo en situación de violencia con el fin de restituir los derechos y fortalecer la autonomía.

Asimismo, dicha medida se considera de excepción según la ley 26485, que en su Art. 10 Inc. 6 garantiza “instancias de tránsito para la atención y albergue de las mujeres que padecen violencia en los casos en que la permanencia en su domicilio o residencia implique una amenaza inminente a su integridad física, psicológica o sexual”.

Sus objetivos centrales son:

• Propiciar la asistencia, protección y promoción de los derechos de las mujeres en situación de violencia de género
• Brindar alojamiento temporal a quienes atraviesen situaciones de violencia de género y no cuenten con una red de apoyo comunitario.
• Promover herramientas y estrategias que apunten al desarrollo de la autonomía y al ejercicio pleno de los derechos humanos.

 

La Casa “Alas desatadas” es concebida como parte de una red, y por ello la pensamos como un nodo, un espacio institucional en donde confluyen las distintitas políticas públicas que dan respuestas a las necesidades sociales.
Optamos por construir una Casa que promueva el desarrollo de la autonomía, el empoderamiento, la responsabilidad y la libertad de las mujeres, siendo la apertura institucional un eje central de trabajo, para que las mujeres resuelvan sus situaciones problemáticas con recursos “extra muros”, incluyéndose en los diversos ámbitos sociales del territorio; posibilitando así la continuidad de los hijos e hijas en sus escuelas, la atención en los centros de salud de referencia y hospital, las formaciones laborales en los espacios en donde se desarrollan habitualmente, entre otras.

Cabe destacar que la Casa de la Mujer fue concretada completamente con fondos municipales, a través de la Cooperativa de trabajo Mate Amargo. El edificio consta de una superficie de 260 m2, cuenta con un salón de usos múltiples, cocina, lavadero, tres ambientes con habitaciones, espacio de trabajo para el equipo interdisciplinario y tres baños, uno de ellos acondicionado para personas con movilidad reducida.

El equipo de la Casa de protección integral está conformado por una administrativa, cuatro operadoras, promotora de equidad de género, personal de limpieza, psicóloga, trabajadora social y abogada. La casa funcionará como nodo de una red institucional. En este sentido se contempló la creación de un protocolo que ordena acciones y organiza de la vida institucional: ingreso, permanencia y egreso de las mujeres de la Casa. El protocolo constituye una herramienta de trabajo que propone una modalidad de vinculación interinstitucional con el Poder Judicial, Ministerio Público, COPNAF, Policía, Hospital Centenario, centros de salud provinciales y otras organizaciones no gubernamentales.

La creación de Alas desatadas constituye una oportunidad para generar mayor participación comunitaria, por ello se crea un programa municipal que llamamos “Desatando Alas, promoviendo equidad”. Tiene como objetivo impulsar una red de instituciones amigas de “Alas Desatadas” que promuevan la construcción de una sociedad equitativa e igualitaria. Conformar una red amigable de la Casa “Alas Desatadas” en pos de la equidad de género también hace que la Casa adquiera un sentido de pertenencia comunitaria y que la política pública se establezca como política de Estado.

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