Cómo fue y en qué consistió la primera cirugía de reasignación de género realizada en Entre Ríos

En Gualeguaychú, siete profesionales médicos lograron cambiar la genitalidad de una paciente llevando a cabo una feminización, es decir, recrearon genitales femeninos a una persona que había nacido con genitales masculinos.

Por Sabina Melchiori

Durante cinco horas, Matias Caradonti, Fernando Iborra, Marcos Ermácora, Federico Rodríguez, Mario Martínez Goñi, Ricardo Olivera y Janet Colet trabajaron en la primera vaginoplastía por inversión penenana realizada en la provincia de Entre Ríos. Fue el 18 de octubre, en una clínica privada ubicada frente a la plaza principal. La paciente, que contó con el apoyo y el acompañamiento de sus familiares, tiene 35 años y esta cirugía fue el broche de oro de un largo proceso de identidad de género.

Pocos días después de que la paciente dejara la clínica, el urólogo Marcos Ermácora (M.P: 11.197) recibió a MIRADOR y brindó detalle sobre el procedimiento. En primer lugar y desde el punto de vista exclusivamente humano, contó que todos los profesionales que participaron están “muy contentos” porque “la paciente estaba esperando esto hacía mucho tiempo y por diferentes motivos se le había negado”, destacó “la buena predisposición de los médicos de Buenos Aires por venir a la ciudad”, y dijo sentir “mucha felicidad; para nosotros fue muy emotivo porque en estas cirugías se juega la parte emocional, porque acá no hay una patología, sino un deseo muy profundo, y como médicos, lo más gratificante es que cada paciente se sienta bien y pueda mejorar su calidad de vida”.

Este fue la séptima cirugía de reasignación de sexo o modificación de genitales que asistió Ermácora, quien forma parte de un comité interdisciplinario que se conformó hace un año en el Hospital Santojanni, en Capital Federal

“Básicamente, consiste en modificar los genitales con los que nació el o la paciente. Puntualmente, en una genitoplastía femenizante se cambian los genitales masculinos para lograr la conformación de genitales femeninos”.

NO SOLO UNA CUESTIÓN ESTÉTICA

El procedimiento estándar de la vaginoplastía por inversión peneana consiste en realizar una neo vagina cutánea mediante la piel invertida del pene y del escroto. El objetivo es crear un complejo genital femenino tanto desde un punto de vista anatómico como estético y funcional.

Según explicó Ermácora, éstas son cirugías que, debido a su complejidad, duran habitualmente entre cuatro y seis horas: “Son complejas desde el punto de vista de los pasos que son muy delicados, consta de varias etapas y tienen que estar bien encadenadas. Todas las cirugías tienen sus riesgos, y esta es de alta complejidad porque lo que la hace una cirugía difícil y complicada es que no solo se busca la parte estética de los genitales externos sino su funcionalidad, es decir, que pueda tener una vida sexual similar a una mujer. De ahí es que se hace más complicado, porque hay que preservar la sensibilidad de los tejidos, que el cuerpo responda bien”.

La vagina reconstruida tiene unas dimensiones variables que están en función de tres características de la paciente: el tamaño del pene, la elasticidad de la piel y la altura de la paciente que determina la cavidad para alojar la vagina.

“Se genera una neo cavidad, se le fabrica una neo vagina con tejido del pene y del escroto, donde se busca una profundidad suficiente para que pueda tener relaciones. Además, el objetivo es preservar el glande para fabricar un nuevo clítoris”.

En cuanto a la eyaculación, el urólogo explicó que “la paciente puede eyacular con la diferencia de que se seccionan parte de los músculos de alrededor de la uretra para que la eyaculación tenga una salida mucho más suave”.

PASO A PASO (www.cirugiadegenero.com)

  1. Abandono del tratamiento hormonal

    Antes de someterse a una cirugía de vaginoplastia por inversión peneana, la paciente deberá abandonar la hormonación unas cuatro semanas antes de la intervención, ya que los estrógenos (hormonas femeninas) en sangre aumentan el riesgo de padecer una trombosis venosa profunda (coágulos de sangre en el interior de las venas) con los riesgos y problemas que esto puede comportar. El proceso de descenso hormonal debe ser progresivo, es decir, la paciente deberá reducir la cantidad de estrógenos de manera paulatina, poco a poco. Durante 4 semanas antes de la intervención, la paciente deberá de abstenerse completamente de tomar ningún tipo de hormonación.

    Los efectos de este abandono hormonal serán evidentes para la paciente. Aunque varía mucho de una persona a otra, los síntomas van desde cambios bruscos de humor, mareos y náuseas, hasta la aparición de signos claramente masculinos (vello facial, erecciones involuntarias, etc.). Al poco tiempo la situación se normaliza y el posible malestar desaparece. Cuanto más paulatino es el descenso hormonal, más llevadero es el cambio.

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  2. El ingreso

    La paciente ingresará un día antes de la intervención en el centro hospitalario. A lo largo de ese día, se le realizarán los controles pertinentes y una limpieza de colon (intestino grueso) con la toma de laxantes y preparados antibióticos, ya que durante la cirugía éste queda expuesto a ser lesionado y es preferible que esté limpio y lo más libre de bacterias posible.

    La vaginoplastia por inversión peneana requiere un ingreso mínimo de una semana, de esta manera el equipo médico puede llevar un mejor control sobre la evolución de la paciente.

    Siempre se realiza bajo anestesia general, exceptuando algún caso excepcional que se realiza bajo raquianestesia.

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  3. La operación

    La operación se inicia abriendo el pene con un corte en la línea media dejando los cuerpos cavernosos y el pedículo vasculonervioso a la vista. Parte del glande se usará para formar el clítoris, mientras que la mayor parte de la piel del pene es recolocada para formar las paredes vaginales. El resto de los elementos peneanos que comprenden los cuerpos cavernosos (cuya función es la erección) y parte de la uretra peneana son eliminados.

    La uretra (o conducto urinario) es acortada y se redirige para emerger en su posición normal, esto es justo por encima de la nueva apertura vaginal. El exceso de tejido eréctil de alrededor de la uretra se elimina en parte para evitar que aumente de tamaño durante la excitación sexual y pueda así impedir la correcta apertura de la vagina. En los casos en que es posible, se utiliza parte de la uretra para forrar los labios menores y paredes internas de la vulva vaginal, dándole así una apariencia de mucosa rosácea más semejante a la vulva femenina.

    Los cordones espermáticos son seccionados y los testículos, eliminados, aunque la piel del escroto que los envuelve y la piel de las áreas circundantes se usarán para formar los labios mayores y menores.

    El espacio anatómico donde se sitúa la neovagina se encuentra entre la vejiga urinaria y el recto (parte final del intestino grueso). Esta es la parte técnicamente más compleja, pues existe el riesgo de perforar el intestino.

    Una vez formado el espacio donde se localizará la vagina, se colocará la piel peneana invertida formando así las paredes vaginales. La profundidad vaginal dependerá de cada paciente y los elementos que la determinan son la cantidad de piel peneana disponible (que dependerá del tamaño inicial del pene y de la cantidad de piel escrotal para injertar) y la disposición anatómica de los órganos internos, aunque se debe intentar que la profundidad no sea inferior a los 15 centímetros. Una vez fijada la vagina, se coloca un apósito especial que mantiene la piel invertida dentro de la cavidad vaginal hasta que ésta cicatrice.

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  4. La reconstrucción del clítoris

    La siguiente fase de la cirugía consiste en reconstruir el clítoris con la porción de glande que se ha conservado junto con sus nervios y vasos sanguíneos con el objetivo de mantener la sensibilidad y la capacidad de una satisfacción sexual plena. El clítoris se fijará por encima del meato uretral y se realizará un capuchón que lo cubrirá. Esto último se realiza durante la intervención o posteriormente, a criterio del cirujano según la inflamación existente y otros factores evaluados intraquirúrgicos.

    La cirugía de vaginoplastia por inversión peneana se finaliza tras reconstruir los labios vaginales: parte de la piel del escroto se convierte en los labios mayores y, si existe piel sobrante, se puede formar dos pliegues adicionales que simulan los labios menores y un capuchón para el clítoris.

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  5. El tratamiento postoperatorio

    La paciente permanecerá internada durante siete días postoperatorios para ser valorada diariamente por el equipo médico. Una vez en su casa, la paciente deberá ponerse en contacto con el endocrinólogo que supervisa su tratamiento hormonal para reiniciarlo (pasado unas 4 semanas) y reajustar la dosis.

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  6. Posibles complicaciones

    Cualquier procedimiento entraña riesgo de complicaciones. Las más comunes en este procedimiento son la infección, el sangrado o hematoma y la retención de orina. En el postoperatorio tardío pueden aparecer estenosis vaginal o del introito; estenosis uretral o del meato; fístula recto-vaginal; sufrimiento del clítoris; trombosis venosa o embolias.


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