Cómo harán Cambiemos y el PJ para retener los votos propios

Con el mapa que dejaron las PASO, la campaña de las dos fuerzas mayoritarias apuntará a reasignar votos para octubre. En ese camino, lo primero es contener a los votos de la interna en contra de Frigerio en Cambiemos y en contra del acuerdo con Busti en el PJ.

Cambiemos juntó en su interna casi 43 mil votos más que el peronismo. Se trata de 5,63 puntos porcentuales.

Antes que buscar en otros lados –las tercera y cuarta fuerza, convencer a los que no fueron a votar o a los que votaron en blanco- Cambiemos debe hacer el camino inverso: retener, evitar que los votos de la oposición interna fuguen a otras alternativas.

Más allá de las declaraciones quizá un poco sobreactuadas de Gracia Jaroslavsky, cuando dijo que tras las PASO “Benedetti lleva la bandera de Cambiemos y nosotros somos sus soldados”, y de la corrección política de Alejandro Carbó, que se limitó a reconocer la realidad y a afirmar que la tarea es ahora “acompañar, empujando desde atrás”, ninguno de los dos es dueño de los más de 71 mil votos que sumaron claramente en contra del modo en que el ministro del Interior Rogelio Frigerio lleva Cambiemos en la provincia.

Jaroslavsky juntó más de 44 mil votos. Superó a la tercera fuerza electoral de la provincia, el MST, que en una muy buena elección reunió 30 mil votos. Carbó acumuló bastante menos: 27 mil, pero apenas dos mil votos debajo del Encuentro Social de la alianza entre Emilio Martínez Garbino y el Partido Socialista.

De vuelta: Cambiemos juntó en su interna 43 mil votos más que el peronismo, pero los votos de radicales y macristas en contra de Frigerio fueron 71 mil.

¿Kirchneristas duros votando a Busti?

En el PJ la contención de los votos propios también será clave.

Los kirchneristas más duros, esos que se opusieron al acuerdo del PJ de Gustavo Bordet y Sergio Urribarri con el massismo de Jorge Busti ¿van a ayudar a que Gustavo Zavallo llegue al Congreso a sumarse al bloque de Massa?

Porque, hay que recordarlo, ese es el primer efecto práctico que tendría revertir el resultado para octubre: con los votos de agosto, a Zavallo –que ocupa el tercer lugar de la lista- no le alcanza para llegar al Congreso.

Con más de 49 mil sufragios, la lista de Jorge Barreto fue la tercera más votada después de la de Atilio Benedetti en Cambiemos y Juan José Bahillo en el PJ. Se podría decir que en Entre Ríos el cristinismo más duro se ubicó como tercera fuerza electoral, con 20 mil votos más que la izquierda y que el socialismo.

De cara a octubre, el peronismo al menos cuenta con una herramienta para retener esos votos, que es la inclusión de Barreto dentro de la lista, en virtud de que alcanzó la minoría del 10% de los votos exigida por la carta orgánica del PJ. En Cambiemos, en cambio, nadie obtuvo el 25% que se exige para conformar minoría.

Por carta orgánica, Barreto debería ocupar el cuarto lugar, detrás de los tres primeros, que son los lugares expectantes (los que pueden llegar al Congreso si ganan las elecciones).

Pero la pregunta es si el kirchnerismo duro se bancará ir detrás de Zavallo en el cuarto lugar.

Lo primero que se leyó el domingo a la noche desde el kirchnerismo que no se integró a la lista de Bordet es que el acuerdo con Busti no funcionó, en tanto no sumó los votos que en 2015 fueron para el massismo. Lo dijo el propio Bordet al señalar que mantuvo los votos con los que fue electo hace dos años.

A la luz de los resultados en provincia de Buenos Aires y Santa Fe, la pregunta que muchos se hacen por estas horas es qué suma más para el oficialismo entrerriano.

 

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