Como mamá, siento temor a olvidarme del sonido de su risa

Fátima Pereyra mira el mural y se emociona. Allí está su pequeño Enzo, cuya vida se fue hace 9 años en un confuso accidente de tránsito en el que hubo policías involucrados. «Para nosotros está pendiente la verdad, pero eso no me quita la alegría y el amor de haberlo tenido durante 19 años». 

 

Por Sabina Melchiori

El 27 de junio, Enzo Giménez cumpliría 28 años; y el día siguiente, el 28, se cumplen nueve años de su fallecimiento. El mural que sobre una de las paredes del Club Sudamérica pintaron artistas que llegaron de Rosario, es un regalo para Enzo, porque él andaba siempre por ahí, se hizo de novio en ese club…

«Sus pasos deben estar retumbando», dice Fátima, una mujer que no ha tenido más opción que hacerse fuerte, porque cuando menos se lo esperaba, la vida se le dio vuelta. Perdió a uno de sus hijos, y no sabe exactamente cómo fue. La búsqueda de la verdad moviliza y también desespera. Pasaron nueve años y ni siquiera ha recuperado la ropa de Enzo. El dolor se le nota en la voz: «Como mamá, siento temor a olvidarme del sonido de su risa, y siempre lo tengo latente, porque si bien no está físicamente una lo tiene que aprender a llevarlo de alguna forma».

Le pedimos que nos recuerde qué fue lo que le pasó a Enzo. Contó que «la noche del 27 salió a festejar su cumpleaños y hay un lapso oscuro que tuvimos que dilucidar como familia; porque a la 1 de la tarde nos avisaron que Enzo estaba muerto y teníamos que ir a reconocer el cuero al hospital. Fue terrible. El jefe de Policía nos preguntó qué hacía su hijo en un auto robado, él iba como acompañante, el que manejaba era un policía y el dueño del auto era otro policía».

Al parecer todo empezó como una broma entre colegas, Enzo no era de la fuerza, había conocido a Fernández -el que le quitó el auto a otro policía-, en la escuela nocturna donde cursaba el secundario.

«Enzo entró como un NN, hasta el día de hoy no he podido recuperar su ropa. A todas las pruebas las pusimos nosotros como querellantes, la Justicia no quiso investigar porque iban a ser muchos los involucrados que hicieron mal las cosas, hubo mucho encubrimiento, logramos llevar a juicio a los choferes de los nueve móviles que persiguieron al 4 L esa noche de neblina donde también hubo tiros», relata Fátima.

También recuerda que lo lograba que le dijeran de qué había muerto: «Recién al año y medio se hizo la autopsia en Oro Verde, pero el cuerpo estaba bastante descompuesto, nos dijeron que ellos no habían podido ver si había trayectoria de balas, pero nos dijeron que a Enzo no le habían dado las chances de vivir, porque las heridas que tenía no eran para que se muriera».

«Fernández estuvo preso después de un juicio oral y público que no nos satisfizo porque fue un circo, mi hijo fue víctima de violencia institucional, a mi hijo lo mató la policía«, sostiene Fátima, quien ha luchado para saber la verdad pero preferiría tenerlo vivo. «Fue terrible, para nosotros está pendiente la verdad, pero eso no me quita la alegría y el amor de haberlo tenido durante 19 años». Por eso la frase del mural dice «Enzo, preferiría tu sonrisa a toda la verdad».

 

 

 

 

Comentarios

About the author  ⁄ Infoner