¡Contar las alas!

¿Has tocado alguna vez mil pulsaciones por minuto? Puro temblor tornasol, verde-azulado en la palma de tu mano. Imposible explicarlo: es el mundo suspendido en un instante. Una vez, tuve un picaflor con sus mil pulsaciones detenidas, porque no podía volar. Hoy, por él y por las más de 10 mil especies de aves en el mundo, caravanas de observadores realizan el Gran Día Mundial de Conteo y Observación de Aves. 

 

Por Verónica Toller

 

¿Es que sirve para algo contar las alas? Saber de pájaros, apuntar una a una cuántas especies pueden avistarse en un solo día en todas las latitudes imaginables. ¿Qué puede importarnos eso hoy, en un mundo y tiempo atascado en el muro de Trump y en los 24 años de edad que le lleva su esposa a Macron; en tiempos de ISIS y degüellos, de expulsión de migrantes, de “ballena azul” y paros docentes y trata sexual, qué puede importarnos que haya locos sueltos que quieran contar las aves? ¿Sirve para algo contar las aves?
Sólo dos palabras: efecto mariposa. “El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo…” La teoría del caos lo explica sencillo: su usted introduce una pequeña variación en un sistema o en un mundo equis, a corto o mediano plazo las consecuencias serán imprevisibles y hasta catastróficas en comparación con lo que pudo suceder, si ese cambio no se concretaba.
Más simple: que, para el caso, desaparezcan todos los grillos, porque molestan, o todas las serpientes, porque aterran…, y habrá consecuencias ecológicas extremas en todo el planeta.
Que no te importen las aves, los pájaros, su hábitat, sus migraciones, las condiciones que necesitan para vivir y reproducirse…, y tendremos desequilibrios ambientales de consecuencias graves.
Eso, además de la toda la increíble magia con que llenan el mundo.
Buscadores de vuelos

Por eso, desde 2015, el Gran Día Mundial de Observación y Conteo de Aves conecta a personas en todo el mundo en una red virtual donde se anotan y reportan sus observaciones. Hay que apuntar tipo de ave y su nombre, ya sea científico o casero. Hoy, los observadores de aves andan por allí, caminando, anotando, mirando el cielo (sólo por lograr que miles de personas el mismo día quieran levantar la vista al cielo, el Big Day ya está justificado).
Perú lleva buena delantera en cuanto a número de especies avistadas respecto de los demás países sudamericanos.
En 2015 participaron más de 13 mil observadores en el mundo y se contabilizaron más de 6 mil especies, lo que representa el 60% del total de especies conocidas. En Argentina se reconocieron ese día 610 especies distintas en las 21 provincias, incluyendo 76 sólo vistas en nuestro país.
En 2016 participaron en 24 horas unas 17 mil personas de 153 países. Un esfuerzo enorme, sin antecedentes.
Entre los objetivos, aparece el de llamar la atención acerca del cuidado y conservación de las aves. Se busca también financiamiento para estas actividades, y hay fundaciones y organizaciones que donan un monto por cada especie avistada.
Que es necesario protegerlas resulta una afirmación de Perogrullo. Digamos, como ejemplo, que la población de aves marinas ha caído un 70% en los últimos 60 años. O que el tráfico de animales es el 4to negocio clandestino más redituable del planeta, y varias especies de aves se cuentan en la lista de traficados, incluyendo algunas en extinción como el Rey del Bosque en nuestro país.

 

 

283 especies identificadas en El Potrero
Años anteriores, en Gualeguaychú, se realizaron avistajes en el Parque Unzué, por impulso de la Dirección de Ambiente y Desarrollo Sustentable, de la UADER y de Aves Gualeguaychú. Dedicar un día al avistaje y a la captación auditiva de aves, llamado internacionalmente Big Day, es una práctica conocida entre los ornitólogos. Ahora, la diferencia es que el Big Day es Global. No es una competencia: es una colaboración.
En la reserva El Potrero, ubicada junto a Gualeguaychú en inmediaciones de la ruta internacional 136, el capataz Daniel Ávalo aporta hoy su avistaje y conteo. La reserva lleva constatadas unas 283 especies de aves en las 18 mil hectáreas de campo dedicadas al cuidado del medio ambiente y de la flora y fauna que la componen.
Entre los pájaros más cuidados allí, aparece el tordo amarillo, especie en peligro de extinción de la cual quedan apenas unos 500 o 600 individuos en todo el país, reducidos a Corrientes y Entre Ríos. Antes, los tordos amarillos poblaban los pastizales húmedos y bañados del sudeste de Paraguay y Brasil, este de Uruguay y noroeste de Argentina. “Ahora, en la reserva, junto a otras organizaciones argentinas, trabajamos en la reintroducción del tordo amarillo –explica Ávalo-. Se cuidan sus nidos y se les colocan chips para poder hacer un seguimiento”. El tráfico ilegal así como la pérdida de pastizales son las dos amenazas que atentan más claramente contra esta especie. Ante ello, técnicos, expertos y guardafaunas trabajan para protegerla y procurar que puedan reproducirse con éxito.

 

 

 

Día de contar las alas
Todos pueden hacer el conteo. Existe un sistema de verificación y filtrado de datos, a fin de poder obtener la mayor seriedad en los informes.
Quien quiera enviar datos, aunque sea de un solo pájaro que vio y cuya especie reconoció, puede escribir a ebird@avesargentinas.org.ar. El portal oficial del Gran Día Mundial es http://ebird.org/content/ebird/globalbigday-es/?lang=es
Porque a pesar del muro de Trump, los amores franceses y las decapitaciones de ISIS, a pesar de todo lo que nos agacha la frente contra el suelo, hoy es día de contar las alas. O de abrirlas, que también vale. Día de levantar los ojos y buscar el vuelo. Por ahí, podemos invertir el efecto mariposa y generar un cambio, pequeño, un aletear de plumas que, quién sabe dónde y quién sabe cuándo, nos cambie la vida. Porque todos llevamos un pájaro azul en el corazón, como escribió el “poeta sucio” y lleno de olores y bebidas y mujeres y días somnolientos, Charles Bukowski. Él, con toda su trama de humo gris, reconoció:

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir,
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.
(…) hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.
luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo.

 

Comentarios

About the author  ⁄ Infoner