Corrupción o mentira: una opción suicida

Gastada sentencia. El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Poco bien le hace a la memoria y la capacidad de reflexión y discernimiento de la ciudadanía, instalar la idea de que la única opción electoral para renovar la más alta magistratura nacional, será Macri o Cristina. Una trampa pueril que puede capturar a algunos, subestimando la capacidad reflexiva del electorado.

 


Luis María Serroels
Especial para INFONER

 

¿Necesitará acaso el electorado condenas explícitas contra la ex presidente –sabiendo la proverbial lentitud judicial- a la hora de decidirse, cuando no quede la más mínima duda del asalto kirchnerista contra las arcas del Estado?

¿Hallará el macrismo los argumentos claros y contundentes que superen los estragos que al bolsillo de los argentinos le haya causado un plan al que lo primero que dejó en el camino fue la sensibilidad?

No se concibe que se reflote en la conciencia pública aquella antigua y desafortunada frase “roban pero hacen”, cuando sabido es que “se hace para poder robar”. Los letales Cuadernos de Centeno y las forzadas admisiones de los protagonistas del cohecho institucionalizado, que terminaron fundando el Club de los Arrepentidos, no pueden permanecer aislados de la principal beneficiaria de colosales bolsos de dinero mal habido.

La disyuntiva no puede darse entre un prometedor serial que olvidó la mayoría de sus promesas de campaña ni logra explicar el porqué y, en especial, para qué sirvió tanto sacrificio finalmente estéril, por un lado. Y por el otro, una corrupta que saqueó al Estado como jamás se dio en nuestra historia. Ambos probados en acción.

En el devenir de los tiempos transcurridos en nuestro país, está registrado que hubo muchos prohombres que sacrificaron su vida para darnos una gran Patria y otros popes de la charlatanería barata y moral excrementicia que sacrificaron la Patria para darse una gran vida.

Ningún logro puede justificarse si para ello deben quedar en el camino millones de familias sumidas en la pobreza, cuya peor muestra son los niños que padecen hambre. “La dignidad de la persona consiste en la eficacia económica y en la libertad individual, señala la IIIa. Conferencia General del Episcopado Latinoamericano- 1979).

Con una cintura de oso y una diplomacia de amateur, el gobierno anunció en vísperas de la llegada del nuevo año, que las tarifas públicas tendrán nuevos incrementos, sobresaliendo la energía eléctrica (55 %) escalonadamente, como si ello fuese un atenuante, olvidando que los salarios tendrán un tope no mayor al 25 por ciento, fijándole de antemano tope a unas paritarias que se presumen tan duras como las demandas sindicales). Pero además se estima un aumento del gas del 35 % y asimismo en los transportes y el agua. Como colofón, un clásico de los reajustes, los combustibles, alcanzarán un incremento del 25 por ciento y esto, ya se sabe, se traducirá en nuevos valores para los fletes en el transporte, y el boleto del servicio de pasajeros urbanos, de media y larga distancia.

Una Cámara Federal determinó que en la última década existió “una práctica de corrupción enquistada en el corazón del gobierno”. Y se mencionó a Cristina Fernández de Kirchner como jefa de una asociación ilícita. Las especulaciones sobre qué cuadro de situación le sería más favorable a las aspiraciones reeleccionistas de Mauricio Macri, tienen un matiz de irreverencia ya que sus silencios sobre las verdades aún pendientes de revelarse sobre la corrupción K, estarían anudadas al clima electoral próximo y, en especial, el comportamiento del día a día de las encuestas. Cuando se dice que a Macri le resultaría más favorable una compulsa versus Cristina –entendiendo que la ex mandataria llegaría a la tenida comicial rodeada de legajos y prontuarios- sólo estaría transparentando que los dos principales contrincantes no le darían un mínimo de lustre y jerarquía a un acto tan trascendente para la democracia.

Una gestión rodeada de denuncias por enriquecimiento ilícito por un lado y otra que hizo gala de una política caracterizada por el cierre de empresas, estampida del dólar, crecimiento de las tarifas públicas y de la deuda exterior, instalando un peligroso cuadro de estanflación, no puede ser disimulada por el simple reconocimiento de que se erró en las estimaciones y pronósticos.

La disyuntiva Corrupción o Pobreza sería la peor vergüenza y el más grande atropello a la dignidad de un país que viene padeciendo desde hace muchas décadas las peores calamidades y alquimias ensayistas.

Claro está que semejantes términos en una ecuación deslegitimada por errores y horrores, no exentos de inmoralidad, deberían alentar las posibilidades de una tercera fuerza, pero si para beneplácito de los malos conocidos, los buenos por conocer no se ponen de acuerdo evitando una atomización suicida, la expectativas ciudadanas se diluirán, estimuladas por los personalismos, la falta de grandeza y la carencia de renunciamiento a la hora de construir alternativas sólidas.

¿Tan difícil resulta reunir ideas y acercar proyectos para la construcción de una salida sin ataduras con el pasado?

¿Tan complicado es -a la hora de las reunificaciones- cerrarles las puertas a figuras que formaron parte del kirchnerismo más rancio y que ven en un reciclado hasta grosero una oportunidad de seguir colgados de la rama justicialista, siendo que se pasaron 12 años erosionando a este movimiento? ¿No es un pecado de irreverencia creer que el ciudadano ha perdido la memoria?

El informe anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) no es nada alentador para los argentinos. Al abordar las Perspectivas de la Economía Mundial (World Economic Outlook-WEO), si bien proyecta a escala global una expansión económica robusta del orden del 3,7 por ciento en promedio para 2019, sus previsiones para nuestro país dan cuenta de una caída de la actividad doméstica del 1,62 por ciento para todo el año, relegándolo al puesto 188º en el escalafón internacional. Ello conduce además a la Argentina, a ser parte del reducido grupo de países con recesión o crecimiento negativo.

Si estos datos surgen cuando ya se ha adentrado el gobierno en su último año de gestión, no se entiende tanto optimismo oficialista cuyos fundamentos serios no se advierten.

Hay algo que a los argentinos (y al propio gobierno) les vendría muy bien y es que se proporcione una amplia y minuciosa explicación de porqué se arribó al actual estado de cosas –nada promisorio por cierto-, para qué fueron diseñadas medidas tan deletéreas para la estabilidad de los puestos de trabajo y la preservación del salario real. No menos saludable sería explicar fundadamente cómo una súper optimista estimación inicial sobre el indice inflacionario previsto, haya sufrido un traspiés tan fuerte. Peor aún, que se intente salvar este blooper mediante el ingenuo expediente de admitir una errónea equivocación al exponer pronósticos exagerada o aviesamente optimistas.

Hoy gobiernan los lobbies que enlazan a grandes empresas transnacionales y algunas criollas, cuyos CEOS desembarcan en cargos públicos, donde lejos están de mejorar la calidad de vida de la población separada del reparto, haciendo uso de la extorsión como instrumento. La misma que por otros andariveles, emplean poderosos sindicatos acorralando al poder. Si para algunos gremios la negociación paritaria resulta muy provechosa en desmedro de otras organizaciones obligadas a bajar la cabeza, significa que existe una suerte de “sindicocracia” que, para colmo, paraliza el país cuándo y cómo se le antoja.

El gobierno, sin diplomacia alguna, anunció culminado 2018 los nuevos azotes al bolsillo de los gobernados. Ello ratifica su convencimiento de que CFK no sería electoralmente un riesgo. Pero a la vez hace crecer la posibilidad de que una tercera opción culmine castigando tanto la corrupción como la mentira. La situación del interior será un buen termómetro, porque una gran nación es la unión indestructible pero de provincias también indestructibles.

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