CRISTINA EN EL PAÍS DE LOS DESPROPÓSITOS

El 7 de setiembre de 2014, en el diario Perfil se publicó una nota firmada por Natalia Aguiar y Mariano Confalonieri, donde se enumeraban 745 denuncias ante la Justicia Federal de Comodoro Py, que involucraban a Cristina Fernández y una lista de ministros y otros altos funcionarios en actos de corrupción. En el desglose, a la presidenta se le adjudicaba más de un tercio de las imputaciones (298). Por estos días y con varios soldados K, el candidato presidencial Alberto Fernández salió a negar los cargos contra su supuestamente agraviada jefa política, buscando justificar su colosal patrimonio con argumentos que ni siquiera sus defensores se atreverían a utilizar. A casi cinco años de aquel informe, los avances de la justicia son tan pausados y calmosos, que apenas un puñado de involucrados cumple condena mientras su jefa sale del país y regresa sin problema, falta a las audiencias y encima -ya como candidata- persigue convertirse en titular del Senado nacional.

 

Luis María Serroels
Especial para INFONER

 

La nómina citada en orden decreciente por los escribas, situaba detrás de CFK, al ministro Planificación, Julio De Vido, con noventa causas y al ex vicepresidente Amado Boudou, con 85. Los datos reflejan, por un lado, la judicialización de la política, y por otro, que hay causas suficientes para que los jueces, la mayoría de ellos enfrentados con el Gobierno, avancen contra los funcionarios (pasaron casi cinco años desde entonces y los avances son casi imperceptibles).

En todos los casos se caratulaban delitos similares, es decir, defraudación contra la administración pública, asociación ilícita, malversación de caudales públicos, enriquecimiento ilícito, negociaciones incompatibles con la función pública e incumplimiento de los deberes de funcionario público. La pérdida de influencia tras el cambio de gobierno generó en la sociedad alentadoras esperanzas al posar la mirada sobre las causas que parecían dormitar sin solución (ritmo extremadamente lento que genera grandes suspicacias).
Casi como una muestra, en el último quinquenio y entre los peces gordos, han perdido su libertad Ricardo Jaime, José López, Julio De Vido y Amado Boudou (éste último el ucedeísta que CFK eligiera como compañero de fórmula en 2011, procesado dos veces, una por el caso Ciccone y la otra por utilizar papeles truchos para la transferencia de un automóvil).

 

Amado Boudou

A quien fuera presidente nato del Senado también se lo investiga por maniobras fraudulentas con fondos de un plan de viviendas y por enriquecimiento ilícito. Además y utilizando su poder político, logró que un estudio de profesionales de su entorno, The Old Fund, sea contratado por el gobernador vitalicio de Formosa, Gildo Insfrán, para un simulado asesoramiento respecto de la reestructuración de la deuda pública. Este servicio costó la friolera de $ 7.667.161,30 que se abonaron con recursos del Fondo Fiduciario provincial.

 

Además, procesaron al ex secretario de Transporte Ricardo Jaime por múltiples causas; y a la ex secretaria de Medio Ambiente Romina Picolotti por administración fraudulenta. La Justicia condenó a la ex ministra de Economía Felisa Miceli por la bolsa con dinero que se encontró en el baño de su despacho durante su gestión. Hay mucho más sobre las maniobras ilícitas pero lo relatado basta para proyectarlo a nuestro tiempo.

Días pasados se hizo pública una noticia vinculada con la situación nada cómoda de los ex funcionarios que utilizaron durante 12 años al Estado como algo propio para enriquecerse, incluyendo serviciales testaferros y abriendo cuentas offshore para evitar la supervisión regulatoria u obligaciones fiscales.

Recientemente una Cámara Federal confirmó la ampliación del procesamiento con prisión preventiva a la senadora Cristina Fernández de Kirchner en una investigación sobre el supuesto pago de coimas por parte de empresas de trenes para obtener subsidios gubernamentales. Esto se desprende de los famosos “cuadernos de Centeno” y está acusada por los delitos de “asociación ilícita, cohecho y administración fraudulenta”. Los magistrados ratificaron los procesamientos contra el ex ministro de Planificación, Julio De Vido y los ex secretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi. Se dieron por probados tres hechos de presunto cohecho.

La ex mandataria ha sido embargada por $ 800 millones. La Asociación Ilícita comenzó sus actividades a principios del año 2003 hasta noviembre de 2015, organizándose un sistema de recaudación de fondos para recibir el dinero que permitió enriquecerse ilegalmente.

“Esta operatoria está engarzada dentro de la estructura montada desde la cúpula del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) con fines recaudatorios, que incluyó al ministerio de Planificación Federal y a distintas áreas de su competencia, incluida la secretaría de Transporte.”

 

Vale preguntar porqué Jaime, De Vido y José López están presos y la escurridiza jefa de la banda no.

 

Hay numerosos empresarios que el juez Claudio Bonadío procesó en marzo pasado. En este contexto, la pueril justificación que de Cristina Fernández hizo recientemente quien encabeza la fórmula presidencial del Frente de Todos, lo convierte en cómplice y encubridor.

Su frase más desafortunada fue: “Talvez hubo un descuido ético en el tema de Lázaro Báez” (esta expresión es propia de alguien que está muy mal informado o habita dentro de una inmensa nube de flatulencia). La dos veces mandataria justificó su fortuna –aumentada 10 veces desde su arribo al poder- entre otras cosas por que fue una abogada exitosa. No se le conoce ninguna actuación profesional y su firma no figura en expediente judicial alguno. Los estudiantes de Harvard (y millones de personas más) nunca le creyeron.

 

Cristina Fernández en Harvard

 

Afirmar que a su llegada a la Casa Rosada los Kirchner ya eran muy ricos en Santa Cruz (en parte por el cobro de propiedades alquiladas), no los convierte en inocentes angelitos. Sus divulgadas y denunciadas andanzas en esa provincia (que comentamos en una nota anterior), parece que fueron una suerte de “propedéutico” que se aplicaría perfeccionado tras arribar a la calle Balcarce 50 de la Reina del Plata.

El kirchnerismo arranca su campaña sin mencionar la lucha contra la corrupción y es comprensible si se tiene en cuenta que tiene 10 ex funcionarios presos por este delito. Como expresó el dramaturgo, actor y poeta francés Jean-Baptiste Poquelin (Moliére): “La hipocresía es el colmo de todas las maldades”.

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