De los aquelarres a las veredas: la última escobería de Gualeguaychú

De cabellera pajosa y cuerpo delgado tiene vocación de suelo, de servidumbre y silencio. En los hogares se la oculta. Es una arrinconada en penitencia. Vive de la misma manera en cuartos de grandes edificios donde se guardan bajo llave algunos objetos que nunca se exhibirán en el salón principal. Está, en las oficinas, sanatorios, escuelas, ministerios, teatros, y hasta en la misma casa de gobierno.

Por Marta Ledri – Prof. en Letras

Callada solo necesita de dos manos para desplegar su sucia cabeza por el piso e ir hurgando los rincones. Con precisión amontona la suciedad : tierra, pelusas, migas, y hasta aquella tuerca que hace mucho se desprendió de la perla de un aro…
Es la gran descubridora. A pesar de que todos la esquivan; todos alguna vez la han tomado entre sus manos.
Han bailado con ella en fiestas familiares sin saber que esa Cenicienta por un momento se sintió princesa en manos de infieles príncipes que se apuraron a abandonarla; otros han doblado su cuerpo sobre ella y llorando: le han confiado sus penas. Es tanto su resignado mutismo que solo nos sorprende cuando juega entre hojas ocres y quebradizas. Regresa a su origen y siente entre el aquelarre otoñal las almas de las brujas que nuevamente serán llevadas a la hoguera.
Pero no siempre fue así su vida. Antes era un especial e infaltable atributo de los cuentos maravillosos. Era la enemiga de la varita mágica de las hadas. Su ámbito era la nocturnidad y el vuelo. Una bruja montada lujuriosamente sobre su cabo perseguía víctimas inocentes para transformarlas o devorarlas. En esa literatura mágica-mítica pierde su bondad y gana poder.

https://www.youtube.com/watch?v=b2DGZEbwiEE

Se la puede ver como un símbolo fálico. Con su cabo- dicen- las brujas satisfacían sus apetencias sexuales y el vuelo producto del ungüento era un salirse de sí mismas, un éxtasis, un estado de ensoñación. Las investigaciones al respecto sostienen que el cabo era untado por una pócima conformada por belladona, nenúfar, cicuta y mandrágora cuyos poderes alucinatorios entraban al torrente sanguíneo por los capilares de la genitalidad. Esta indagación no quita el encanto de las brujas enemigas de princesas que suelen correrlas por bosques cerrados montadas en veloces escobas.

De la casta de estas brujas son las pobres vecinas que salen a la misma hora a barrer la vereda y entablar charlas intrascendentes o a espantar perros y buscar basura entre sus semejantes.
La noche sigue siendo su atmósfera preferida, los barrenderos municipales inician su jornada al toque de la media noche.
Son un legado de las amazonas pero también del gaucho. Ofrece generosa múltiples servicios. Las que ya han entrado en la calvicie empiezan a jugar y se convierten en corceles de niños.

En varias entrevistas Jorge Luis Borges expresó que su primer juguete fue una escoba: “Era un palo de escoba. Luego me regalaron uno con una cabeza de caballo y luego, otro caballo. Pero para mí, el único, el verdadero caballo, era el palo de escoba. A los otros los veía como apócrifos”.

La simpleza del objeto brinda la posibilidad de imaginar a un niño que con el tiempo creará las metáforas más bellas y audaces de la literatura nacional y universal. Un niño que juega puede ser un poeta en la adultez. Es entonces una iniciadora de la visión poética, una musa.

En la ciudad de Gualeguaychú queda una sola escobería. “Los amigos” fábrica artesanal de Juan Carlos Tramontín (Juani). Funciona desde hace 50 años y causa admiración ver la belleza manual del armado de una escoba. Entrar al taller es transportarse al Medioevo. En el suelo hay paja de guinea, heno. Solo dos máquinas. Una funciona a pedal; la otra, cose. Los cabos esperan erguidos como soldados. Traen el olor de la selva misionera. Son de laurel, naranjo, canela…Una fragancia agreste, virgen, inunda ese taller detenido en el tiempo donde no se necesita de la computadora. Mientras arman las escobas ríen y una multitud de pájaros entran al cuarto para llevarse restos de pajas y hacer sus nidos. La escoba cobija la vida del trino…
“Están en extinción” –dice Juani- a la escoba hay que cuidarla, saber cuánta presión debe ejercerse sobre ella, ir girándola para que no pierda rectitud. Barrer no es solo un trabajo, es una técnica, un arte”.

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Manuel García Ferré creó la malvada bruja de los argentinos “La bruja Cachavacha” a quienes todos los héroes lograban derrotar. Era una bruja fea, ridícula y de poca sabiduría para el mal. Los adultos la recuerdan con cariño. Nunca produjo temor. ¡Pobre Cachavacha!
De la misma especie es La bruja de 71 , una inquilina de la vecindad de “El Chavo del 8” a quienes los niños le han adjudicado poderes sobrenaturales y solo necesita que Don Ramón se digne a mirarla.
Basten estos ejemplos para hacer notar la carnavalización que el tiempo ha hecho con aquellas otras brujas quemadas por escrupulosas conciencias religiosas.
“Lo hermoso es horrible y lo horrible hermoso: volemos a través de la niebla y del aire corrompido.” Dicen de manera coral las tres brujas de Macbeth , tragedia de Shakespeare, en el primer acto. Pero ¿en qué vuelan? No hay referencia a las escobas.
Tampoco la buhonera y hechicera Celestina , personaje de Fernando de Rojas, vuela. Camina la ciudad ideando cómo hacer para que la dulce Melibea se entregue a Calixto.

“Ella te sorprenderá observando la mesa de noche, los frascos de distinto color, los vasos, las cucharas de aluminio, los cartuchos alineados de píldoras y comprimidos, los demás vasos manchados de líquidos blancuzcos que están dispuestos en el suelo, al alcance de la mano de la mujer recostada sobre esta cama baja. Entonces te darás cuenta de que es una cama apenas elevada sobre el ras del suelo, cuando el conejo salte y se pierda en la oscuridad.”

La magistral bruja de Aura, nouvelle de Carlos Fuentes, jamás dejará la cama donde agoniza y revive su juventud a través de su doble: Aura que es capaz de instalar en la realidad mediante su poder. Aura no es más que ella misma revitalizada, joven. No hay en la obra ninguna mención a la escoba.
Este elemento cotidiano ha generado expresiones coloquiales o está inmortalizada en el refranero : “Flaca como una escoba”, “Te voy a dar un escobazo”, “Escoba nueva barre bien”, “La primera , escoba; la segunda, señora”.

Cortázar, desde su perspectiva política establece una analogía entre el mayo francés y la sucia realidad de América latina, basural del primer mundo
:

“Tomar esa re­sidencia ha significado para los estudiantes entrar escoba en mano en una casa sucia para limpiarle el polvo de mucha ig­nominia, de mucha hipocresía. …Simbólicamente, poética­mente, estos muchachos han tomado a la Argentina entera para devolverla a su verdad tanto tiempo falseada; y decir eso es decir también América Latina, es sentir a través de este impulso y esta definición toda la angustia de un continente traicionado desde dentro y desde fuera”.
Julio Cortázar. Mayo de 1968

Desconozco por qué el juego de naipes se llama Escoba de 15.
La escoba aunque esté en extinción sobrevivirá. El escobillón es artificial, no tiene la fuerza de la naturaleza, no está en sus genes la bravura de la paja y la resistencia al viento …
Con una escoba la criada de los Samsa en La metamorfosis de F. Kafka martiriza al pobre Gregor, luego barrerá su cadáver sin ninguna piedad por el pobre insecto que nunca dejó de ser un hombre.
“Como tenía por casualidad la larga escoba en la mano, intentó con ella hacer cosquillas a Gregorio desde la puerta. Al no conseguir nada con ello, se enfadó y pinchó a Gregorio ligeramente, y sólo cuando, sin que él opusiese resistencia, le había movido de su sitio, le prestó atención. Cuando se dio cuenta de las verdaderas circunstancias abrió mucho los ojos,(…)”

Un simple elemento, un producto tecnológico milenario, sigue habitando en nuestros hogares. Ambiguo. Ligado al día y a la noche, al sol y a la luna, a los maleficios y a la higiene.
Ligado a las manos inquietas de mi madre y a las hojas del níspero y la palta que crecían en el patio de mi infancia.

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