De Ráfaga a ser el intendente más ratificado de Entre Ríos

“TENGO BUENA RELACIÓN CON BORDET (FPV), PERO APOYO A CAMBIEMOS”
Palito Davico se hizo cargo de Pueblo General Belgrano en 2015 y en las últimas elecciones le sacó al segundo una diferencia de más del 50%. Su pasado en la cumbia y su actividad política: “Soy uno de los intendentes más molestos del país.”

Tocó en Ráfaga, jugó en las inferiores de Ferro, compartió colegio con Darío Cvitanich y desde 2015 es intendente de Pueblo General Belgrano, la localidad entrerriana donde Nueva Generación, su partido, logró 50 puntos de ventaja con el segundo -la diferencia más grande de toda la provincia en las últimas elecciones-.

Tiene 35 años, se llama Mauricio Davico, pero todos lo conocen como Palito. Según sus palabras, y dicho por varios ministros del gobierno nacional, “uno de los intendentes más molestos del país”. Una declaración que lo llena de orgullo. “Insisto mucho cuando se trata de gestionar”, asegura.

Nacido en Gualeguaychú, pero criado desde los 5 años en Pueblo General Belgrano, Palito sabe que cuando se está al frente de un municipio de 4.800 habitantes, la intendencia consiste en oficiar de electricista, remisero, plomero y hasta de psicólogo. “La gente me invita a la casa para que los vaya a escuchar, y yo voy. Me han llamado a las dos de la mañana para que los lleve al hospital, y lo hice. Es algo que seguiré haciendo esté donde esté”.

Con dos años en el gobierno municipal, Palito se muestra cercano a las políticas de Cambiemos.

“Tengo buena relación con el gobernador Bordet (FpV), pero estamos apoyando la forma de hacer política de Cambiemos porque el vecino descree mucho por todo lo que pasó. El ministro Frigerio atiende a todos los gobernadores e intendentes sin importar el partido. Lo digo con conocimiento de causa porque me los cruzo en los pasillos de la Casa Rosada o del Ministerio del Interior cuando voy a visitarlo. Es alguien que va de frente y cumple”.

Pese a la diferencia de votos y la confianza del vecino, Palito no se apura a la hora de evaluar otros escenarios en su carrera política. “La gobernación es un tema lejano. Hay otras posibilidades con respecto al crecimiento personal, pero falta para pensar en eso. Estamos enfocados en seguir con el ordenamiento administrativo, que es algo que la gente no palpa tanto, pero es por lo que se pudo lograr un crecimiento en diferentes sentidos”.

Y cita un par de ejemplos: “Antes, para hacerte el registro de conducir, tenías que irte a Gualeguaychú (a tres kilómetros) a sacar turno a las cinco de la mañana. Ahora el vecino lo puede hacer acá. Somos, además, el único lugar en todo Entre Ríos en el que podés hacer tu DNI de lunes a lunes ya que tenemos un centro de documentación rápida, el único que hay en la provincia que depende de Nación”.

¿Pero cómo pasó de integrar una de las bandas más populares de la cumbia argentina a estar al frente de un distrito? Palito tiene la respuesta. “En la banda me conocían como ‘el político’. Mientras los demás se sacaban fotos y firmaban autógrafos, yo me interiorizaba por las cuestiones sociales del lugar. Hoy tengo muchas relaciones con intendentes y gobernadores porque los conocí en esa época. Todo lo que sé hoy lo aprendí de hablar con la gente en esas giras que hicimos con la banda”.

Tan grande era la vocación de Palito que, cuando había elecciones, los integrantes del grupo, y sus familias, le preguntaban por quién debían inclinarse. Por lo que su decisión política valía por casi cien personas. “Encima, la primera vez que voté en mi vida, me voté a mi mismo. En 2011, con 28 años. Porque el manager de la banda, cuando había elecciones, nos ponía fechas en el exterior para poder tocar”, recuerda.

El intendente se hizo cargo de la percusión de la banda entre 2002 y 2008. “Para mí estar ahí fue como un sueño. Algo que se dio. Porque yo era seguidor. De ir a verlo en patota. Con Cvitanich nos íbamos en unos micros hasta Capital para verlos. Y un día, los conocí y se dio la oportunidad de entrar”.

Eso sí, luego de varios años, cuando el cantante Ariel Pucheta se fue, Palito lo siguió. Se habían hecho amigos. Y esa relación, que aún persiste, pudo más. Tanto que los jingles de campaña de Davico fueron realizados por Pucheta sobre las bases de las canciones más famosas. Así, “Aguita” modificó su letra y pa-

só a ser “A cambiar, votá a Palito y a ganar. Pueblo Belgrano va a cambiar. Votá a Palito, mucho más”.

En la época de Ráfaga, Palito llegó a tocar en doce eventos en una misma noche. Un raid que sigue siendo menor si se lo compara a todo lo que, dice, hoy le demanda la política.

“En la calle la gente me habla tanto de política como de Ráfaga. O sea que son ambas cosas. Cuando Ráfaga, que ahora tiene otro cantante, o Ariel Puchetta están en la tele, me llueven mensajes de todos los vecinos para avisarme. Hasta me han llamado desde un casamiento para decirme que estaba sonando una canción”, dice Palito.

 

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