Del ¡Oíd mortales! a una irreverente vocal

Para adentrarse debidamente en el tema de la novedosa y sintetizada entonación de nuestra Canción Patria en contiendas deportivas, dejada al libre albedrío de hinchadas irrespetuosas -cohonestado ello quién sabe por quién y porqué-, es menester recordarles a los desmemoriados de qué se trata cuando se menciona nuestro Himno Nacional Argentino.

Luis María Serroels
(Especial para INFONER)

 

En 1812, el abogado y asambleísta Vicente López y Planes y el músico Blas Parera, se unieron para componer una obra que identifique a un pueblo ansioso y decidido a lograr su autodeterminación. Originalmente Marcha Patriótica, Canción Patriótica Nacional y Canción Patriótica, hasta adquirir su su denominación de de Himno Nacional Argentino.

Fue cantado por primera vez en casa de la patricia Mariquita Sánchez de Thompson el 14 de mayo de 1813. Pero la historia nos remite al 24 de mayo de 1812, en la Casa de la Comedia de Buenos Aires, cuando se presentó la obra teatral “El 25 de Mayo”, que culminaba con la entonación de un himno que entusiasmó e inspiró a López y Planes para escribir la letra de lo que sería para siempre nuestra Canción Patria oficial.

El 11 de marzo de 1813, la célebre Asamblea General Constituyente oficializó tan trascendente símbolo, que expresa el júbilo y entusiasmo de una colectividad, región, pueblo o nación. De la extensa letra de López y Planes, sólo se utiliza una estrofa y un estribillo, pero nada sería si no existieran los sones que le regalan su hermosa melodía.

Mucho se ha debatido sobre la entonación reglamentaria de los himnos nacionales en contiendas deportivas, sea de la disciplina que fuere. Pero debe admitirse que, al menos en nuestro país, muy escasa atención y devoción colectiva se le presta desde las tribunas, además por las formaciones deportivas locales No nos compete examinar la conducta y grado de devoción de jugadores e hinchadas foráneas, sino la de nuestros compatriotas –sin diferencias sociales- que han acordado por generación espontánea renunciar a la letra y reemplazarla por el ya familiar ¡Ohooooooo…!, como simplificadora y sencilla manera de creerse un verdadero patriota. ¿Se permitiría tamaña práctica en actos escolares o ceremonias especiales de las tantas que a diario se organizan y que indefectiblemente se inicia con la canción que une y emociona?

La afición argentina en general, se muestra poco afecta a liberar su garganta para honrar una obra que, además de acompañarle apenas posado sus pies en un aula, el tiempo va convenciendo de que se trata de una de las obras más hermosas del mundo. Y si ello no fuera suficiente estímulo, el respeto natural se siente fogoneado por el simple motivo de tratarse nada menos que de nuestra Canción Patria. Uno ve hinchadas y jugadores de equipos extranjeros que inflan el pecho y liberan sus cuerdas vocales para atronar el aire. Sea con apoyo instrumental o a capella.
No sólo el desalojo arbitrario de su hermosa letra -o cuanto menos su mutilación- resulta lamentable, sino que se ha convertido su introducción en una vulgar agresión, con todo cuanto tiene de insolencia virtualmente homologada por no se sabe qué innovador de baja categoría.

 

Un par de situaciones deben revisarse:

a)– ¿Qué autoridad promovió o autorizó que nuestra canción se pode de tal forma que sólo se ejecuta la introducción desalojada por una vocal prolongada y, como en un salto con garrocha, desembarcar directamente en la estrofa final?

b)– ¿Qué propósitos persigue que se confíe su entonación a un cantante de fama como una especie de guía que, lejos de incentivar a la concurrencia, le reduce su participación activa?

c)– ¿Merece el autor de su letra que se la reemplace con una simple vocal ? Nos emociona observar cómo lanzan al aire estentóreamente su himno nacional los planteles visitantes, muchos de ellos colocando la palma de su mano derecha sobre el pecho y con ojos vidriosos cómplices de la emoción.

 

En la selección argentina sobran quienes cantan en voz muy baja como si se tratara de un secreto a preservar y con labios de movimiento casi imperceptible.

“Ya su trono dignísimo abrieron las Provincias Unidas del Sud. Y los libres del mundo responden: al Gran Pueblo Argentino ¡Salud! Así nació nuestra Patria para el fin de los tiempos.

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