Droga, falsificación y lavado: Cómo operaba la banda de “los uruguayos”

La banda de los uruguayos tenía inversiones en las ciudades de Colón, Concepción, Gualeguaychú y CABA. Durante años compraron campos a la vera del río Uruguay, casas y autos de alta gama. Además, falsificaban dinero.

“Los uruguayos”, como se los denominó a los integrantes de esta banda, vivían en barrios privados de lujo, se movían en vehículos de alta gama, integraban sociedades vacías, arrendaban propiedades con salida al río Uruguay y poseían bienes inmuebles en las ciudades de Colón, Concepción del Uruguay, Gualeguaychú y Buenos Aires. Sin embargo, ninguno tenía trabajo o, al menos, alguno que justificara semejante crecimiento patrimonial.

Fue la fiscal Federal de Concepción, Josefina Minatta, quien comenzó a investigar esta banda de ciudadanos de nacionalidad uruguaya implicada en actividades ilícitas como el tráfico de drogas y la fabricación billetes y su puesta en circulación.

Luego de una serie de allanamientos a través de efectivos de Prefectura Naval Argentina, en junio fueron detenidos los principales sospechosos, y luego procesados por el juez federal Pablo Seró, por lavado de activos provenientes del narcotráfico y de la falsificación de moneda.

Se trata de Jorge Daniel Santos Montenegro, Miguel Ángel Huber García, Natalia Solange Yaben Chaparro, José Luis Balverde Molina, Luis Roberto Pascal y Fernando Daniel Mesa. Los abogados defensores presentaron recursos de apelación contra el procesamiento, y el miércoles la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná se los rechazó. Por lo tanto, la “banda de los uruguayos”, como fue apodada, está más cerca del juicio.

Quienes son “los uruguayos”

Santos Montenegro era el líder de la organización. Es un conocido narco conocido en su país como Fierrito, y también lo acusan por encubrir a un uruguayo prófugo, Rubén Alejandro Rodríguez De Armas, quien cayó en los mismos procedimientos tras haberse escapado en abril de un centro penitenciario de Montevideo. Aquí había asesinado a su exjefe y amigo, Nelson El Rambo Peña Otero, otro peligroso delincuente narco, y a otro recluso. Además, a esta banda la vincularon al asesinato de Alejandro Patricio Bonfiglio Migues, un uruguayo ultimado en 2015, cuyo cadáver fue hallado en el arroyo La Leche, en Colón. El jefe y su mano derecha A principios de este años, e comenzó a investigar una aparente organización con fines ilícitos y asiento territorial en la ciudad de Colón, en la cual Santos Montenegro y su entorno surgían como sus posibles integrantes, constatando inconsistencias patrimoniales, y la probable vinculación con actividades delictivas.

Cómo operaban

Se comenzó a sospechar con firmeza que habían conformado una organización de personas que, producto de actividades ilícitas instituyeron con habitualidad, a partir de 2011, un patrimonio originado en esas actividades criminales, el cual ponían en circulación en el mercado local mediante diversos negocios jurídicos, procurando que adquirieran así la apariencia de un origen lícito.

El juez Seró, al procesarlos, sostuvo que habrían realizado conductas vinculadas a la conversión, transferencia, administración, venta, gravamen, disimulación y puesta en circulación en el mercado bienes adquiridos de modo ilegal, como producto de ganancias obtenidas por actividades que habrían identificado como realizadas por la organización: el tráfico ilícito de estupefacientes y la falsificación de moneda y su puesta en circulación.

Respecto de Santos Montenegro, los camaristas de la apelación afirmaron que “existen en la causa numerosos elementos que permiten afirmar su rol de líder y organizador de las actividades, así como que resulta ser el principal beneficiario de su producido y titular real de los bienes incautados.

En dicha tarea coadyuvaba Huber García como coordinador o jefe de operaciones.

Droga, falsificación y lavado

Una de las líneas de la investigación por las que se deduce el origen ilícito de las ganancias era el narcotráfico, está vinculada a la causa por el homicidio de Bonfiglio Migues. Cuando allanaron la vivienda de Santos Montenegro en el privilegiado barrio Los Bretes de Colón, la Policía encontró dólares, una balanza con vestigios de cocaína y marihuana. También hay grabaciones de escuchas telefónicas entre Huber García y un supuesto proveedor, alias Portón, en las que hablan de “muestras de otro laboratorio”, pagos, “pesos o dólares”, que “hay mucha competencia”, “la más cara es la peruana”, kilogramos, etcétera.

Sobre la falsificación de moneda, los jueces han valorado que en la finca de Luis Roberto Pascal encontraron 93.605 dólares y 4.900 euros apócrifos, según pericias de Gendarmería Nacional, aunque se aguardan los resultados definitivos.

Por último, para demostrar el lavado de activos provenientes de ambos negocios delictivos, se detalla “la existencia de acciones dirigidas a poner en circulación en el mercado bienes de procedencia ilícita, a fin de darles una apariencia lícita y garantizar su disfrute”. En este sentido, destacaron que “el dato de relevancia está signado por cuanto aquella actividad fue llevada a cabo por sujetos de origen extranjero sin recursos ni ingresos declarados en el país, quienes registraron al menos desde el año 2011 un exponencial incremento en sus patrimonios”. Y se señaló como elocuente al modus operandi de la banda que tanto Santos Montenegro como Huber García “no posean bienes a su nombre (sólo tenían autorizaciones para conducir vehículos) mientras que Balverde Molina y Yaben Chaparro ostentan la titularidad registral de numerosos bienes y servicios, lo cual no se condice con su trabajo o que, directamente, no tenían trabajo u ocupación conocida que permitiera justificarlos”.

A Santos Montenegro y Huber García les imputan haber colaborado con la situación de prófugo de la justicia uruguaya de Rubén Rodríguez de Armas, quien se escapó de una cárcel de Montevideo donde mató a dos hombres. Afirman que le daban dinero, celulares y vivienda. Por otro lado, la banda quedó vinculada al asesinato de otro prófugo de la justicia, el montevideano Patricio Bonfiglio Migues, en Colón, cuyo crimen mafioso se consideró como un ajuste de cuentas del narcotráfico.

Fuente de texto y fotografía: Radio Máxima.

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