Edificios que sorprenden, el objetivo comercial de los no lugares

¿Puede hablarse de arquitectura cuando se habla de shoppings, cadena de cines, de venta de comidas rápidas, malls, etc., donde se recurre a la escenografía espacial a beneficio de la captación o coptación por impacto?

Por Damián Lemes – Arquitecto

Marc Augé acuñó el concepto “no-lugar” para referirse a los lugares de transitoriedad que no tienen suficiente importancia para ser considerados como “lugares”. Son lugares antropológicos los históricos o los vitales, así como aquellos otros espacios en los que nos relacionamos. Un no-lugar es una autopista, una habitación de hotel, un aeropuerto o un supermercado… Carece de la configuración de los espacios, es en cambio circunstancial, casi exclusivamente definido por el pasar de individuos. No personaliza ni aporta a la identidad porque no es fácil interiorizar sus aspectos o componentes. Y en ellos la relación o comunicación es más artificial. Nos identifica el ticket de paso, un D.N.I, la tarjeta de crédito.

Mas allá de que puedan ser “bellos”, cualidad que varía con el tiempo según los parámetros históricos, ¿ se puede hablar de arquitectura?, ¿O más bien de marqueteráa de impacto, que puede cambiar tantas veces como cambian las modas?

Véase que estas edificaciones, o algunas mega torres de oficinas de arquitectura internacional, podrían emplazarse en cualquier solar, de cualquier barrio, en cualquier parte del mundo. No necesitan, no quieren, proyectualmente hablando, adaptarse a las características sociales, urbanas, geográficas o económicas de lugares determinados.
Una obra arquitectónica para nuestro concepto postmoderno debería adaptarse intrínsecamente a la tierra que la sustentarà y a toda la cadena de realidades sociales de quienes la habitarán.

Le Corbusier, padre del movimiento moderno, planteó que la forma debería seguir a la función, pero además, cada obra debería ser pensada de forma particular en cada lugar desde la toma de partido proyectual.

Estos edificios solucionan con tecnología la falta de confort por malos asoleamientos y orientaciones etc. En el plano social, brindan a la gente una sensación de falsa inserción en el mundo comercial imperante. Moda que se cae a pedazos ni bien se abre la puerta para salir de ellos.

En definitiva, la arquitectura de nuestro tiempo debiera tener un estrecho vínculo con la función, con la escala de los usuarios, con su lugar de implantación en el mundo, en un todo de acuerdo a las realidades de ese país de ese estado o provincia, de ese barrio, de esa cuadra, de esa latitud y recorrido solar, a sus vientos y de ese terreno que lo confinará como pieza única que carecerá de sentido en el momento mismo que se la piensa en otro lugar.
Solo así estaremos comenzando a hablar de Arquitectura, ahora sía, en mayúsculas.

 

Comentarios

About the author  ⁄ Infoner