El cura Escobar Gaviria fue condenado a 25 años de prisión de cumplimiento efectivo por abuso de menores

Tras un pormenorizado detalle de los hechos, el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay integrado por los jueces María Angélica Pivas, Roberto Cadenas y Darío Crespo, condenó al cura Juan Diego Escobar Gaviria “a la pena de 25 años de prisión de cumplimiento efectivo”.

Los jueces consideraron que “se encuentran acreditados los componentes subjetivos y objetivos de promoción de la corrupción de menores reiteradas en tres víctimas, agravada por la condición de guardador en perjuicio de los menores RDR primer hecho, ANE segundo hecho, OJC cuarto hecho, y que a su vez concurren con abuso sexual simple agravado por ser cometido por un ministro de culto en un tercer hecho en perjuicio de S.Y.F.F.”.

A la condena de prisión “deben adicionarse las accesorias legales del artículo 12 del Código Penal y las costas en su totalidad a cargo del condenado”. Afirmaron además que “Escobar Gaviria actuó con intención y voluntad en todos los casos.

El juicio contra el cura “sanador” de Lucas González, de origen colombiano, llega a su fin este 6 de septiembre. Después de las 8.30, se conocerá el veredicto recaído en la primera causa por abuso sexual eclesiástico que llegó a debate en Entre Ríos. Los jueces de Gualeguay tienen en sus manos una decisión histórica para el Poder Judicial y la Iglesia de la provincia. Sobrevivientes de los abusos eclesiásticos, familiares y la comunidad que trabaja en la concientización de los delitos contra la integridad sexual de niños y jóvenes, están expectantes ante la determinación.

Minutos antes de iniciar la audiencia en la que se conocerá el veredicto del juicio por abuso contra el ex párroco de Lucas González, Juan Diego Escobar Gaviria, Nancy, la mamá de Alexis Endrissi, dijo que espera el momento de la sentencia “muy ansiosa y con muchos nervios”. En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza), afirmó: “Tenemos mucha fe de que realmente se haga justicia por los chicos; queremos creer en la justicia porque los chicos no mienten”. Del mismo modo, dijo que su hijo “también ha vivido estas horas con muchos nervios”.

Además, destacó que “desde que empezó el juicio se sintió el calor y el acompañamiento de la gente” de Lucas González. “Hubiese estado bueno que lo demostraran antes pero hoy nos sentimos muy acompañados por la gente”, señaló.

“Los chicos fueron muy criticados y juzgados, pero ahora son muy pocos los que hoy no les creen. Hoy empezaremos a demostrarles que los chicos no mintieron y realmente sufrieron en manos de esta persona”, sentenció.

Escobar Gaviria estuvo por 11 años en la Parroquia San Lucas Evangelista de Lucas González. Desde allí construyó el poder que lo llevó a ser uno de los curas más visitados por feligreses en la provincia. Su fama de sanador, acarreó colectivos llenos de personas de distintos puntos del país, todos los miércoles a la pequeña localidad del departamento Nogoyá, para recibir las bendiciones en homilías de sanación.

Esa popularidad cayó abruptamente a fines de octubre del año pasado, cuando un niño de 11 años lo denunció por abuso sexual. A la acusación de ese pequeño se fueron sumando otros testimonios de abuso, tres más. La Investigación Penal Preparatoria (IPP) fue rápida, porque en menos de un año se pudo llegar al juicio oral. Además, en medio de ese proceso que comenzó el 22 de agosto, apareció una nueva víctima. La causa comenzó en la Fiscalía de Nogoyá, también encuadrada en el delito de Corrupción de menores y marchará por un carril individual. En el mismo sentido, el fiscal Uriburu señaló que en las próximas semanas podrían sumarse más víctimas a ese nuevo legajo.

Desde abril, Escobar Gaviria pasa sus días en la Unidad Penal de Victoria, y ese es otro de los puntos cruciales que se definirán este miércoles: si el cura continúa o no con la prisión preventiva. Esa medida de restricción vencerá al tiempo que se conozca el veredicto, que a su vez tendrá que definir en ese momento si se prorroga la privación de su libertad hasta que haya una sentencia firme -en caso de resultar condenatorio el fallo- o el religioso queda afuera del penal.

 

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