El fiscal calificó de «infierno en la tierra» lo vivido por las religiosas

Durante su alegato de apertura, el fiscal Jorge Gamal Taleb, aseguró que las dos ex monjas que denunciaron a la madre superiora del Carmelo de Nogoyá padecieron «graves violaciones a los Derechos Humanos». 

Gamal Taleb aseguró que las dos religiosas que denunciaron a Lucía Toledo habían sido «reducidas a la condición de siervas, pero no de Dios sino de la voluntad caprichosa de la imputada», quien les aplicó «verdaderos tormentos», que no están contemplados en la Constitución de 1990 que rige a las Carmelitas de Nogoyá.

Taleb adelantó que durante el desarrollo del juicio, los representantes del Ministerio Público Fiscam demostrarán que la imputada aplicó «penas corporales» mediante «azotes con látigos y el uso de silicios».

También agregó que Albarenque, una de las denunciantes, fue obligada por Toledo a permanecer encerrada en las celdas individuales durante cuatro días alimentándose con pan y agua, «en contra de la voluntad de la víctima a la que se le anuló su personalidad mediante manipulación».

Agregó además que se le colocó una mordaza de madera durante una semana, y que por estos motivos «tuvo intentos de suicidio azotando su propia cabeza contra el piso».

En cuanto a Peña, la segunda denunciante, Gamal Taleb expresó que empezó a ser castigada por Toledo cuando hizo saber su voluntad de retirarse: La obligaba a hacer la señal de la cruz sobre el suelo con su propia lengua».

«Es un infierno en la tierra lo que Toledo les hizo vivir a Albarenque y a Peña», aseguró.

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