OPINIÓN. El Macrismo, la Pobreza y la Naturalización de la Mentira

Hace algunas semanas el ejecutivo nacional anunció en pleno auge de tarifazos y aumento del costo de vida con una gigantesca licuación de los salarios, la reducción del índice de pobreza y obviamente comenzaron a florecer posturas diversas sobre la divulgación.

 

Por Juan Pablo Enriquez. Especial para INFONER

 

Durante la campaña de 2015, Cambiemos tuvo como una de sus tres premisas fundamentales la consigna “Pobreza Cero”, probablemente muchas argentinas y argentinos se hayan visto entusiasmados por tan encomiable desafío. Igualmente para un proyecto político de raigambre conservadora cuya esencia pasa por transferir recursos desde los sectores del trabajo al poder económico del cual forman parte muchos de ellos sería una flagrante contradicción reducir la pobreza.

Ahora bien, el Gobierno manifestó que la pobreza era del 25.7% y ahí radica el punto de discusión, porque cuando asumieron, al fiel estilo Cambiemos y con un INDEC desprestigiado pudieron imponer sentido común para redondear un mentiroso índice superior al 30%.

Antes de la participación de Guillermo Moreno en el organismo objeto de críticas, en la gestión anterior de Cintia Pok, la pobreza se instalaba en el 26.9% hacia fines de 2007, razón por la cual medidas de raigambre popular de la magnitud de la Asignación Universal por Hijo, el PROCREAR, el PROGRESAR, la Moratoria Jubilatoria y un desempleo menor al 6% generaron una distribución de la riqueza en mayores proporciones para los sectores populares. Ante esto, resulta inimaginable desde cualquier doctrina económica pensar que la pobreza haya crecido so pena de la crisis de las hipotecas subprime de 2008 y de la devaluación en 2014.

En este escenario, los defensores del ex Secretario de Comercio Interior, quizás el dirigente más estigmatizado por la clase dominante y sus ladinos servidores mediáticos, ponen de manifiesto sin cuantificar con exactitud que el Estado Nacional se ahorró con ciertos “retoques” miles de millones de dólares que se evitaron pagar a acreedores externos de cupones de deuda atados al crecimiento del PBI.

Igualmente, resultó éste un punto de los más endebles en el gobierno anterior, que fue inclusive criticado por el economista francés Thomás Piketty, autor de “El Capital en el Siglo XXI” en su visita a la Argentina en el inicio de 2015.

El número actual de pobreza presentado por el Macrismo semanas atrás no presenta grandes objeciones, pero si su punto de partida totalmente confeccionado con el mero propósito de endilgar a terceros responsabilidades propias generando un ámbito de estafa informativa, técnica y política.

El toque mágico del duranbarbismo fue impuesto en el inicio de la gestión donde difundieron una “Pesada Herencia” con 32.2% de pobreza y 6.3% de indigencia, indicadores que no resisten muchos análisis según los Centros de Estudios más serios del país.

El Centro CIFRA de la FLACSO y la CTA dirigido por el prestigioso Eduardo Basualdo se manifestó hacia fines de 2015 de la siguiente forma “según las evidencias el nivel de pobreza se ubicó en 19,7% en 2015 (datos correspondientes al primer semestre del año). Ello equivale a 8,4 millones de personas aproximadamente. Se trata de una reducción de 30 puntos porcentuales respecto del nivel de 2003, cuando la pobreza había trepado al 49,7% como resultado de la traumática crisis del neoliberalismo y la megadevaluación de 2002 (alrededor de 18,4 millones de personas). Es decir, que durante las gestiones kirchneristas alrededor de 10 millones de personas pudieron salir de la situación de pobreza”. Lo propio cabe para el análisis del nivel de indigencia, cuyo nivel se ubicó en el 4,5% durante el segundo trimestre de 2015 cuando en igual período del año anterior alcanzaba al 5,4% y en 2003 había trepado al 22,8% de las personas. En sintonía con este trabajo y con variables similares se manifestaron desde el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz dirigido por Andrés Asiaín. Esto pone de manifiesto que en el periodo Macrista incrementó la pobreza en una cifra que supera el 5% en sus primeros dos años de Gobierno.

 

 

De todo esto puede deducirse que en el proyecto de 2003-2015 de la Argentina se redujo la pobreza en un porcentaje mayor en relación con la población que la histórica gesta alcanzada por el Gobierno de Lula en Brasil.

El Centro de Economía Política Argentina – CEPA expresó que hubo una tergiversación de la Población Económicamente Activa, dado que agregaron adultos y redujeron la cantidad de jóvenes, cuestión que determina una subestimación en la pobreza y en el desempleo. También sostuvieron que, se alteró la Encuesta Permanente de Gastos de los Hogares minimizando el impacto de las tarifas, variable clave en la determinación de la pobreza.

Si se comparan los segundos semestres de 2017 y de 2015 algunos indicadores esenciales manifiestan conforme al estudio del CEPA un empeoramiento de las condiciones de vida de la población a saber:

 

  • Ingresos de los beneficiarios de la AUH: -11%. El 60% de ellos están endeudados con créditos de la ANSES (contraídos desde julio de 2017).
  • Jubilación mínima: -7%
  • Salario de los trabajadores registrados (en promedio, según SIPA): -3%
  • Salario Mínimo Vital y Móvil: -7%
  • Salarios del conjunto de los ocupados (RIPTE): -3%
  • Desocupación: 5,9% al último trimestre de 2015; 7,2% el último trimestre de 2017.
  • Empleo no registrado: de 32,7% en 2015 a 34,6% en el último trimestre 2017.

 

Es de contemplar entonces que la pobreza en el segundo semestre de 2015 era sensiblemente inferior al 25%.

Ahora bien, independientemente de estas consideraciones es plausible reflexionar que existe una preocupante naturalización por parte de un sector de la población que reacciona a cada atropello del Gobierno en el que se extinguen derechos de una manera anodina.

Esto nos pone en una encrucijada importante dado que cada acción contraria a los intereses del Pueblo que es naturalizada o asimilada como una cuestión necesaria habilita a sus instigadores a volver a implementar medidas que profundicen aún más el sufrimiento de los más postergados

En el concierto del poco tiempo que resta para poner a consideración del Pueblo diversas propuestas electorales, resulta trascendental para el futuro de nuestra Patria que las diversas manifestaciones de la oposición converjan en un espíritu constructivo identificando la amenaza que acecha y acordando pautas centrales de gobernabilidad para permitir alcanzar un acuerdo fundacional que más temprano que tarde deberá poner en su lugar a aquellos sectores que imponen su interés como verdad y generan un sentido común de clase que nada tiene que ver con las necesidades de nuestros Pueblos.

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