El mensaje de un docente a quienes no lo son: “Con vocación solamente no se come”

“Si falta un vidrio en una escuela, falta para el docente, pero también falta para tu hijo que está en el aula”, interpela Eugenio Jacquemain, un profesor de química a punto de jubilarse.

 

 

Columna de opinión:

 

Hay tipos como Baradel, Yasky u otros que andan por acá cerca, que desvirtúan la lucha docente, que toman una lucha totalmente valedera, la destrozan para hacer su política partidaria, y cuando estos motivos desaparecen miran para otro lado sin importarles el docente de a pie.

Algunos, aprovechando esto, lo usan en beneficio propio señalando a unos y otros.

El paro docente si se decide, va más allá de Baradel (que le conviene el paro porque el de enfrente es Macri), de Yasky o cualquier otro dirigente sindical que se despierta de un sueño de 12 años, el paro docente es culpa de aquellos que tienen la responsabilidad de administrar nuestros recursos y los usan en beneficio propio, para sus hoteles, para sus líneas áreas, para sus campañas políticas, para sus amigos, que no quieren invertir en la educación, aquellos para los cuales la única variable de ajuste parecen ser los trabajadores.

Yo no hago paro porque me mande o para defenderlo a Baradel, por eso no me cuestiones, porque es una ofensa, el paro lo hago reclamando justicia en lo salarial y dignidad en la educación pública, no defiendo dirigentes con los cuales hay veces que me siento en las antípodas, lucho y paro por derechos del colectivo docente.

El policía puede añorar ser Superman pero si no le alcanza para darle de comer a sus hijos irremediablemente tiene que cambiar el rumbo de su empleo, buscar alternativas de laburo, es igual para el almacenero, el abogado, el albañil.

Propongamos al político que en vez de aumentarse el sueldo todos los meses, trabajen por amor y servicio al pueblo, al de la remisería que no cobre y lo haga porque le gusta manejar, al psicólogo porque le gusta resolver los problemas de sus pacientes o al almacenero porque le encanta que sus vecinos tengan los mejores productos y ahí, cuando todos acepten, nosotros trabajaremos con la remuneración de “la vocación”.

No funciona así, el docente tiene una casa que mantener y no puede hacerlo con un sueldo básico como el que recibe, tiene una familia a la que no puede alimentar como corresponde si el gobierno líquida mal los sueldos una y otra y otra y otra vez, tiene alumnos (tu hijo, tu sobrino, tu vecino, tu hermano) a los que no puedo proteger ni enseñar con un pedazo de mampostería a punto de caerse.

No hay que ser hipócritas, quizás si en Entre Ríos el gobierno hubiera abierto las paritarias el año pasado, el problema no sería tan grande, quizás si se hubiera reunido en diciembre y no hace cinco días, hoy no llegaríamos a este punto de conflicto latente, quizás si la partida de limpieza de octubre o noviembre llegara en fecha y no en febrero, la culpa sería de otro.

Si la ruta es un desastre, si se corta la luz, el agua o cualquier servicio por desinversión, si los hospitales no tienen insumos, si los delincuentes entran y salen por la misma puerta, si el sueldo del docente no vale y la escuela se cae a pedazos no es culpa del trabajador, es responsabilidad de Macri, de Bordet, de jueces propuestos por ellos quizás, pero también de Cristina, Néstor, Duhalde, De La Rúa, Menem, Alfonsín, etc, etc. (queda claro que en ellos englobo ministros, gobernadores, diputados, senadores, intendentes, concejales) y es culpa nuestra por votarlos y no exigir que cumplan, porque es más fácil decir que no los votamos y criticarlos, como si la democracia fuera una foto instantánea del momentos de emitir el voto exclusivamente.

A veces, parece que la corrupción de uno subsana la del otro. Si Alfonsín, Menem, De La Rúa, Duhalde, Néstor, Cristina o Macri robaron, no importa cuánto robaron, nos robaron, o acaso hay diferencias con el ladrón común que te robó un celular o el auto o la billetera, el robo es robo, la corrupción es corrupción, poca o mucha, y lo que se quedan para ellos es lo que nos falta a nosotros.

Entonces a vos que no sos docente te pido, no te enojes por nuestros reclamos, no te enojes porque quizás este año, como muchísimos años anteriores, tus chicos se queden en casa en vez de iniciar el ciclo como a tods nos gustaría, no te enojes con otro trabajador, enójate sí, pero con quien corresponde, no pedimos un sueldo de $ 100.000, solo un sueldo y condiciones laborales dignas, y recuerda, que si falta un vidrio en una escuela, falta para el docente, pero también falta para tu hijo que está en el aula, y que aunque nos guste mucho y hayamos elegido estar con la gurisada en el aula, con vocación solamente no se come.

Eugenio Jacquemain – Docente entrerriano

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