El mundo en movimiento

Por Diego Martínez – periodista argentino, radicado en España.

 

Madre Patria. El oximorón más conocido. Se me viene a la cabeza una imagen: un papá con útero. Piense en quiénes son los que empezaron a llamarla así. “Quédense tranquilos, queremos dejar de ser un Virreinato pero seguiremos reconociendo la maternidad”. Y agregaron: “Sí, sí. De tus hijos más rebeldones ya nos hicimos cargo, uno ya anda por el mar”.

La otra vez me dijeron: “Qué suerte que te fuiste de Argentina. Yo también quisiera irme”. Fue en el medio de unos comentarios sobre la situación política del país. Desde aquí, pregunté y sigo preguntando: ¿Dónde está Santiago Maldonado?

Ojalá nadie tenga que irse, a menos que sea por su exclusiva voluntad. En mi caso, suerte no es haberme ido. Pude elegir. No me sentí echado de ninguna parte. Sin embargo, no fue tarea fácil ni una decisión a la ligera. Y mis motivos no han sido ni políticos ni económicos, tampoco sociales. En ese sentido, sí, es suerte elegir.

El deseo de irse de Argentina por parte de amigos, descontentos por cómo están las cosas allí, siguieron. Según un informe del periodista Itxaro Arteta*, España vuelve a ser uno de los elegidos para inmigrar: “En 2016 llegaron a vivir más personas de las que se fueron, algo que no pasaba desde 2009, cuando la crisis económica ahuyentó a nacionales y extranjeros”, detalla el informe. Los mayoría de los inmigrantes provienen de Venezuela, Marruecos, Colombia y Rumania. La lista continúa por Italia, Brasil, China y Argentina. Debajo se encuentran Perú, Reino Unido, Rusia y Ecuador. Con menos números están Bulgaria, Bolivia, Chile y México. La lista es completada por Francia, EEUU, Suiza y Alemania. No hace falta aclarar que se trata tanto de sociedades convulsionadas como países que, a primera vista, gozan de una estabilidad envidiable. Y un dato que llama la atención es que también son países a que los españoles eligen para ir a vivir. El mundo en movimiento.

Cuando mis ganas se transformaron en una decisión firme, me dije: “Saco el pasaporte, el pasaje y listo”. Me tuve que desdecir. Los requisitos, para que este hijo pueda ir a su Madre Patria, fueron varios. No me resultó sencillo averiguar exactamente qué necesitaba para evitar el mayor miedo de todo pasajero: la deportación. Incluso, cuando reuní todos los requisitos, el temor no paró hasta que vi el sello de ingreso.

Por lo tanto, quiero hacer mi acción del día. Si tenés pensado pisar suelo español y es tu primera vez, anotá: no vean el programa Alerta Aeropuerto (fue el programa favorito de mi padre durante las dos semanas antes de volar). Sigo: si no lo tenés, sacá el pasaporte ahora mismo, sin importar si vas a viajar o no. ¡Empezá a gestionarlo ahora, cuando termines de leer este artículo! Uno nunca sabe y mejor estar siempre listo (cosa que no me pasó a mí).

Estate atento: sacar el pasaje de ida es insuficiente, te van a pedir también el de vuelta (quieren sentirse seguros que vas a volver a tu país de origen). También te van a pedir reserva de hotel o una carta de invitación de un domiciliado español (debe enviarte la original y es un trámite que demora unos días). Otros requisitos, aunque no es común que te lo pidan, son: seguro de viaje, asistencia médica durante tu estadía en el país y demostrar solvencia económica (casi 80 euros en efectivo por cada día que declares que dure tu estadía o tarjeta de crédito habilitada). Dejamos de lado lo obvio: no ser una amenaza para el resto de los pasajeros. El permiso de turista tiene un máximo de tres meses. Lo que hagas después de ese tiempo no es asunto mío y aconsejo un abogado especialista en extranjería.

Por último, otras obviedades: aquí también existe la corrupción, la represión policial, la explotación laboral, la televisión basura, los chismes y las enfermedades. Todo eso es patrimonio de la humanidad, ninguna Nación tiene la exclusiva. Lo que te pueden ofrecer como bonus extra es una monarquía en pleno Siglo XXI y ser objetivo de atentados terroristas. Así que, sigo pensando en eso de la suerte de vivir en otro país.

Estar vivo, seguir luchando por lo que creo y rodeado de personas maravillosas (en presencia y a la distancia gracias a la tecnología; mi mamá empezó a usar Whatsapp y Facebook desde que me fui) es lo que verdaderamente me hace sentir un afortunado en este mundo en movimiento, sea donde sea.

 

*“Venezuela, Marruecos y Colombia encabezan la inmigración en España”. Diario EL PAÍS, 30 de junio de 2017.

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