El premio literario Fray Mocho y el incumplimiento de la Ley

Cada año, la Secretaría de Cultura de Entre Ríos convoca a participar del concurso literario Fray Mocho, la máxima distinción a las letras que concede el Gobierno provincial. Parte de ese premio es el cobro de la llamada “Pensión al Mérito Artístico”. Cuatro ganadores de los último años, a pesar de haber realizado los trámites solicitados, no han cobrado un solo centavo.

 

 

Cada año, la Secretaría de Cultura de la Provincia de Entre Ríos, conforme lo establece la Ley Nº 7823 y su Decreto Reglamentario Nº2967/87, llama a concurso para otorgar el Premio Literario Fray Mocho, la máxima distinción literaria que concede el Gobierno de Entre Ríos. El premio consiste, en primer término, en la edición y publicación sin costo de mil ejemplares de la obra ganadora, de los cuales 200 se les entregan al autor; y, en segundo término, en el cobro de una Pensión al Mérito Artístico. En los últimos años, cuatro escritores ganadores de este certamen literario han realizado todos los trámites solicitados para ser beneficiarios de esa pensión y, sin embargo, no han visto un solo peso.

Ellos son: Fernando Bellotini, autor de la obra “Textos sin destino”, con la cual ganó el Premio Fray Mocho 2008; José Luis Pereyra, ganador del premio Fray Mocho 2015, en el género ensayo, por su trabajo “Vida en obra. Una biografìa de Isidoro Blaisten”; María Eugenia Faue, ganadora de la edición 2005, por voto unánime del jurado, con el ensayo “Travieso Vizconde”; y Héctor Luis Castillo, autor de “Crónica de Héroes y Traidores”, obra ganadora del Fray Mocho 2014, en el género novela.

 

Bellotini

Fiel a su condición de escritor, el concordiense Bellotini dio a conocer la situación por escrito: “Quienes escribimos en (o desde) Entre Ríos tenemos la posibilidad de participar todos los años del premio Fray Mocho, un estímulo y a la vez un reconocimiento a quienes son considerados verdaderos embajadores culturales de una provincia que, a lo largo de su historia, ha demostrado el talento de sus literatos en los diferentes géneros. La Pensión al Mérito Artístico no es otra cosa que reconocer el trabajo que subyace detrás de cada obra literaria como asimismo una prueba tangible que, para quienes pergeñaron este galardón máximo de la provincia, el arte no se considera un pasatiempo sino un verdadero esfuerzo físico e intelectual y debe ser reconocido como tal“.

En ese sentido, agregó que tanto él, como los tres autores de Gualeguaychú, Castillo, Pereyra y Faué, “cumplieron con los requisitos para solicitar dicha Pensión y, habiendo iniciado los trámites correspondientes, por motivos que se desconocen, esas pensiones no han sido otorgadas y sus respectivos expedientes juntan polvo y olvido en la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos en donde están por cumplir los 2 años de iniciados”.

“Además de un claro y arbitrario incumplimiento de la ley, es un vergonzoso acto de discriminación y desaliento a la actividad literaria abandonando las premisas de quienes creyeron, acertadamente, en la importancia tanto de la creación de este premio como del explícito reconocimiento del arte como actividad que merece una retribución económica acorde a su prestigio. Por lo tanto, exigimos a quien corresponda tome nota de esta situación e instamos a nuestros colegas (laureados o no) a estar alertas a esta verdadera degradación de las letras entrerrianas a través, nada menos, que del menosprecio o el ninguneo, miserable manifestación de búsqueda del olvido”, remató.

 

El caso de los profesores Pereyra y Faué

 

Pereyra

A José Luis Pereyra se le notificó del reconocimiento el 29 de octubre de 2016. A menos de un mes,  el 4 de noviembre de 2016, inició el trámite para cobrar su pensión. “Han pasado un año y tres meses. Permanece en el Departamento Jurídico desde entonces y nadie explica los motivos de la demora”, expresó en diálogo con Infoner, y, sin perder el sentido del humor, agregó: “Todos los gastos originados por el Fray Mocho (viaje y alojamiento en Capital Federal, Paraná, Gral. Campos y Concordia) han sido solventados con mi pobre sueldo de docente. Ergo: estoy más pobre ahora que antes de haber triunfado”.

 

Faue

Por su parte, María Eugenia Faué, quien adhiere al texto de Fernando Belottini, agregó que su obra, “Travieso Vizconde”, también mereció la primera mención de Faja de Honor de SADE nacional en 2007 y que fue uno de los cuatro libros que el Gobierno de Entre Ríos obsequió a los presidentes extranjeros que concurrieron a la cumbre realizada en Paraná.

Faué inició el trámite de la Pensión a principios de agosto de 2017: “El trámite completo y aprobado reposa inmóvil en Sección Jurídicas de la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos, en medio del olvido oficial organizado”.

 

Luis Castillo. Crónica de una crónica

 

Castillo

 

Los primeros días de diciembre de 2015, mientras recibía un premio de un certamen literario en la provincia de Tucumán, recibí la feliz noticia que mi novela “Crónica de héroes y traidores” había sido elegida Premio Fray Mocho de novela 2014, la distinción más importante con la que el gobierno de la provincia de Entre Ríos reconoce la labor de sus escritores.

Recuerdo que aproveché la instancia de estar en esa entrega de premios que organizaba el Ministerio de Cultura de la provincia de Tucumán para resaltar el valor simbólico que representaba el premio Fray Mocho ya que, además de la posibilidad de que la obra fuera distribuida en todas las bibliotecas provinciales, era un reconocimiento explícito a la labor del escritor como un verdadero trabajador de las letras, en este caso, y del arte en general. No en vano se denomina “Pensión al mérito artístico”.

Fue algo que despertó elogiosos comentarios hacia nuestra provincia ya que no es muy frecuente que a los artistas se los reconozca como personas que dedican tiempo y esfuerzo a la búsqueda de la utópica perfección de una obra de arte. El tiempo de soledad del acto creador es un tiempo robado a los afectos, al esparcimiento, cuando no al descanso o al frustrante desvelo de ver la hoja vacía, el lienzo en blanco, la melodía que se niega a escapar del instrumento. El artista no nace, se hace y no solo eso sino que debe reinventarse permanentemente para evitar ser una mala copia de sí mismo, sin embargo, para el imaginario popular todo se limita al mecánico acto de soplar y hacer botellas. Como si solo bastara con soplar para hacer botellas.

A la fecha, somos cuatro los escritores premiados que aguardamos, no con impaciencia pero sí con dolor, que se dé cumplimiento a la ley que manda que se nos otorgue dicha pensión que es, apenas, un acto de justicia no solo hacia los artistas sino fundamentalmente, a quienes tuvieron el genio de reconocer a los creadores artísticos como verdaderos trabajadores de la cultura.

 

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