El traslado de alimentos

Llevar la compra a casa debe hacerse de una forma rápida. Si la compra se efectúa en un almacén pequeño y vamos andando, lo ideal es que la distancia recorrida sea la mínima posible.

 

En algunas ocasiones, y especialmente en verano, el tiempo que transcurre desde la compra hasta la llegada a casa suele ser más prolongado. Muchas veces al mismo tiempo que se hace la compra uno puede aprovechar para mil cosas: ir al banco, mirar vidrieras, hacer alguna otra compra o gestión, hablar con amigos o familiares. Sin darnos cuenta, retrasamos nuestra llegada sin prevenir que a medida que pasa el tiempo y el alimento permanece a temperatura ambiente, el número de microorganismos que hay en nuestra comida aumenta, con el consiguiente incremento del riesgo.

 

Este problema es de difícil solución. Los amigos, familiares o la simple comodidad de hacer todo en una sola salida, nos lleva a no comprender la necesidad de llegar cuanto antes a casa. Pero, como en todo, también es cuestión de hábitos. Cuando hay varias gestiones por realizar, lo último debería ser la compra de alimentos.

 

El transporte a casa, sería óptimo si se pudiera hacer refrigerado, pero no tenemos a nuestro alcance sistemas suficientemente baratos para hacerlo. Una simple solución, es volver lo antes posible a casa; otra viable solución es el empleo de bolsas isotérmicas y otra más eficaz es poder utilizar, en la medida de nuestras posibilidades, los servicios de reparto a domicilio, en los que llevarán directamente los alimentos refrigerados y/o congelados directamente desde el establecimiento hasta nuestra heladera y/o freezer.

 

Lic. Rocío Hernández MP 21992

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