Empezó abril y los candidatos no aparecen

En la coalición opositora se prolongan las definiciones para las elecciones de octubre. Se especula con que el orden de lista sería un radical, una macrista y un peronista.

No obstante, hay un par de premisas que se instalaron con el correr del año electoral: se priorizaría el carácter competitivo de los candidatos por sobre otras virtudes y no habría resistencias al planteo radical para encabezar la lista.

Pero pasan los días y los candidatos siguen sin aparecer. Hasta ahora sólo se han mostrado un par: Guillermo Vázquez en la UCR y Juan Orrico en el PRO. En ambos casos se trata de dirigentes que no son centrales dentro de sus partidos y que en estas semanas tampoco han exhibido una voluntad firme de pelear por ocupar esa centralidad.

En este contexto, se espera que durante abril aparezcan los nombres para llenar los tres primeros lugares de la lista, que son los que tienen expectativa de alcanzar una banca.

El radical

Si hay acuerdo para que el primero sea radical, el nombre que más se repite es el de un viejo conocido: Atilio Benedetti, jefe de la corriente Illia y uno de los directores del Banco Nación.

La ecuación es simple. Dicen que el ex diputado es el dirigente que corre con más ventaja en materia de instalación en el electorado entrerriano, fruto de que viene encabezando la propuesta electoral de la UCR desde 2009, con excepción de 2015, cuando bajó su precandidatura a gobernador y también su perfil político.

Benedetti tiene otra característica que interesa al macrismo. Con Ernesto Sanz como referente nacional, fue la principal figura de la UCR de Entre Ríos que promovió el acuerdo con PRO en 2015. Ese origen le otorga una pátina de lealtad, para hablar en términos peronistas, que Mauricio Macri necesita como el agua en el Congreso.

Pero lo central aquí es que el propio Benedetti no está decidido, entre otras cosas porque desde la llegada de Javier González Fraga al Banco Nación ha ganado protagonismo político como director y no tendría muchas ganas de resignar ese espacio de poder.

En la lista de posibles candidatos se cuenta también al ex diputado Fabián Rogel –internamente enfrentado con Benedetti-, y a dos dirigentes de la Illia, el diputado nacional Jorge D’Agostino -que completa mandato en diciembre- y el ex senador provincial Juan Carlos Arralde.

La macrista

Si el primero es radical, el segundo lugar de la lista es para el PRO. Pero por ley debe ser para una mujer. Orrico no califica.

Se sigue hablando de la viceintendenta de Paraná, Josefina Etienot. A pesar del desgaste que sufrió el año pasado en su pelea con el bloque de Cambiemos, continúa siendo la mujer del PRO que ocupa el cargo electivo más importante de la provincia. Tampoco faltan los que, dentro de la coalición, verían con agrado que libere la presidencia del Concejo Deliberante.

También suena el nombre de Silvia Campos, delegada del Inadi Entre Ríos, aunque su caso contradice la premisa del conocimiento público que, en clave electoral, es prácticamente inexistente.

¿El peronista?

En este esquema, algunos señalan que los radicales no podrán evitar que el Ministro del Interior y mandamás del PRO y de Cambiemos Entre Ríos, Rogelio Frigerio, imponga su tesis sobre la imperiosa necesidad de ofrecer una pata peronista que amplíe la base de sustentación política de la coalición.

Dentro de las propias filas de Cambiemos, se escucha el nombre del ex diputado y actual funcionario de Anses, Juan Domingo Zacarías. Aunque más chances tendría el delegado entrerriano de Desarrollo Social de la Nación, Juan Maya. Dicen que hasta le pusieron una camioneta para que recorra la provincia.

Siempre está latente, claro está, la incorporación a Cambiemos de los peronistas Emilio Martínez Garbino y Luis Leissa, que vienen mostrando interés en un acuerdo, tras haber encarnado una línea del massismo de la provincia en 2015.

De concretarse, sería este el segundo acuerdo de Leissa con Frigerio. Aunque es probable que esta vez el ex intendente de Gualeguaychú no se conforme con el tercer lugar, como en 2013, cuando su candidatura sirvió sólo para convertir en senador a Alfredo de Angeli y para atornillar en su banca de diputada a Cristina Cremer, la esposa de Jorge Busti.

 

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