En Argentina hay periodistas que arriesgan su vida por investigar el crimen organizado

Desde 2000 hasta hoy van 110 periodistas asesinados en México y unos 130 en Colombia. Una realidad que se siente lejana en Argentina. Sin embargo, las amenazas del narcotráfico han comenzado también acá.


Por Verónica Toller

 

La mesa estuvo moderada por Guilherme Canela (UNESCO). Los cuatro periodistas que hablaron tenían mucho para contar, incluso sobre su seguridad personal amenazada. El panel “Riesgos de investigar el crimen organizado” dejó un sinsabor fuerte: desde 2000 hasta hoy van 110 periodistas asesinados en México (léase: torturados, descuartizados, quemados) y unos 130 en Colombia. Una realidad que se siente lejana en Argentina. Sin embargo, las amenazas del narcotráfico han comenzado también acá.

Sobre todo esto expusieron Germán de los Santos (La Nación): caso “Los Monos: el libro vetado por el narcotráfico”; Aline Sgarbi (Época, Brasil) sobre “A Segunda Guerra do Paraguai”, e Ignacio Rodríguez Reyna (México) sobre “Periodismo y muerte: el caso mexicano”. Todo ello, en el marco del el XII Congreso Internacional de Periodismo FOPEA que se realizó el 2, 3, 4 y 5 de noviembre en la Universidad de Palermo (CABA). Conjuntamente, tuvo lugar el Congreso Internacional de Colpin (red latinoamericana de periodistas de investigación).

MÉXICO: 2017 MARCA UN PICO DE MUERTES EN LA PRENSA

Uno por mes. Es el ritmo de asesinatos contra periodistas en México. De 2000 a 2016, los colegas muertos han sido más de 100. En 2017, la intensidad muestra un pico: ya van 10, uno por mes. Por ejemplo, Javier Valdéz, que escribía sobre El Chapo Guzmán.

“Estimamos que hay más periodistas asesinados este año, pero sus muertes aún se investigan –dijo Ignacio Rodríguez Reyna-. Son muertes cubren toda la geografía del país. El crimen organizado está en todo México”. Periodistas que arriesgaban sus vidas para decir que las fuerzas de seguridad estaban compradas, que los cargamentos salían de tal lugar, que la impunidad campea.

¿Cómo se explican estas muertes tan alevosas? Por varios motivos, dijo:

1 – Hay connivencia entre crimen organizado y poder político.

2 – Los asesinatos son cometidos por personal especializado: policías.

3 – No hay fiscalías independientes.

4 – No funcionan los mecanismos de protección de periodistas.

5 – Hay complicidad de los dueños de medios por omisión deliberada.

6 – Hay una brecha entre la sociedad y los medios: estos no han trabajado para la sociedad en décadas, y ahora, la gente no confía en ellos.

“En Argentina, fue muy distinto con la muerte de José Luis Cabezas –dijo-. Hubo masiva reacción social y cobertura de medios tradicionales que apoyaron. Eso permitió mantener en agenda pública el crimen y que no quedara impune. Esto, en México no ocurre. Hay una obscena connivencia de los medios de comunicación social con el poder político. Los medios traicionaron los intereses de la sociedad”.

PARAGUAY SE ALIMENTA DE DINERO SUCIO

Aline Sgarbi (Época, Brasil) expuso el caso “A Segunda Guerra do Paraguai”. Habló del alto índice de corrupción policial, de los fiscales y jueces paraguayos, comprados por el narcotráfico. “Paraguay se alimenta de dinero sucio –expresó-. Usan incluso a los guaraníes-caiovás en toda la cadena: como trabajadores esclavos, consumidores adictos, traficantes y al final, presidiarios, porque caen presos, siendo los eslabones más débiles de la cadena”.

ARGENTINA Y EL AVANCE DEL NARCOTRÁFICO

En Rosario, Santa Fe, el avance del narcotráfico se siente en todos lados. También en la prensa. La familia Cantelo dirige la banda de Los Monos y es la responsable de más de 130 asesinatos entre 2010 y 2017 en esta ciudad, además de contar con al menos 180 “búnker” de venta de drogas. Es lo que denunciaron los periodistas Germán de los Santos (La Nación) y Hernán Lascano en su libro “Los monos”. Pedro la banda no los iba a dejar publicarlo así nomás.

“Los Cantelo tienen infiltrados en el Estado y en las fuerzas de seguridad en varios puntos”, dijo Germán de los Santos en el Congreso de FOPEA-. Nuestro libro salió el 1 de abril y ya lleva 4 ediciones. A Los Monos les molesta. Sobre todo, lo que más les molesta no es que hable de ellos, están orgullosos de ser narcos, sino que lucre con su historia y no les participen”.

“Nosotros estamos presos y seguimos secuestrando para mantener el negocio, y vos haciendo nada estás lucrando con nosotros”, fue el mensaje que hicieron llegar.

Uno de los problemas más serios que enfrenta el periodismo de investigación en este caso son las fuentes contaminadas. “Hicimos más de 260 entrevistas en 3 años –contaron los autores-. Los Monos desplegaron una enorme violencia para mantener el negocio de la droga desde hace más de 20 años. Instalaron laboratorios de droga en Rosario y lograron bajar los costos respecto de la droga que ya venía elaborada antes desde el Norte. Adulteran y es más barato. Y manejan muchas complicidades”.

Venden en “búnker” que todos conocen. Incluso, hay un caso insignia donde una mujer escribió en el frente de su casa: “El búnker es al lado”, cansada de que vinieran a comprarle droga a ella erróneamente. Estos puestos de droga con alta seguridad pero muy fáciles de identificar son atendidos por menores de 12 a 14 años, a los cuales hacen adictos y los encierran con agua para beber, cocaína y botellitas donde orinar. Nada más. “Una fiscal reunió elementos y abrió una causa por esclavitud a raíz de las condiciones en que tienen a estos menores”, dijo de los Santos.

“En nuestra investigación, identificamos 180 búnkers en Rosario, una ciudad de 1,5 millones de habitantes”, agregó. La Policía también los conoce. Y los protege.

Actualmente, la banda cayó y hay 30 procesados, de los cuales 13 son policías. Incluso, algunos de estos se encontraban al frente de la Secretaría de Delitos Complejos de la policía de Santa Fe. “La Policía le sindicaba a quién matar, qué competencia llegaba a la ciudad y más”, dijo De los Santos.

Pero cayeron los Monos y ascendieron otras bandas, porque la demanda sigue. Y la trama de complicidades: “se comprobó que un juez viajó a EEUU a ver dos partidos de box con el jefe narco contrario a Los Monos”.

“Los periodistas somos débiles ante esto. No hay en quién confiar ni cómo protegerse. Hay mucha indefensión”, cerró de los Santos.

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