En el FONDO del abismo. El rotundo fracaso del mejor equipo de los últimos 50 años

Por estos días, el presidente de la Nación, en otra puesta en escena pero de las películas más dramáticas de nuestra Historia, declaró en una especie de cadena nacional de tiempo suplementario que ante la coyuntura compleja del país habían decidido acudir nuevamente a las manos salvadoras del Fondo Monetario Internacional, rememorando aquella ficción de James Cameron donde la embarcación más importante de todos los tiempos ante la imprudencia de sus conductores terminó chocando un iceberg gigantesco y hundiéndose finalmente.

 

Por Juan Pablo Enriquez (*)

14/05/2018

Especial para INFONER

 

Ahora bien, es necesario hacer una exegesis de los acontecimientos que terminaron desencadenado este escenario macabro que aún tiene mucho terror por mostrar.

La propuesta electoral elegida por la mayoría de los argentinos hacia finales de 2015, claro está a esta altura ha producido la mayor estafa electoral que se tenga memoria en nuestra democracia empeorando notablemente cada una de las variables que componen nuestro sistema socio económico en una mezcla de premeditación e incapacidad.

Es ineludible, recalcar que también hubo una gran cantidad de argentinos que oportunamente puso de manifiesto los riesgos de elegir como alternativa electoral a los CEOs del establishment cuyo único e inexcusable propósito siempre fue transferir riqueza desde los más desprotegidos de nuestra población a los sectores concentrados de la economía.
Este martes 15 de mayo vencen casi $672.000 millones en Lebacs equivalentes al 52% del stock total en circulación y con el dólar actual a alrededor de 30.000 millones dólares. Las Lebacs son las letras de deuda del Banco Central de República Argentina que se generaron con el propósito de contener la inflación y mantener las metas planteadas por el proyecto político que gobierna sin suerte alguna y mucho peor generando un volumen superior a las reservas y a la base monetaria. Este instrumento de claro corte especulativo tiende a pulverizar cualquier intento de actividad productiva en el país, siendo más rentable para los inversores incorporarse a la bicicleta financiera que asumir compromisos y costos cada vez más difíciles de cuantificar.

La tasa de estas letras en la última semana terminó alcanzando el 42% y algunos expertos sostienen que este martes podría superar el 50% como metodología para contener a aquellos voraces fondos que quieren abandonar el barco que se hunde.

Para poder dar forma a tanta cifra, un reciente informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda nos da ciertos parámetros que nos dejan atónitos:

 

  • El Banco Central pagó un promedio de $5.550 por segundo en concepto de Lebacs, en los últimos dos años y medio. Considerando este dato con esa riqueza desperdiciada y según concluye el informe se hubieran podido construir 9513 escuelas, 438 hospitales, 146 centrales de Atucha II, 80 satélites ARSAT, 293 millones de asignaciones por hijo o 57 millones de jubilaciones.

 

 

  • El stock de deuda fue creciendo desde el cambio de régimen monetario: en 2015 el volumen total de Letras del BCRA representaba 10,8 puntos el producto; en 2016 trepó al 42,3%; en 2017, al 43,3%; y, para el corriente año, la proyección indica que el ratio crecerá al 59,8%.

 

La crisis imperante aún no mostró su peor rostro y según los analistas destacados y respetables es una combinación de 2001 por los niveles de déficits externo y de 1989 por el agravante del déficits público.

El déficits fiscal para este año se espera en U$S 35.000 millones, poco más del 6% del PBI que, consolidados a los municipios y provincias superaría el 9%, acercándose a los niveles de 1989 cuando el déficits alcanzó el 12%.
En el 2001 el gran problema fue el déficits externo (4% del PBI), otro de los importantes inconvenientes que tiene nuestra economía en la actualidad, dado que en 2017 el déficits de la cuenta corriente alcanzaba los U$S 30.492 millones equivalentes al 5.6% del PBI, cifra creciente y preocupante en este 2018.

Ni los más destacados especialistas de la ortodoxia económica son optimistas con el devenir de las próximas semanas en materia del desmanejo de la economía, lo cual genera un permanente clima de desconfianza de los ciudadanos. Por tal motivo y ante esta situación es imperioso que el conjunto de la ciudadanía esté en estado de alerta ante situaciones ya conocidas que pongan en riesgo el ahorro generado durante muchos años en épocas de micro y macroeconomía más previsibles a pesar de las incesantes operaciones mediáticas del establishment.

Es importante nuevamente dejar en claro que el poder económico se alimenta de las crisis que ellos mismos generan y es allí donde acentúan su tasa de ganancia siempre en detrimento de la clase trabajadora que a costa de extremar necesidades básicas trata de campear el tiempo hostil.

Este esquema de los últimos tiempos de crecimiento y crisis es la fiel demostración de los ciclos de stop and go (freno y arranque de la economía) que tanto mencionó el industrialista argentino Marcelo Diamand en sus obras sobre la estructura productiva desequilibrada.

Por esta razón, el FMI, claro representante del interés extranjero, tal como lo hizo en otros tiempos a cambio de migajas que terminan fugando y que llevan el nombre de Blindaje impondrá nuevamente sus famosas recetas en lo que se conoce como crédito stand by, que no son otra cosa que el congelamiento de los haberes jubilatorios, la privatización del sistema de previsión, la privatización de los recursos naturales estratégicos que el país cuenta y la definitiva pauperización de los salarios de los trabajadores entre los puntos de mayor relieve.

En un escenario cada vez más parecido al 2001 se comienza a ver una disyuntiva entre los intereses de la clase dominante, por un lado los dolarizadores que venden al mercado interno y fugan requiriendo un dólar lo más administrado posible (es el caso de empresas energéticas, telefónicas y bancos) y los devaluadores (el sector exportador del campo, Techint y Arcor) que pretenden un dólar más caro que les permita liquidar sus cosechas a mejor precio internacional o en el caso de los altos industriales producir con mano de obra más barata.
Ante la estrepitosa caída en los sondeos de opinión de las principales figuras de Cambiemos por estos días debido a semejante descalabro del país, el poder real, el económico, el que desde el anonimato digita siempre ya comenzó el operativo retirada para buscarle un reemplazante al exitoso presidente de Boca.

Esperemos que parte del peronismo, sediento de poder, ese mismo sector que acompañó cada medida antipopular que Cambiemos propinó, no caiga como en los noventa en una conformación plenamente subordinada a la clase dominante y pueda romper ese cerco de vínculos actuales para elaborar con todo el arco del campo nacional un amplio espacio que vuelva cuando el Pueblo lo decida a triunfar en las urnas y a instalar un nuevo estado de bienestar que privilegie el mercado interno, la industrialización, los superávits gemelos y la inclusión de cada compatriota que este actual Estado opresor y represor ha dejado a un costado ultimando los sueños y las esperanzas de una sociedad cada día más sufrida.

 

(*)  Contador Público egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos
Miembro de EPPA (Economía Política Para la Argentina) y del Centro de Análisis de la Realidad Argentina
Docente en la Universidad Autónoma de Entre Ríos.

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