Encrucijada de legisladores del PJ Entre Ríos: ¿Irán al bloque de CFK?

Sergio Uñac y Juan Manzur, portadores de los escasos tickets ganadores del peronismo, almorzaron este martes durante tres horas en San Juan. Un gesto de vitalidad luego de la paliza amarilla.

El sanjuanino y el tucumano resaltan en el desierto electoral del PJ que el domingo padeció su peor elección en los últimos 30 años. Resaltan porque son los “nuevos” del reducido pelotón de gobernadores peronistas que ganaron.

El derrape de Juan Manuel Urtubey, que cruzó mensajes con ambos después del domingo y ayer renunció a la presidencia del PJ salteño, dejó un vacío que en tándem Uñac y Manzur salieron a ocupar: la trinchera de los jefes territoriales, ganadores, con perfil peronista y alejados de Cristina Kirchner.

La derrota de Salta borró, al menos por ahora, a Urtubey como el vocero más enfático del PJ anti K. El sanjuanino tiene diálogo fluido con el salteño, Manzur no tanto, pero juntos impulsarán un tejido de contención con los demás gobernadores del PJ.

En ese barrido hay figuritas difíciles. “Los Rodríguez Saá son complicados”, explicaron y citaron que la relación tampoco es sencilla con el pampeano Carlos Verna y el formoseño Gildo Insfrán.

Ese trío, aunque no opere en la misma clave, forman lo que la Casa Rosada llama “el eje del mal” porque son muy críticos, han mantenido enfrentamientos abiertos con Cambiemos y el vínculo está marcado por la desconfianza.

Uñac y Manzur, que avisan que en sus hojas de ruta para el 2019 figura reelegir y consolidarse en sus provincias, buscarán que la mesa peronista sea lo más grande posible para potenciar su capacidad de negociación.

La llave de ese diálogo con el gobierno, que prometen razonable pero “fuerte”, estará en el Congreso. Desde antes de las PASO, los gobernadores empujan la idea de armar bloques propios en el Congreso, “al menos en el Senado”, confiaron ayer fuentes al tanto de lo que se habló en San Juan.

La intención está activa aunque la decisión última quedará supeditada a lo que resuelvan, en conjunto, los gobernadores. Urtubey, el cordobés Juan Schiaretti, Domingo Peppo (Chaco), Gustavo Bordet (Entre Ríos) y la fueguina Rosana Bertone se han manifestado, en charlas previas, a favor.

La avanzada que Miguel Pichetto vocea públicamente, terminará de darle visibilidad a la distancia entre los gobernadores y Cristina.

Hay apreciaciones políticas -los cumbristas de San Juan hablaron de “nuevos liderazgos”- pero está muy presente un rasgo particular: la convicción de que Cristina quiere llevar al peronismo a una guerra santa contra Mauricio Macri.

En el universo de gobernadores e intendentes, de punta a punta del país, hay pocos que estén dispuestos a esa aventura.

“No se habló de Cristina”, confió una fuente al diario Clarín aunque admitió que analizaron el mapa nacional, citando cada uno las conversaciones que tuvieron con otros mandatarios, y que en esa variable muchos sostienen que la ex presidente cobijó listas K que contribuyeron a la derrota del peronismo en varias provincias.

Los gobernadores, aunque Cristina se muestre sorprendida por eso -ayer lo dijeron desde su entorno-, no quieren saber nada con la ex presidente aunque, en términos de caudal, sea la peronista que sacó más votos: 3,4 millón en provincia y, según la sumatoria K, unos 5 millones en todo el país.

Uñac y Manzur se despidieron, ayer, con el mandato de planificar un encuentro con los demás gobernadores del PJ. Quizá aprovechen que varios estarán en Capital para participar en la cumbre que convocó Mauricio Macri aunque algunos, entre ellos Uñac, avisaron que mandarán delegados. Se apuraron, por lo pronto, las conversaciones para fijar posición común en temas de presupuestos y coparticipación.

 

Clarín.

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