ENTRE FALACIAS, APOSTASÍA Y PHOTOSHOP

¿Es Cristina Fernández una mujer inteligente? No hay dudas. Aunque la inteligencia no siempre es garantía de corrección política y limpieza de conducta. ¿No sabía que la jugada de colocar a la cabeza de su fórmula presidencial a una persona a la que le lloverían dardos punzantes y fuertes cuestionamientos, en la medida que se revise su currículum político y moral, le acarrearía variadas objeciones? La buena memoria siempre resulta un escollo para los que buscan borrar un pasado descalificador. ¿Se trató de una larvada muestra de alta estrategia política o una forma torpe de gobernar por detrás, mientras se escabulle de la justicia que tarde o temprano le pasará facturas? En las cuestiones de la renovación presidencial, hoy afloran dos protagonistas: la triquiñuela artera y ese práctico auxiliar facial llamado photoshop que, ajeno a cremas rejuvenecedoras, quita años (pero no elimina argucias). La ropa sucia de las internas que se lava en las veredas, es como salivar hacia arriba.

 

Luis María Serroels
Especial para INFONER

 

No debe haber hoy en el plano político una figura tan bombardeada como Alberto Fernández. Su pasado lo condena inexorablemente. Lo condenan videos, recortes de diarios, material gráfico y reuniones donde se refleja su anclaje en diversas fuerzas políticas (a las que hoy denuesta) como el actual reacercamiento a quien fue depositaria de durísimas críticas buscando salvar la ropa cuando los vientos de la justicia comenzaban a soplar sobre Santa Cruz. De pensamiento muy maleable asentado en conveniencias personales, no puede eludir los crecientes obstáculos que se le van presentando.

El molde del discurso de Unidad Ciudadana ha salido de una fragua de extrema rusticidad. Estos día se difundió casi como un terremoto financiero, que a raíz de un pago al Club de París, las reservas del Banco Central cayeron U$S 1.449 millones. Algunos medios le concedieron maliciosamente una categoría casi de catástrofe.

¿Para qué sirven las reservas sino para enfrentar la cancelación de compromisos créditicios? Si las actuales reservas superan los 68. 000 millones de dólares, ello permite el cumplimiento de los préstamos contraídos. Sorprende que desde el kirchnerismo se busque dar lecciones, si se recuerda que finalizando la gestión CFK, el ministro Axel Kicillof debió desembolsar a la citada entidad cerca de U$S 9.700 millones, discriminados en 4.955 de capital inicial; 1.102 de intereses y 3.633 de punitorios. Su gobierno ni siquiera amortizaba los intereses, por lo que se inflaba el monto final. Durísimo sería carecer hoy de suficientes reservas, tal como fue el estado en que Cristina Fernández dejó al BCRA.

En diciembre de 2015, el futuro ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, informaba que las reservas reales del Banco Central no superaban los 7.000 millones de dólares. Habría que preguntarle a Alberto Fernández –eterno viajero por distintos partidos- qué opinaba en esos momentos tras distanciarse del Frente para la Victoria.

Por estos días Fernández, al iniciar su campaña, les pidió a sus acóilitos que “vayan a convencer a los argentinos que creyeron y los defraudaron”. Pero de la vereda de enfrente se podría sugerirle a la ciudadanía que recuerde en quienes creyeron en 2003 y terminaron saqueando al Estado.

El juicio que hoy se lleva a cabo en los tribunales de Comodoro Py, se sostiene esencialmente en que la obra pública durante la gestión K se basó en la mentira, la coima y la corrupción entre gobernantes y empresarios confesos. Vialidad Nacional ofició de gran caja recaudadora y hacedora de millonarios. Una especie circulante esta semana indicó que legisladores kirchneristas votarían la ley de extensión de dominio, pero sin efecto retroactivo, con lo cual los bienes mal habidos seguirían en poder de los corruptos.

Las confesiones de Lázaro Báez destacando que “Todo lo que tuve es de una sola persona que está arriba y me lo dio para que lo administre…”, le da un vuelco enorme a la causa. Pregunta inocente: un testaferro que conozca el origen ilícito de un patrimonio ¿no se convierte acaso en virtual encubridor y cómplice? ¿Cristina Fernández podía desconocer esta situación? Nunca se atrevió a aclarar de dónde procedía la fortuna hallada en poder de su hija Florencia, sin que se le conozca actividad remunerada alguna.

Lázaro Báez declaró en 2003 un patrimonio de $ 15.830 y un automóvil Renault 12; en 2015: $ 2.400 millones, 6 aviones, 1.388 vehículos, 420.000 hectáreas de campo y 30 estancias. Nadie lo desmintió. ¡Lo que puede lograr un ahorrativo empleado bancario si sabe administrar sus ingresos! Negar el audio comprometedor por respeto a la memoria de su ex jefe, significa asumir la exclusiva responsabilidad en las maniobras ilegales.

En la columna dominical de humor político que publica en Clarín, Alejandro Borenzstein, alude a declaraciones formuladas oportunamente por Alberto Fernández tras distanciarse de aquellos con quienes colaboró en altas funciones.

Definió al gobierno de Cristina, como “los años donde aumentó la pobreza, donde se negaba su existencia y donde se perdieron las reservas”. Y de otros videos de archivo extrae más frases del actual cabeza de la fórmula K para la presidencia, diciendo de ella que “toda su acción institucional es deplorable, todo lo que hizo en materia judicial es deplorable, toda su intromisión en la justicia es deplorable”.

Hasta el momento de redactar nuestra columna nadie le había respondido al humorista, digno hijo del excepcional monologuista Tato Bores. Es que ante un televisor que exhibe la figura de alguien que pronuncia frases muy duras y picantes, reforzado ello con grandes caracteres en la parte inferior de la pantalla, nada se debe rectificar.

Aristóteles sostuvo que “la verdad implica siempre una relación entre un sujeto, es decir, una inteligencia y un objeto, o sea la realidad”. Se deduce claramente que si ello no es refutado, significa que la proposición es veraz.

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