Entre Ríos: Rotundo triunfo de Bordet y gran derrota para el oficialismo nacional

Las primarias obligatorias de Entre Ríos, primer duelo provincial seriamente polarizado entre Cambiemos y el PJ, pusieron en jaque al oficialismo nacional. Al finalizar el escrutinio, el gobernador peronista Gustavo Bordet parece haberse asegurado su reelección de cara a junio con una diferencia de casi 25 puntos contra el candidato del oficialismo nacional, el diputado radical Atilio Benedetti.

 

Por Felipe Galli – estudiante de Ciencia Política

 

Destacó durante la campaña la unidad del PJ entrerriano bajo la figura de Bordet y el marcado apoyo del macrismo a la candidatura de Benedetti. Es la segunda victoria del peronismo (tras San Juan) y la sexta derrota electoral del gobierno de Macri en el plano provincial.

El resultado es sorprendente teniendo en cuenta los antecedentes electorales de Entre Ríos, la cual si bien ha sido gobernada por el PJ desde 2003, y este ha estado dividido en todas las elecciones desde 2007, en los últimos tiempos se había registrado una fuerte competencia con el ascenso del macrismo.

Hace menos de dos años, Atilio Benedetti se alzaba con una brutal victoria de quince puntos sobre el justicialista Juan José Bahillo, en las elecciones legislativas de medio término de 2017.

Habiendo ganado en Paraná, Gualeguaychú, e incluso en el irrompible bastión peronista de Concordia, ciudad de la que proviene el gobernador, el dirigente radical venía perfilado como el candidato natural de Cambiemos a la gobernación, y las esperanzas de Bordet de obtener un segundo mandato parecían una fantasía.

Tan solo dieciocho meses después, con un turbulento 2018 de distancia y un inicio de 2019 lleno de nubes negras, el resultado ha sido exactamente el contrario, con intereses. Habiendo tenido lugar el domingo las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de la provincia, Bordet ha obtenido como precandidato un 58.16% de las preferencias contra el 33.64% de Benedetti.

De repetirse el porcentaje este 9 de junio, Bordet romperá un récord y se convertirá en el mandatario entrerriano más votado de la democracia (teniendo también el récord antónimo en 2015, siendo con un 42.31 el menos votado), y será el segundo con el porcentaje más abrumador de la historia electoral provincial, desde que ganara el también peronista Felipe Texier, en 1951, pegado a la boleta de Perón.

Por su parte, el desempeño de Cambiemos en todos los principales distritos de la provincia ha sido sorprendentemente malo. En la capital, Paraná, territorio tradicionalmente esquivo al peronismo, el intendente radical Sergio Varisco se vio superado en voto por el vicegobernador Adán Bahl, candidato único del PJ. Sin embargo, Varisco derrotó a su oponente macrista, Emanuel Gainzá, en la interna de Cambiemos, y la superposición de votos le sigue dando la victoria al oficialismo municipal, pero con una caída de casi diez puntos con respecto a 2015.

Adan Bahl

 

Gualeguaychú nuevamente registró en esencia una competencia entre Martín Piaggio (PJ) y Javier Melchiori (PRO-Cambiemos). El justicialismo realizó una interna entre Piaggio y Jorge Roko, y Cambiemos no tuvo interna. Esta vez, la compulsa culminó con un triunfo de más de treinta puntos para el intendente incumbente (53 a 21%), que en 2015 derrotara a Melchiori por un margen mínimo. Piaggio aplastó también a su competidor interno por más de tres cuartos de los votos, obteniendo Roko apenas un 14%, y logrando juntos una sumatoria peronista del 67.9%.

 

Martín Piaggio

 

El triunfo del PJ en Concordia, aunque era esperable, superó cualquier expectativa y fue uno de los más abrumadores de la jornada. Un 70% de los electores concordienses se decantó por un candidato peronista. Enrique Tomás Cresto venció a Eduardo Agustín Asueta con un 47 a 33%. Roberto Domingo Niez, candidato único de Cambiemos, quedó tercero con un magro 23%.

 

 

Para analizar fríamente el resultado, es necesario observar con detenimiento el preludio y la campaña de ambos candidatos. La elección entrerriana sería la primera que, sin ningún lugar a dudas, registraría una competencia coherente y polarizada entre un candidato del PJ unido y otro de Cambiemos. El gobierno nacional, cada vez más desgastado por la alta inflación y con su sello político casi del todo deslegitimado, parecía apostar simplemente a que el peronismo y el kirchnerismo también perdieran, lo que se demostró en sorpresivo “voto útil” empleado en Neuquén, Río Negro y Chubut en favor de figuras provinciales.

Sin embargo, en Entre Ríos una derrota del PJ exigía necesariamente una victoria de Cambiemos, puesto que la provincia constituye un reducto del antiguo bipartidismo y rara vez ha apostado por terceras fuerzas. El gobierno nacional puso al fin la mano en el fuego por una campaña. Figuras de mucho peso dentro del oficialismo, como la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, la diputada Elisa Carrió, y finalmente, el propio presidente, llegaron a la provincia para apoyar a Benedetti.

Aunque el candidato prefirió colgarse del resultado circunstancial de 2017 (en el que no se disputaba ningún cargo provincial), casi todas las encuestas lo ponían hasta diez puntos por debajo de Bordet. De hecho, es probable que la estrategia del gobierno nacional fuera, por lo menos, perder por poco.

Aunque la derrota de Cambiemos era previsible, nadie esperaba un margen tan abrumador.

El peronismo, por su parte, encontró una cohesión provincial bastante fuerte bajo la figura de Bordet. Hubo una intervención nacional muy escasa, destacando el silencio de Cristina Fernández de Kirchner, quien probablemente prefiriera guardar las distancias para que no sucediera lo mismo que en las anteriores provincias. El kirchnerismo se limitó a anunciar que, en caso de competir contra Bordet, lo harían mediante las PASO (lo que finalmente no se dio) y descartaban y por fuera para evitar un triunfo de Cambiemos.

A pesar del durísimo revés del macrismo, que sin duda alguna verá como hacer para sacar las papas del fuego (aunque no podrá evitar chamuscarse los dedos, suponiendo que no se le hayan caído ya), la elección ha demostrado que, en las grandes poblaciones, la polarización sigue siendo entre Cambiemos y el peronismo-kirchnerismo (tanto si va unido como si va separado), con un 91% votando por Bordet o Benedetti.

El hecho de que el descontento hacia la Grieta, que sigue siendo amplio, solo se haya cristalizado en victorias de partidos provinciales en los distritos donde esta polarización no se registró (Neuquén, Río Negro) sirve también como demostración de que esta persistirá a nivel nacional.

Aunque es aún muy pronto para sacar conclusiones apresuradas, se puede prevenir que Macri, al igual que Cristina, evitará volver a meterse en el escenario provincial y comenzará a centrarse, poco a poco, en la cuestión nacional. Su esperanza de una reelección reside, de momento, en que su oponente sea Cristina, y en que el rechazo a ella no sea tan alto como el rechazo a él (ya es casi un empate).

Sin embargo, tampoco se debe olvidar que a Cristina le pasa lo mismo. Bordet no es declaradamente kirchnerista, de hecho una de las posibles bases de su triunfo ha sido su casi nula emulación a la ex presidenta durante la campaña, primando los asuntos locales y el hecho de que el peronismo estuviera unido. El voto descontento con la Grieta, muy probablemente, optó por el candidato que menos relación guardaba con la polarización nacional, muy a pesar de contribuir a esta.

Aún falta, todavía, para la elección general entrerriana del 9 de junio (en la que seguramente se repita el resultado del domingo) y todavía falta más para las elecciones nacionales, en las que quedará confirmado quién se tendrá que hacer cargo de la complicada situación de la Argentina.

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