Eros Thanatos. Una tragedia juvenil

─Dame mi celular, por qué querés controlar todo? – dijo en tono bajo pero donde se advertía el reproche y el hastío ante una situación que se repetía diariamente.
─ ¿Qué? ¿Tenés algo que esconder? Si vos sabés que tengo todas tus contraseñas.
─Por eso mismo, déjalo entonces- se atrevió a decir mientras se miraba las manos, cabeza gacha y los pies dentro del agua de la pileta haciendo pequeños giros.

 

Por Marta Ledri, escritora y profesora en Letras.

El sol caía fuerte sobre la pareja que sentada en el borde de la piscina parecía para los demás una imagen perfecta. Nadie hubiera adivinado que la adolescente que hacía cinco años lo había enamorado hasta quitarle el sueño era ahora un tóxico que lentamente le iba robando su autoestima, sus amigos, sus proyectos. Se sentía vampirizado por esa mujer de figura sensual y carácter fuerte. Sabía bien que a sus espaldas hablaban de él como de un “pollerudo”.

Desde que la relación con Iris se oficializó, Pastor fue convirtiéndose en una sombra, un anónimo que caminaba al lado de aquella femme fatale que suscitaba miradas codiciosas. Ambos lo sabían y ella parecía disfrutarlo. Le gustaba humillarlo. Saber que era más poderosa y que Pastor nunca se alejaría de su lado porque no iba a encontrar una novia más bella.

Ahora , sentada en la celda, lo primero que pidió fue un espejo. Una reencarnación de la madrastra de Blanca Nieves. Su narcisismo la había convertido en una ególatra. Los demás no importaban, ni siquiera Pastor. El espejo le devolvió la misma imagen, ningún rastro de dolor después de aquella noche. Estaba perfecta para las cámaras que no la asediaban porque siempre había deseado la fama.

Por eso es que se le nubló la razón cuando se enteró de que desde hacía tres meses su novio se hablaba con otra a través de una cuenta que ella desconocía.

¿Cómo era que aquel sometido pibe le hiciera eso a ella? ¡A ella! Que tenía más de 5000 seguidores.
Ella era su novia y cuando caminaban por la calle o bailaban en el boliche él no podía mirar a nadie. Su desconfianza era tal que el joven se limitaba a fijar la vista en la figura de la joven que “perreaba” para seducir a todos. Manipulaba su erotismo, el booty dancing era una promesa tácita de cómo terminaría la noche.

Él le temía. A la otra la conoció por azar. Preparaba una materia con un compañero y ella llegó porque era prima. Tomaron mate, cenaron y así empezó una relación sana. Había otras clases de chicas, de perfil bajo, interesadas en escucharlo. La contra cara de Iris. Lejos de destellar era apenas una lucecita de sonrisa. Pastor sintió que era eso lo que necesitaba. Estaba harto de encandilarse…

─ ¡Y por esa que no tiene nada me dejó!─ le decía a su imagen. No tiene nada. No sé qué le vio el tarado.

Pastor tomó coraje y habló de “cortar”, que ya no sentía lo mismo, que la relación se había desgastado, que no le quedaban amigos, que tal vez era necesario tomarse un tiempo…

─Sí, te aburriste de usarme. Está clarísimo. Pero te digo que a mí nadie me usa “man”, ¡N A D I E!

Se levantó y se fue. Esa noche “le clavó el visto” a todos los whatsapp, después lo bloqueó por tres días. Su rutina no se alteró. Asistió a sus clases de danza y ensayó su papel de Clitemnestra. El estreno se acercaba y ya tenía preparada la túnica, el peplo y la daga. La compañera que interpretaba Casandra en un intervalo le preguntó si le pasaba algo. _ Nada, ¿qué me puede pasar?

─Cuidate─ le advirtió. La joven actriz días después pensó que tal como el personaje que encarnaba había vaticinado el fatum de Iris.

Siempre fui más inteligente –le dice al espejo- luego toma una lima y se arregla las uñas. Se notaba que andaba “necesitado”. No fue necesario insistir. Cayó mansito. Nadie puede vivir sin mí pero pueden morir por mí.
Se reencontraron después de una semana. Se besaron con pasión.

─No puedo sacarte de mi vida. Sos una enfermedad. Estoy intoxicado. Sos un fármaco y un veneno al mismo tiempo. ¿Cuál es tu verdadero rostro Iris? La máscara te oculta.

Ella sonrió. Esperó a que subiera a su moto y sin que le temblaran las manos descargó un tiro a traición. Después, cuando el cuerpo agonizaba sobre el asfalto le susurró: “Éste es mi verdadero rostro. Soy Némesis, Clitemnestra, Medea y lo remató mirándolo a los ojos”.

 

 

Nota aclaratoria:

El género Non fiction o No ficción se juega en el cruce de dos imposibilidades: la de mostrarse como una ficción (puesto que los hechos ocurrieron y el público lo sabe), y, por otra parte, la imposibilidad de mostrarse como un espejo fiel de los hechos. Lo real no es descriptible tal cual es, porque el lenguaje es otra realidad e impone sus leyes, de algún modo recorta, organiza, ficcionaliza.

El relato de no ficción se distancia tanto del realismo como de la pretendida objetividad periodística, produciendo simultáneamente la destrucción de la ilusión ficcional (en la medida que mantenga un compromiso de fidelidad con los hechos) y de la creencia en el reflejo exacto e imparcial de los sucesos, al utilizar formas con un fuerte verosímil interno, como es el caso de la novela policial. (http://elblogdemara5.blogspot.com.ar/2013/02/caracteristica-del-relato-de-no-ficcion.html)

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