Escuela Nº 7 “Olegario Víctor Andrade”, una escuela de más de cien años

“En el departamento de Gualeguaychú, paraje llamado “El Sarandí” a los diez y ocho días del mes de abril del mil novecientos cuatro, reunidos en el local de la escuela los vecinos (…) por invitación del Señor Comisionado Escolar don EstebanBugñone, siendo las cuatro de la tarde el señor Comisionado Declaró Abierta la sesión…”

 

Así comienza el acta número 1 de la comisión edificadora escolar, y se podría decir que así comienza también la historia centenaria de la escuela. La escuela había comenzado a funcionar en la estancia de don Martí Etchebarne desde 1904, y es su director, don Fortunato Romanin quien plantea la necesidad de contar con un edificio adecuado para la tarea educativa. Y como iniciativa, dona al Consejo General de Educación, un terreno de su propiedad para que se levantara el nuevo edificio.

 

Para lo cual se convocó a los vecinos a colaborar, y fueron muchos los que respondieron y pusieron su esfuerzo en los meses que llevó la concreción de este sueño de la comunidad sarandiseña. Pero no fue sencilla la organización, y tras idas y vueltas fue necesaria la redacción de un estatuto de “Deberes y atribuciones de los miembros”.

 

El dinero de la construcción fue aportado por la provincia, sumado a las colaboraciones de los vecinos, que organizaron diferentes festivales para tal fin. Por fin en 1905 el nuevo local fue inaugurado. Tuvo un costo final de $ 5250 moneda nacional, los planos fueron obra del Departamento de Obras Públicas de la Provincia, y la construcción estuvo a cargo del señor Pablo Bernasconi.

 

Llevo el nombre de “Escuela elemental con anexo agropecuarios Nº 1” Olegario V. Andrade” y era parte de un proyecto provincial para que los niños de las zonas rurales accedieran a conocimientos útiles y elementales en la vida rural. Los alumnos varones eran instruidos en el conocimiento de los diferentes cultivos, arboricultura, horticultura, etc.; las alumnas mujeres recibían clases de labores.

 

Además de Fortunato Romanin, como Director, también desarrollaron sus tareas en estos primeros momentos; Justo Jurado y como maestra de labores Maria Luisa Avinceto. La tarea de Romanin fue incesante, siempre preocupado por las necesidades de los niños y niñas que concurrían a la escuela. Y desarrollo con incansablevoluntad su profesión hasta el año 1918 en el que se jubiló.

 

Autor: Pablo Herlax – profesor de historia y colaborador de Infoner.

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