Etiquetados. ¿Qué comemos cuando comemos?

Por ley, todos los productos deben tener una etiqueta en la cual se indique su composición y aporte nutricional. Este etiquetado, que para muchos no es útil, es una buena herramienta para alimentarnos de manera correcta. Por ello, vamos a destacar los beneficios de dedicarle unos segundos a la lectura de las etiquetas cuando vamos al supermercado.

 

Por Rocío Hernández – Lic. en Nutrición

 

Una alimentación saludable es esencial para favorecer el crecimiento normal, mantener un peso adecuado y evitar algunas enfermedades. Sin embargo, la mayoría de personas desconocen cómo determinar los nutrientes que contienen ciertos alimentos. Por esta razón, resulta de suma importancia conocer las raciones mínimas diarias de determinado tipo de alimentos, los factores nutricionales de los productos que se consumen a diario y la equivalencia de las medidas de cada porción recomendada.

 

Evitar llevarnos sustos en caso de alergia

En primer lugar, esta lectura nos evitará sustos en casos de alergias o intolerancia a determinados alimentos, ya que muchas veces damos por hecho que un alimento está libre de otro, pero contiene trazas. Los alimentos para celíacos no deben contener gluten ni estar infectados por éste. Por ello, la etiqueta será una perfecta guía para controlar esto al máximo, así como también, los casos de intolerancia a la lactosa, ya que muchos alimentos contienen leche o derivados en su elaboración.

Conocer los ingredientes a fondo

En lo que a ingredientes se refiere, las etiquetas nos darán una pista de si ese alimento que queremos adquirir está muy elaborado o en qué grado es más natural o no. Por ello debemos tener presentes las cantidades de conservantes, colorantes, aromas… que se utilizan en su elaboración. No es recomendable elegir habitualmente de alimentos muy procesados, pues a la larga nuestro cuerpo puede pasarnos factura.

 

Las tablas nutricionales

Lo mismo sucede con las tablas nutricionales que nos ofrece el etiquetado, ya que éstas nos servirán sobre todo para controlar las calorías y los aportes de grasas y azúcares que nos llevamos a la boca. Muchas veces nos confundimos con los alimentos, pues creemos que bajo en grasas quiere también decir sin azúcar, cuando no es así, o lo mismo sucede a la inversa, ya que se pueden utilizar edulcorantes pero el alimento conservar el mismo aporte graso.

 

Lic. Rocío Hernández

Tener en cuenta las tablas nutricionales y usarlas como una guía a la hora de comprar alimentos es una buena idea, pues será un buen indicador para conseguir nuestros objetivos. No hay que olvidar que al final ahí está la información importante y no en el embalaje, ya que siempre se usan colores y formas atractivas que pesan más que lo que realmente contienen. Por ello es importante tener siempre en cuenta las etiquetas de los productos y no dejarnos guiar por las simples apariencias.

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