Fade out del finde de carnaval

A las 9 de la mañana ya casi estaba todo limpio. Mientras algunos trasnochados empezaban a lidiar con la resaca recostados en un banco de la costanera, los empleados municipales de Higiene Urbana barrían y cargaban bolsas enormes llenas de botellas y latas.

 

Sabina Melchiori

 

La mañana del martes 5, la costanera de Gualeguaychú era un espectáculo en sí. Un muestrario de escenas finales:

Por la misma vereda por la cual caminaban con paso acelerado y vistiendo ropas deportivas un par de señoras, un joven sin remera se despedía con besos fogosos de la chica que ya estaba por subirse al remis.

«Se te fue», le gritaban burlonamente dos amigos sentados en la balaustrada. A ellos ya no les quedaba energías para enamorarse.

Como el joven en cuero, había muchos que parecían no haber advertido que era de día y que la fiesta había terminado. Incluso había quienes caminaban empinándose latas de bebidas energizantes como si fueran las 23:50 del día anterior.

En uno de los bancos de madera cercanos a la zona de la playa del puente, una pareja conversaba con fascinación. Pero en el banco contiguo un muchacho dormía como un angelito. A su lado, un jubilado juntaba latas y las metía en un carro. «Vendo latas y papeles porque la jubilación no me alcanza», explicó.

 

 

No es el único que aprovecha el aluvión de turistas para ganar unos pesos extra. En el sector de las letras corpóreas que indican el nombre de la ciudad, permanecía intacto, aunque cerrado, un puesto de venta de vinchas y alquiler de trajes y tocados similares a los que lucen los integrantes del Carnaval del País.

 

 

 

Más allá, sobre el bulevar De León, la parrilla del carrito ya estaba encendida y sus dueños escribían con letras vistosas el precio del choripán y de la bondiola. A pocos metros y un par de horas antes, en ese bulevar se había grabado un video que no demoró en hacerse viral: el de un grupo de chicos bailando arriba de los techos de los baños químicos.

El puesto sanitario del Hospital Centenario, ubicado entratégicamente frente al puente naranja, seguía abierto.

Un viejo empelado de Higiene Urbana narraba con asombro lo que había visto apenas una hora antes cuando llegó a su puesto de trabajo. «Hasta hace una hora esto estaba lleno, lleno de gente, lleno de jóvenes. Era impresionante. Tomaban si, pero no hacían nada. Se divertían. Después vino la policía y les pidió que se fueran yendo».

Con los sobres de los jurados abiertos, un nuevo título de campeona para Ará Yeví y el corsódromo vacío, Gualeguaychú cierra otra temporada de carnaval. Y aunque todo hoy parece el fade aout de una película, ya sabemos que mientras se levanta del suelo el último tarro de espuma, en las cabezas de los directores de comparsa comienzan a definirse las temáticas del 2020.

 

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