Gualeguaychú celebró a su patrona, la Virgen del Rosario

Con una cálida procesión y misa posterior, Gualeguaychú celebró ayer a su patrona, la Virgen del Rosario. Poco después de las 18, la imagen de la Virgen fue llevada al frente de la procesión; hubo un camino por calles vecinas y retorno al tempo. La ceremonia completa terminó a las 20 y estuvo presidida por monseñor Héctor Zordán y los otros dos obispos retirados que viven en nuestra ciudad: monseñor Ricardo Faifer (fue obispo en Corrientes) y monseñor Luis Eichornn (fue obispo en Gualeguaychú y en Buenos Aires).

 

Por Verónica Toller

Imagen gentileza de R2820

La imagen fue portada por scouts. Ya en la celebración dentro del templo, se aplaudió varias veces a la Virgen y se leyó además una carta donde Zordán habla a todos los fieles sobre la importancia de llegar con la Palabra de Jesús a los jóvenes.

Paralelamente, el fin de semana, tanto en la misa vespertina del sábado 6 como las misas del domingo 7, en todas las Iglesias parroquiales y capillas se celebró la Misa propia de Nuestra Señora del Rosario.

Imagen gentileza de R2820

 

Un poco de historia

Como fiesta cristiana, fue  instituida dentro de la liturgia por el Papa  dominico San Pío V en el año 1572. Sucesivamente, otros papas (Gregorio XIII y Clemente XI) extendieron más los alcances de la festividad, que empezó siendo celebrada por una cofradía y terminó quedando fijada para la Iglesia de todo el orbe.

La historia de esta advocación de la Virgen se remonta a una encomienda que la propia Madre de Jesús le hace a Santo Domingo, fundador de la Orden de los Dominicos, a quien le explica el rezo del rosario y le pide que adopten todos esta forma de oración. El hecho tuvo lugar en Francia. Sin embargo, a partir de entonces, muchas veces la Virgen ha solicitado el rezo del rosario en otras apariciones (como las de Lourdes, la de Fátima, la de Salta en Argentina o la de Medjugorie). En nuestro país, además, los fieles la han puesto en un lugar de preeminencia varias veces. No solamente en Entre Ríos, sino también en Buenos Aires, en la iglesia de Santo Domingo (calles Defensa y Reconquista), bajo el nombre de Nuestra Señora del Rosario de  la Reconquista y Defensa de Buenos Aires (rondaba el año 1800 para cuando lo hicieron). Y luego, las apariciones de María en San Nicolás insisten de nuevo en el rezo del rosario.

 

 

La Virgen en Gualeguaychú

 

En Gualeguaychú, esta advocación está presente entre nosotros desde 1761, antes de la fundación de la ciudad en 1783. Fue traída por un grupo de sacerdotes misioneros dominicos. Muy pronto, varios pobladores se fueron afincando alrededor de la capilla en un sector ubicado entre los arroyos Sauce, Venerato y Del Capitán. La devoción aumentó en la comunidad, y sigue hasta hoy.

En cuanto a la imagen original (que no es la misma que hoy vemos), arribó a Gualeguaychú en 1777. Fue tallada a mano por los indios de las misiones del Paraguay a cargo del Padre Mariano Amaro. La que tenemos ahora en nuestra Catedral es réplica de aquella y es muy antigua también.

Foto Infoner

 

La Virgen del Rosario es patrona no solo de Gualeguaychú sino también de Paraná, Rosario del Tala, Gualeguay, Crespo, Oro Verde y otras localidades entrerrianas. En Paraná, se creó en 1730 una parroquia, que reunió a un grupo de pobladores de la Bajada. El padre Francisco Arias Montiel, su primer párroco, propagó la devoción. Y fue el padre Francisco Álvarez, deseoso de un patrono o patrona de la ciudad, quien decidió en 1825 llamar a plebiscito popular para definir quién sería el patrono o patrona: la Virgen del Rosario, San Miguel Arcángel y Santa Rosa de Lima. Resultó electa la Virgen del Rosario. Fue en esa misma fecha, además, que se decidió que San Miguel Arcángel fuera el patrono de la provincia de Entre Ríos.

 

Foto Infoner

 

Sentido del rosario

El rezo del rosario contiene pasajes del Evangelio de Jesucristo hecho oración de contemplación. Se recorren con él los misterios de la encarnación, la vida pública, la muerte y la resurrección del Hijo de Dios e hijo de María Virgen. Fulton Sheen, sacerdote prendado de amor por la Virgen y gran difusor del rezo del rosario, decía que cada avemaría es un “te quiero” que los hijos le dedicamos a la Madre.

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Carta de monseñor Zordán leída en durante celebración

 

“Toda la Iglesia evangeliza a toda la juventud” es la idea central de la misiva. Dice así:

Hermanos y amigos,

durante este mes de octubre se está desarrollando en Roma el Sínodo sobre “los jóvenes, su fe y su vocación”. Este acontecimiento, que reúne a obispos del mundo entero con el Papa Francisco, es un espacio de discernimiento fraterno para descubrir lo que el Espíritu quiere decirle a la Iglesia sobre ese tema particular. Están participando de nuestro país cuatro obispos y dos jóvenes laicos. De este encuentro depende en gran medida la evangelización de los jóvenes en nuestro tiempo y la tarea evangelizadora de toda la Iglesia.

Yo los invito a seguir de cerca este acontecimiento. Podemos hacerlo a través de los medios de comunicación católicos o por Internet. ¡No nos perdamos nada de lo que allí acontezca!

Esperamos con expectativa e ilusión las conclusiones de este Sínodo y las orientaciones que después nos ofrezca el Santo Padre. Nos preocupa encontrar caminos adecuados para el anuncio de Jesucristo a los jóvenes, porque sabemos que es responsabilidad de la Iglesia cuidar su fe y acompañar su vocación. Tenemos la certeza de que las orientaciones sinodales nos ofrecerán un camino seguro para seguir afrontando este desafío. Después le tocará al Equipo Diocesano de Pastoral Juvenil buscar propuestas para aplicar en nuestra diócesis aquellas orientaciones. Pero es tarea de cada comunidad movilizarse creando instancias de diálogo en las reuniones de Zonas, los Consejos Pastorales y los grupos parroquiales, y ofreciendo espacios de acogida juvenil, para que esas propuestas se hagan realidad en cada rincón de la diócesis. Tenemos que llegar a la convicción de que en nuestra diócesis “toda la Iglesia evangeliza a toda la juventud”.

Mientras tanto recemos y hagamos rezar para que en estos días del Sínodo la Iglesia se deje guiar por el Espíritu Santo; que Él haga resonar inconfundible la voluntad del Padre y sea escuchada por el oído creyente de la Iglesia.

María, la joven Virgen de Nazaret, a quien invocamos con el bello nombre de Nuestra Señora del Rosario como patrona de nuestra Iglesia diocesana, y celebramos hoy en todas las comunidades, cuide particularmente a los jóvenes con ternura materna.

Reciban todos mi cordial saludo, mi abrazo fraterno y mi paterna bendición.

+ Héctor L. Zordán m.ss.cc.

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